December 3, 2004

Comentario

Frenesí del Mercado

Por Dr. Humberto Caspa

Mientras ojeaba las últimas noticias de la prensa escrita cotidiana, especialmente la sección de negocios para informarme de los resultados económicos del Día de Acción de Gracias, mi niña de ocho años me preguntó: “¿Por qué la gente gasta tanto dinero?”. Pregunta simple pero contundente y tuvo a varios economistas clásicos –Adam Smith, David Ricardo, Carlos Marx, John M. Keynes, entre otros— filosofando para descubrir el entorno de la naturaleza del gasto y del dinero.

En esta fiesta del pavo, la economía norteamericana experimentó otro de los efectos de la economía globalizada. Los ajustes económicos a través de una estrategia monetarista (control de la inflación) están demostrando ser obsoletas cuando existen atenuantes globales. Las políticas de Greenspan, jefe del Banco Federal, no funcionaron para desacelerar el crecimiento económico, especialmente del consumo interno.

De acuerdo a la Federación Nacional de Ventas, durante los días feriados de Acción de Gracias, visitaron alrededor de varios cientos de millones de compradores a una de sus tiendas de comercio, creando un capital de superior a los 20 mil millones de dólares. Dicha cifra sobrepasa el producto interno bruto anual de la mayoría de los países latinoamericanos. El pasado viernes fue el día más ajetreado, produciendo dividendos de más de 8,000 millones; 11 por ciento más con relación al año anterior.

Como resultado del frenesí de la compra y venta, allegados de la administración de Bush estuvieron subrayando que el capítulo magro de una economía estancada de cuatro años finalmente estaba pasando a la historia.

Sin embargo, algunos economistas entienden que el ritmo económico en este periodo casi siempre está de subida. En condiciones normales, el consumo aumenta debido a que las tasas inflacionarias tienden a incrementarse con el tiempo, el mercado se abarrota, existe mayor número de consumidores (más trabajadores); por lo tanto, el volúmen del circulante (dinero) aumenta en el mercado.

De manera que la fiesta de fin de año es importante pero no es un parámetro exacto para medir la actual situación económica del país.

Alan Greenspan y su equipo de trabajo en el Banco Federal saben muy bien de los efectos de las fiestas de fin de año. Preocupado por el un incremento inusitado en el gasto del consumidor, en vez de acelerar el crecimiento económico trató de atenuarlo, propiciando reacciones encontradas en los corredores de Wall Street y otros recintos bursátiles en Europa. Greenspan subrayó que elevaría los intereses de corto plazo antes del feriado del Acción de Gracias.

Esta medida de corte monetarista, por supuesto, trata de atenuar cualquier síntoma de inflación en el mercado. El equipo de Greenspan espera que las altas tasas de interés inciten a los grandes inversionistas del país y entidades extranjeras (i.e. empresarios, bancos, empréstitos financieros, etc.) a comprar bonos federales, en vez de invertir en el sector productivo. El principal objetivo es extraer el dinero (circulante) del mercado y localizarlos en banco federal para aniquilar el frenesí del gasto del consumidor.

Sin embargo, la debilidad del dólar con relación a la moneda de otros países, principalmente al euro, el yen japonés, la moneda de los chinos, incluso con el peso mexicano, produjo cambios inesperados en el movimiento económico del país. En otras palabras, las medidas monetaristas de Greenspan le salieron por la culata, no produjeron los efectos esperados.

Su equipo había calculado afectar el circulante del mercado. Sin embargo, el bajo rendimiento del dólar obligó a muchos inversionistas extranjeros a vender, en vez de comprar, los bonos nacionales de corto plazo. Además, aprovecharon los bajos precios del dólar para comprar desmedidamente productos norteamericanos (autos, chips de computadoras y otras tecnologías de punta necesarias para sus maquinarias). Por otra parte, los trabajadores mexicanos de este país, de acuerdo a una empleada de casa de cambios, “no quisieron enviar dinero a sus familiares”.

En síntesis, el circulante (dinero en dólar) se incrementó como nunca en el mercado, produciendo el efecto desmedido del consumidor debido a los bajos precios de los productos. En tal forma, el poder de las medidas monetaristas se están convirtiendo en mecanismos añejos para una economía altamente globalizada.

Dr. Humberto Caspa, especialista en temas políticos y económicos.

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