December 5, 2003

Politica a la Mexicana

Las Muertas de Juárez

Por Luz Aída Salomón

En México rige la ley del más fuerte, sea por poder económico o político, pero ¿quién protege a los infractores? Esta es sólo una de las preguntas a responder en el caso más siniestro de la historia criminal del país: 263 asesinatos seriales de mujeres jóvenes ocurridos en Ciudad Juárez, Chihuahua, punto fronterizo con El Paso, Texas.

En el último informe de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) con sede en la capital mexicana, su presidente José Luis Soberanes acudió al Senado –el 24 de noviembre- para informar en mil 600 páginas sobre 263 casos documentados de asesinatos y 4 mil 587 reportes de desaparecidas en el transcurso de diez años; tiempo, durante el cual han aparentado atender este asuntos dos Gobernadores, uno del Partido Acción Nacional (PAN) y otro del Partido Revolucionario Institucional (PRI), cuatro Presidentes Municipales y cuatro Procuradores Estatales de ambos partidos.

Los primeros hallazgos macabros datan de 1993, cuando se encontraron abandonados en el desierto chihuahuense ocho cadáveres de mujeres con señales de violación, tortura y estrangulamiento. Desde entonces el patrón criminal ha sido claro: cuerpos de mujeres jóvenes –adolescentes, casi niñas- de escasos recursos económicos, unas; estudiantes, otras provenientes del sur del país que buscaban una mejor vida y, la mayoría, obreras de maquiladoras asentadas en Ciudad Juárez. Estas primeras jóvenes asesinadas habían sido reportadas por sus familiares como desaparecidas, pero ante la negligencia de las autoridades empezaron a organizarse en brigadas de rastreo. Así, durante una década sólo han logrados las pistas de 263 cuerpos y restos de un número desconocido de jovencitas aunque siguen en la búsqueda de 4 mil 587 desaparecidas. A estas frías cifras, precisa agregar que en esa misma ciudad fronteriza, otras 290 personas han desaparecido sin dejar rastro en los últimos ocho años, entre ellos policías municipales, estatales y federales. (Reforma 2/18/03).

Frente a esta realidad, la persistencia en las protestas para exigir investigaciones legales han corrido a cargo de los padres de las jóvenes asesinadas, provocando la integración de grupos civiles como Mujeres de Negro y Casa Amiga de Ciudad Juárez y la participación de organismos no gubernamentales de ambos lados de la frontera. Este caso también ha movido conciencias; el mexicano Sergio Rodríguez escribió un relato estremecedor titulado “Huesos en el Desierto” y Lourdes Portillo, afamada cineasta chicana, produjo el video “Señorita Extraviada”.

¿Qué han hecho las autoridades desde el ministerio público hasta el Presidente Vicente Fox? Una lista interminable de comisiones, fiscalías especiales, subcomisiones intersecretariales, foros, discursos partidistas, declaraciones fáciles...

Para empezar, se integraron las Comisiones de Justicia y la Especial, conformadas por diputados chihuahuenses. Otra Comisión Especial agrupó a diputados federales de la 58 Legislatura, cuyas funciones concluyeron en agosto pasado. Antes, en noviembre del 2002, el Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer, Marta de Fox declaró: los crímenes son una muestra de la impunidad que nos propusimos desterrar del país. Por su parte, el ombudsman nacional, José Luis Soberanes aseguró estar imposibilitado de actuar en tanto no participara la Procuraduría General de la República (PGR), pues desde 1996 hizo recomendaciones a las autoridades chihuahuenses sin haber tenido respuesta.

(Reforma, 11/26/02).

Los asesinatos continuaron. En septiembre del 2002, fueron descubiertas dos osamentas de mujeres en la zona desértica de Ciudad Juárez, denominada Lomas de Poleo. El 17 de febrero pasado, en ese mismo lugar, ubicado en la línea divisoria México-Estados Unidos, tras una alerta de los vecinos, se encontraron otras dos osamentas y un cadáver de jovencitas. Este último hallazgo ocurrió mientras organismos no gubernamentales exigían que la Procuraduría chihuahuense diera a conocer quiénes están detrás de estos homicidios porque una semana antes fueron ejecutados por agentes judiciales un presunto violador y asesino -Gustavo González-, así como su abogado defensor.

Ante estos acontecimientos y sin resultados en México, organizaciones como Nuestras Hijas de Regreso a Casa pidieron ayuda en el extranjero. El pasado 26 de febrero, fueron recibidas en Washington, D.C. por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Pronto llegó otra respuesta burocrática, creando una Subcomisión Intersecretarial presidida por la Secretaría de Gobernación y la PGR, en concurso con otras siete Secretarías de Estado. Esta vez, con la diferencia de que la Subcomisión recibirá la colaboración del Buró Fede-ral de Investigaciones, el FBI.

El último nombramiento fue de la Comisionada Guberna-mental para el seguimiento del llamado feminicidio, Guadalupe Morfín, a quien las madres de Justicia para Nuestras Hijas reclamaron el doble discurso del Presidente Fox al decir a la prensa internacional que no hay corrupción en las autoridades chihuahuenses. Ahora, la CNDH pide crear otra Fiscal Especial para las malogradas investigaciones de autoridades estatales y federales.

En un grito desesperado, el martes 25 de noviembre, una decena de madres de desaparecidas y asesinadas en Juárez acudieron hasta Los Pinos para decirle al Presidente Fox: “...sólo se trata de limpiar la Procuraduría de Chihuahua”. (La Jornada, 11/26/03).

Pero entre los mexicanos flotan las preguntas: ¿Quién o quiénes las desaparecieron y asesinaron? Y ante la falta de respuestas, ¿Quién o quiénes protegen a los asesinos? Ahora, Vicente Fox tiene la palabra.

Correo electrónico: luzaidasalomon@hotmail.com

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