December 5, 2003

Comentario:

El Presupuesto Desleal de Arnold

By Humberto Caspa, Ph.D.

En un artículo publicado en el Wall Street Journal, durante su campaña política para destituir a Gray Davis, Arnold Schwarzenegger decía ser “fiel admirador de Adam Smith y Miltor Friedman en cuestiones de la economía”. Después de hacer público sus planes pre-supuestales, uno se pregunta si evidentemente el ahora gobernador entiende los principios teóricos de estos dos implacables economistas del libre mercado, o simplemente responde a una maquinación del partido conservador e intereses empresariales, quienes buscan no solamente anular las reivindicaciones sociales de los Demócratas pero también retomar una vía netamente anti-estatal.

Estratégicamente, la propuesta de Schwarzenegger no avizora resultados positivos, ni a corto, ni mediano, ni mucho menos a largo plazo. Del total de $1.8 mil millones de dólares que el gobernador intenta ahorrar este año, $282 millones afectarían directamente a un sector de discapacitados; es decir 626,000 personas (i.e. con Síndrome de Dow, Schizophrenia, Autismo, etc.) no podrán contar con los mecanismos adecuados para su desarrollo. Asimismo, 74,200 personas de la tercera edad, invidentes, entre otros que reciben cuidados en centros y casas de convalecencia no contarían con servicios apropiados, debido a un corte tentativo de 385 mil millones. A esto se une la reducción presupuestal al programa de Healthy Families, que Schwarzenegger mismo elogió durante el único debate que participó en las pasadas elecciones. ¡Que hipocresía! Los ajustes a la educación, que también están contemplados, son tan repetitivos que hasta hablar de ellos produce una pena escalofriante.

Ahora bien, en un recorte presupuestal dado –que produzca frutos económicos a corto y mediano plazo—, el objetivo inicial es que los sectores afectados tengan capacidades de reacción a esas imposiciones. En el área educativa, por ejemplo, los ajustes a los salarios de los maestros, aunque crueles son para-dójicamente eficaces. Muchos de ellos, especialmente los de tiempo parcial, que ya no son contratados buscan inmediatamente trabajos en otros rubros productivos, a menudo en condiciones desfavorables. A la larga, este proceso mantiene el ciclo económico del sistema.

Sin embargo, la propuesta del gobernador Schwarzenegger pretende recortar en sectores altamente dependientes del estado, personas discapacitados, de tercera edad, niños, etc., cuyos capitales humanos son ínfimos, y en muchos casos inexistentes. En consecuencia, estas personas no tienen recursos ni capacidad de respuesta a las políticas de recorte que el gobierno les impone. Un total de 626,000 californianos en “centros de desarrollo” necesitan el monitoreo cotidiano de profesionales y tecnología especializada; “sin ellas su salud simplemente se degeneraría”, dice Karon Wells, especialista en enseñanza de lenguajes a discapacitados.

Un recorte es este tipo, por otra parte, aumentaría el déficit fiscal a largo plazo. Si el gobierno decide cortar los cuidados antes mencionados, los problemas no se solucionarían, sino mas bien se postergarían a futuro. El costo que generaría una persona, per say, de tercera edad o discapacitada sería mucho más oneroso para el estado, cuando éste haga utilidades por casos de emergencia.

Lo mismo sucedería con los niños que requieren cuidados diarios de medicina preventiva. Sin la ayuda al programa de Healthy Families, muchas familias que no tienen recursos para pagar seguros onerosos, simplemente harían utilidad de los hospitales a último momento, en casos de emergencia cuando la situación es mucho más difícil. Aquí, por supuesto, el estado y no la familia paga los gastos.

Un proverbio muy conocido dice, “mas vale prevenir que lamentar”. Ese es el mensaje hacia el gobernador y sus apologistas del mercado. El estado necesita amparar a ciertas personas, cuya condición humana requieren de cuidados especiales. Hagamos a un lado las premisas ortodoxas de la economía de Smith y Friedman, y utilicemos otros dispositivos reales para una sociedad también real.

Humberto Caspa, Ph.D. en estudios Latino Americano y tiene una Maestría en Ciencias Políticas.

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