August 30, 2002

Encienda Una Vela
Mons. Jim Lisante
Director, The Christophers

Más Allá De La Valentía

Fue un aviso que jamás se me ocurriría publicar y menos aún contestar:

Se necestitan hombres para una travesía peligrosa - con sueldo bajo, frío extremo largos meses de total oscuridad, peligro constante, retorno a salvo sin garantía. Honor y reconocimiento en caso de éxito.

Sin embargo respondieron 5.000 hombres. Y se seleccionaron 28.

Era el año 1914, y Ernest Shackleton estaba por encabezar una expedición atravezando 2.000 millas de la Antártida a pie.

Quizás usted oyó hablar de Shackleton. Hace poco, varios libros, una exibición al explorador que nunca alcanzó su objetivo pero que, sin embargo, logró sobrevivir una experiencia terrible a lo largo de dos años. como le pasó a muchos, su historia me cautivó.

La expedición partió de Inglaterra en agosto de 1914, pero en enero el barco Endurance (resistencia) fue atrapado por bloques de hielo y finalmente, a los diez meses, fue casi triturado. Los tripulantes caminaron casi 200 millas sobre el hielo, buscando salvación en una isla. de ahí la ayuda más cercana se encontraba a 800 millas, en una estación ballenera de la Isla South Georgia - y la única forma de cruzar el frío y tormentoso Atlántico Sur era con botes salvavidas. Shackleton y cinco de sus compañeros lo lograron,m y luego tuvieron que cruzar al otro lado de la isla. En mayo de 1916, con la ayuda de los balleneros, Sir Ernest Shackleton navegó de vuelta a rescatar a los que quedaron atrás.

Veintiocho hombres se habían lanzado a la aventura. Y los 28 regresaron.

El atractivo de esta historia es indiscutible. El hecho de cada miembro de la expedición sobrevivió de esta historia es indiscutible. El hecho de cada miembro de la expedición sobrevivió las tremendas pesadillas físicas y mentales es más que sorprendente y sí, toda una inspiración. Es verdad que los hombres fueron a la expedición en forma voluntaria y lanzados a la aventura, pero la determinación que los llevó adelante contra toda dificultad capta nuestra atención y admiración.

A veces enfrentar las dificultades de un solo día parece un desafío tremendo. Quizas usted o un ser querido tiene un serio problema de salud, o quizás está viviendo la pena de la muerte de alguien muy cercano. Quizás está enfrentando problemas de trabajo, finacieros o legales. Y quizás siente como si estuviera navegando aguas congeladas un un pequeño bote. Usted a dónde quiere llegar, pero teme que sus esfuerzos no sean suficientes. O puede sentirse tan solo, aún en compañia de otros, como si estuviera en el find del mundo.

Por más impenetrables que parezcan los desafíos frente a usted, siempre hay esperanza. Quizás no logre todo lo que se propone, pero darse por vencido asegura el fracaso.

En el Curso de Liderazgo Cristóforo tenemos un dicho: “Soy solamente uno, pero soy uno. No puedo hacerlo todo, pero puedo hacer algo. Lo que puedo hacer, lo debo hacer. Y lo que debo hacer, con la gracia de Dios, lo haré”.

Como hicieron los hombres de la expedición: No darse por vencido...no darse por vencido...no darse por vendcido.

Para obtener copia gratis de ECOS S-215 “Alcance el máximo de su potencial”, escriba a The Christophers, 12 East 48th Street, New York, NY 10017 spanish-dept.@christophers.org

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