December 2, 2005

Crímenes Contra Mujeres

Por Carmen G. Kcomt

Los días 17 y 18 del reciente pasado mes de noviembre en la Universidad de San Diego, se llevó a cabo un evento muy interesante llamado “Corte Mundial de Responsabilidades – Audiencia Pública - Sobre Masivas Violaciones a los Derechos Humanos de las Mujeres” fue organizado por el Instituto Peace and Justice y el Programa de Women Peacemakers del mismo instituto que funciona en la Universidad.

El Programa “The Woman Peacemakers” se formó en el 2000 gracias a la generosidad de la Fundación Fred J. Hansen. Este permite acoger a mujeres activistas de cualquier parte del mundo que desempeñen un papel esencial y de lucha por la paz en sus países de origen, ellas son recibidas en el programa, sin costo alguno, viven en la residencia llamada “Casa de la Paz” y durante las ocho semanas que viven alli, comparten sus historias, reflexionan sobre mejores estrategias y sobretodo al narrar sus vidas y trabajo, permiten que esto sea documentado por especialistas con la finalidad de que puedan ser difundidas.

Durante los dos días que duró la actividad, en Audiencia Publica, los Jueces que integraron el panel, Justice Richard Goldstone de South Africa, Joy Ngozi Ezeilo de Nigeria, Marguerita Waller de Riverside United States, Fatou Bensouda de Gambia, y quien suscribe (tuve el honor de ser una de ellos) Ex Juez de Perú.

Escuchamos las voces de mujeres víctimas de diferentes partes del mundo, nos ilustramos con las presentaciones de especialistas sobre la situación de las mujeres en Etiopia, Mauritania, Filipinas, Irak, Afganistan, Sri Lanka, Camboya y de otros países, tanto las mujeres víctimas como los especialistas, nos narraron graves situaciones de violencia y de impunidad.

De los testimonios escuchados fue particularmente doloroso escuchar el reclamo de una madre de Guatemala, la señora Adriana Portillo-Bartow, quien es madre, hermana e hija de personas “desaparecidas ”, ella indignada por tanto sufrimiento y tantos años de reclamos sin respuesta se preguntó en voz alta; ¿Acaso las personas desaparecen? Y con mucha razon contestándose ella misma dijo: “No, nadie desaparece, lo que hay son desapariciones forzadas, asesinatos”.

Tuvimos también la oportunidad de escuchar las magistrales intervenciones de importantes profesores de las más prestigiosas Facultades de Leyes, entre ellos el distinguido professor William Aceves, nuestra destacada abogada latino-mexicana Lilia Velásquez entre otros.

El tema principal de nuestra reunión de dos días fueron los crímenes y abusos que se cometen contra las mujeres, un tema que de seguro a muchas personas les puede parecer muy extraño y hasta ajeno porque es poco conocido por falta de difusión, es por ello que felicitamos a la Dra. Dee Aker y su equipo por haber hecho posible este esfuerzo de reunir a tantas mujeres de muchas partes del mundo, quienes con mucha valentía han denunciado públicamente situaciones de grave conflicto que se viven ya sea durante una guerra, en conflicto nacional o interno, e incluso en etapas de post conflicto.

Entre las conclusiones podemos resumir que lamentablemente aún las mujeres son víctimas de violación a sus derechos por su condición de tales, es decir en razón de su género y que los crímenes que más se cometen contra ellas son: violación sexual, maternidad forzada, aborto forzado, matrimonio forzado, mutilación sexual, tráfico, esterilización forzada, esclavitud sexual, prostitución forzada, entre otros.

También quedó claro que los sujetos activos que cometen estos ilicitos penales son agentes de los estados, llámese policías y soldados. Y quizá la más importante conclusión es que el palpar de cerca esta terrible realidad nos ha permitido discernir con claridad lo que está pasando, nos permite reflexionar en voz alta en cuanto a los sistemas legales nacionales e internacionales, nos permite además examinar los Instrumentos Legales Internacionales de Protección, y esto con el fin de conocer de su aplicabilidad, de sus mecanismos, para poder así establecer responsabilidades, emitir recomendaciones, señalar a los responsables, denunciarlos para que sean llevados a cortes de justicia ya sea nacionales o internacionales en donde sean juzgados y se les imponga todo el peso de la ley, todo esto con la firme convicción que solo cerrándole el paso a la impunidad se podrá de alguna manera recompensar e indemizar a las víctimas de tanto atropello y tanto dolor.

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