August 31, 2001

La Columna Vertebral
El Soporte Informativo Para Millones de Hispanos
Por Yhamel Catacora

Cerrando las brechas en la salud mental

¡No estoy loco! Es la típica respuesta que damos u obtenemos cuando sugerimos o nos sugieren una visita a un psicólogo o a un psiquiatra. Es que inmediatamente relacionamos a esa visita con el diván de Freud y también con las camisas de fuerza, la cárcel, ¡el manicomio! Y tantos otros productos de nuestra creativa imaginación, o de nuestro poco conocimiento de este campo.

Es más, cómo vamos a contarle nuestros problemas a un extraño que ni siquiera entiende nuestro idioma. En la mayoría de los casos, considerando nuestra condición de inmigrantes, `la gran locura' es pensar en el bienestar mental.

Este es un aspecto que retrata acertadamente el Cirujano General en su último informe titulado, "Salud Mental: Cultura, Raza y Etnia", al enfocar el crucial papel que juegan la cultura y la sociedad en la salud mental. Las cuatro principales minorías, los Afro-americanos, Nativos norte-americanos, Asiático - americanos, e Hispanos, son el corazón base de este informe.

"Por el estigma que se teje alrededor de la salud mental en ciertas minorías", dijo el Cirujano General, David Satcher, a propósito del informe, "es que existe el rechazo a beneficiarse de los servicios, inclusive cuando esos servicios existen".

El Dr. Andrés Pomariaga, Profesor de psiquiatría de la Universidad East Tennesse, comentó que el informe del Cirujano es muy eficaz y crítico, y que sobresalta las grandes carencias y necesidades de la comunidad hispana en lo que se refiere a la salud mental.

Según el informe, la característica más identificable de nuestro grupo étnico hispano es su rápido crecimiento, además de su heterogeneidad. Y aunque somos una enorme mixtura diversa, según el informe, ciertos aspectos culturales nos unen entre hispanos. Esos puntos pueden ser los que un profesional en salud mental ignora; ocasionando un diagnóstico erróneo de la aflicción del paciente.

Susto, ataque de nervios, mal de ojo, son los síndromes de raíz cultural, según el estudio, y cuyos nombres aparecen en el informe en español, con sus respectivas características. De esta forma el profesional, por lo menos tendrá una pauta o un precedente al tratar a su paciente.

Pero el informe va más allá de describir un `ataque de nervios' a la hispana. También retrata otras características de esta vasta y mixta comunidad. Cómo llegamos al país, cuánto tiempo vivimos en el mismo, si nacimos aquí, si somos excombatientes de alguna guerra, si somos refugiados, si somos niños, jóvenes o adultos, si tenemos que lidiar con el trabajo, con la falta de papeles, si hemos estado en prisión, si nos ha abandonado un cónyuge, entre algunas de las muchas situaciones que tal vez se puedan sobrellevar más efectivamente con la ayuda de un profesional, lógicamente, si éste comprendiera nuestra situación.

Pero las molestias que nacen de esas u otras situaciones cotidianas generalmente terminan en la sala de un curandero, o tratamos aliviarla automedicándonos un mate de la más exótica raíz. Tal vez por que resulta más práctico y aparentemente más económico.

Como bien lo indica el informe, 37% de nuestra comunidad, carece de seguro médico. Quien es indocumentado, sabe perfectamente que el seguro médico en la mayoría de los casos, se convierte en un privilegio inalcanzable. Así dejamos la salud en general y la salud mental en particular en segundo plano.

Si tenemos seguro médico y no hablamos inglés, puede ser tan o igualmente negativo. Sólo el 1% de los psicólogos que pertenecen a la Asociación Psicológica Nacional, se identifica como Hispano. Es más, se desconoce si ese porcentaje domina el español, como se desconoce el número de profesionales en salud mental que tengan algún conocimiento de la lengua. Según el informe, la comunidad hispana cuenta con sólo 29 profesionales en salud mental, por cada cien mil habitantes.

"Ese es una necesidad crítica" opinaba el Dr. Pomariaga, refiriéndose a la falta de profesionales que puedan comunicarse con el paciente en su idioma, en español, cuando éste no domine el inglés. "Si el paciente no habla inglés y el médico no habla español", comentaba el Dr. Pomariaga, "entonces se recurre a intérpretes que no tienen experiencia, el pariente, el amigo, inclusive los propios niños".

Pero dentro de todos los aspectos que afectan negativamente al cuidado de nuestra salud mental, el informe señala nuestro apego a la familia como algo positivo. Nuestra familia debe continuar siendo la sólida base en la que vertimos nuestros achaques, dolores y molestias, mientras sepamos cuándo y cómo recurrir a un profesional.

Es mucho lo que debemos hacer para remendar los hoyos que existen en el tratamiento de nuestra salud mental. Como comentaba el Dr. Pomariaga es vital estar conscientes que el cuidado de la salud mental no es un privilegio, y el hecho de haber inmigrado, independientemente de cómo haberlo hecho, no significa que tengamos que negarnos el derecho a la buena salud y al bienestar mental.

Los desórdenes mentales, como bien lo mencionó el Cirujano General David Satcher, se dan en todas las razas y culturas, sin embargo son las minorías las más vulnerables y las que tienden a necesitar más un adecuado tratamiento de salud mental.

Mente sana, cuerpo sano dice el sabio lema. El querer resolver una aflicción mental, no significa estar loco. Una depresión, un dolor de cabeza, o cualquier otro síntoma física o mental, pueden poner fin a tu estabilidad laboral, económica y a tu bienestar en general. Es por lo tanto importante que te informes. Comienza llamando al 1-800-473-3003, la línea nacional de recursos hispanos.

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