December 5, 2003

Bajo la espada del samurai

Tom Cruise se esmeró en la auntenticidad para dibujar la cultura japonesa

Por Jose Daniel Bort

“Lo más importante de este proyecto para mí, en el cual estuve trabajando por dos años, fue lograr el respeto de la comunidad japonesa y la necesidad de ser fiel a la verdadera historia”, confesó Tom Cruise, en reciente entrevista con La Prensa San Diego, sobre su participación en la película “The last Samurai”.

Tiene sentido su preocupación. La fascinante historia de un degollador de Indios Americanos que obtiene un segundo chance ante los “Bárbaros” Samurais del Japón en 1846 pudiese haber sido un desastre de alcances troyanos de no haberse hecho suficientemente fidedigna a la realidad, con la intromisión de una cultura (la americana) en otra, con la que ha estado en guerra.

“Mis compañeros actores me educaron en su arte, incluso durante la filmación. Ellos corrigieron muchos aspectos de mi estilo y me dieron la mano como si fuera un interno (‘insider’)”, reconoció Cruise, hablando de Ken Watanabe y Hiroyuki Sanada.

Watanabe (quien seguramente será nominado al Oscar por su participación en esta película) es uno de los grandes actores de las cintas samurai japonesas. El confiesa su recelo del proyecto al principio, cuando toda una maquinaria hollywoodense quería imponerse en su patio. “Al conocer a Ed y a Tom y ver su pasión por el tema que tratamos, me sentí tranquilo, ya que esto no iba a ser otra estupidez como las que se ha visto en el pasado”, dijo Watanabe.

Cruise encarna al Coronel y genio estratégico Nathan Algren, quien a las ordenes de Custer conquistó gran parte de los terrenos del lejano oriente durante la guerra de expansión. Abrumado por los recuerdos, Algren se pierde en el alcohol y rehusa seguir adelante con su vida.

Al fin acepta una jugosa propuesta de entrenar las tropas del nuevo Japón, quien tiene que lidiar con un adversario en su propio terreno, el antiguo regimiento Samurai. Liderizados por Katsumoto (Watanabe), los samurai se aferran a sus antiguas costumbres y rehusan a usar armas de fuego. Esto los convierte en un blanco fácil, aparentemente...

“Siempre he sentido una fascinación inalterable por la cultura japonesa. Para realizar este film, necesitaba una figura de la talla de Tom para poder ser aprobada, por lo que revisé el texto varias veces hasta que llegamos a un acuerdo”, señaló el director de la cinta, Edward Zwick.

El comentario viene a colación con respecto a la bien documentada pasada del libreto que Cruise hizo al principio del proyecto. Conocido por sus dramas épicos (Glory, Legends of the Fall) Zwick tuvo que hacer varias correcciones al texto hasta que el actor diera su aprobación.

“Tom brindó una impresionante línea de trabajo al personaje, y no descansó hasta cumplir exactamente con las exigencias físicas del libreto, lo que le llevó mas de un año de preparación” dijo Zwick.

“Mis brazos y los hombros empezaron a crecer por el entrenamiento tanto que a veces me era imposible usar mi ropa” confeso Cruise. “Me encantó el uso del Kimono, es la cosa más cómoda que te puedas poner”, exclamó con una sonrisa.

Esa misma sonrisa de millón de dólares que ha vendido muchos boletos en taquilla es la que pone a Cruise a la cabeza de un proyecto tan elaborado como éste. Se le ve al actor mucho más maduro y realizado en estos días, evitando las poses artificiales de estrella de cine a las que tiene a todos acostumbrado.

“La vida me ha tratado bien últimamente. Mi fe y mi religión me han ayudado muchísimo a sobrepasar los tiempos difíciles en estos momentos”, dijo Cruise, refiriéndose a su documentada relación con la religión de L. Ron Hubbard, la cientología.

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