August 30, 2002

La Investigación Contribuye a la Seguridad Alimentaria

Por Richard Atkinson

Desde mucho antes de los ataques terroristas del 11 de septiembre, la seguridad del abastecimiento nacional de alimentos ha sido de gran prioridad para quienes producen y regulan la distribución de alimentos. Puesto que la mayoría de nuestros alimentos se producen en campo abierto, proteger los cultivos y animales de contaminación o infecciones causadas por algún individuo es un reto constante.

El agroterrorismo es un problema no sólo para los granjeros. Presenta amenazas en potencia para la salud y bienestar económico de todos. Los organismos de enfermedades latentes en alimentos pueden usarse como armas y, aun sin llegar a causar muertes, pueden ocasionar cuantiosas pérdidas.

El terrorismo se aprovecha del temor del público. Sabemos por experiencia que el simple hecho de pensar que alguien llegara a contaminar el abastecimiento de alimentos con bacterias como E coli, salmonela, el mal de las vacas locas o ántrax podría causar estragos en la confianza del público, desestabilizar los precios de productios y desequilibrar el comercio internacional. Es capaz de llevar a la bancarrota a un productor de alimentos perecederos; el mercado de fresas se desplomó en 1996 cuando los consumidores equivocadamente supusieron que la ciclóspora encontrada en frambuesas importadas había contaminado fresas producidas en Estados Unidos.

El brote reciente de ántrax en ganado en el Reino Unido obligó a sacrificar a seis millones de ovejas, vacas y cerdos y tuvo repercusiones en el consumo de carne, la economía de comunidades rurales y el turismo. Científicos de la Universidad de California calcualan que la posible introducción, deliberada o accidental de la enfermedad en California, podría costarle al estado hasta 13 mil millones de dólares. Además, los funcionarios estatales se enfrentarían con el dilema de tener que deshacerse de miles de cuerpos en estado de descomposición de los aniales muertos a cuasa del contagio.

Este tipo de contaminiación a gran escala no es la única amenaza que existe para el suministro de alimentos. En Estados Unidos, cada año se registran aproximadamente 76 millones de enfermedades y 5,000 muertes como resultado de alimentos contaminados con bacterias, de acuerdo con los Centros para el Control de Enfermedades. Las enfermedades por intoxicación con alimentos contaminados cuestan a los estadounidenses alrededor de 23 mil millones de dólares en servicios médicos y absentismo laboral; la mayoría de los casos de intoxicación con alimentos se debe al manejo inadecuado de comida en la cocina.

Afortunadamente, contamos con los medios para mejorar la salubridad de los alimentos y fortalecer la confianza del público. La investigación científica puede ayudarnos a comprender y controlar la ecología de los microbios que habitan en plantas y animales. Y una mejor comunicación entre los investigadores científicos, agencias de salud, la comunidad agrícola y otros puede ayudar a salvaguardar la seguridad de los alimentos, desde la granja hasta la mesa familiar.

La Universidad de California ha resuelto problemas de agricultura y seguridad de los alimentos, desde su creación como institución educativa por decreto público en 1868. Hoy día, la División de Agricultura y Recursos Naturales de la UC tiene expertos en un sinnúmero de disciplinas: veterinarios, fitopatólogos, microbiólogos y toxicólogos, por nombrar unos cuantos, que trabajan con agricultores, empacadoras y otros para prevenir la contaminación del abastecimiento de alimentos.

Se han logrado grandes avances. Solía tomar días el preparar una muestra de cultivo para identificar el patógeno causante de una enfermedad. Pero en los dos últimos años, científicos de los laboratorios nacionales Lawrence Livermore y Los alamos que administra la UC han formulado métodos de detección rápida. Ahora un agente biológico puede identificarse en menos de 60 minutos analizando su ADN, lo que nos permite prevenir brotes de enfermedades y evitar epidemias. Los laboratoriós nacionales colaboran con científicos de la UC, agencias gubernamentales y los Centros para el Control de Enfermedades para poner estos exámenes al alcance de todos.

Otro ejemplo: el 18 de abril el Departamento de Agricultura anunció que la presencia de salmonela en carne y aves crudas ha disminuido desde 1998 cuando se comenzó a implementar el sistema de inspección “Análisis de Riesgo y Control de Puntos Criticos” desde la granja hasta los puntos de venta de los alimentos. Personal de la Extensión Cooperativa de la Unviersidad de California le muestra a los agricultores cómo usar este sistema en las granjas. Desde que se comenzara a usar este sistema, las enfermedades a causa de la salmonela también han disminuido, según reporta el Centro para el Control de Enfermedades.

En febrero, el gobernador Gray Davis canalizó 6 mil millones de dólares del programa “Buy California” a los departamentos estatales de Alimentos y Agricultura, Salud y Servicios Humanos, la Universidad de California y otras agencias para que organicen el Instituto Occidental para la Seguridad y Salubridad de Alimentos. Los colaboradores en este esfuerzo realizarán estudios de evaluación de riesgos, crearán medidas de seguridad y sanidad, exámenes de diagnóstico rápido, mejorarán la coordinación de agencias aliadas de salud pública y servicios de emergencias médicas, apoyarán la educación sobre seguridad de alimentos y vigilarán la salud del sector ganadero, agrícola y la fauna y flora del estado, entre otras cosas.

Sin embargo, queda aún mucho por hacer. el Congreso de Estados Unidos está considerando adoptar leyes para contrarrestar el bioterrorismo que incluyan medidas más estrictas para garantizar la seguridad en la agricultura y los alimentos. el apoyo federal para la investigación y las nuevas tecnologías que ayuden a mitigar las amenazas a la agricultura es de vital importancia.

En estos momentos en que nuestro país invierte miles de millones de dólares en proteger aeropuertos, puertos marítimos, vías fluviales, puentes e infraestructura energética contra las amenazas del terroismo, es importante que también invirtamos en la protección de nuestro abastecimiento de alimentos. Universidades de investigación como la UC, y nuestros aliados en la agricultura y salud pública, están profundamente enfrascados en estos esfuerzos, y debemos incrementar nuestra labor en esta área de responsabilidad tan importante

Richard C. Atkinson es presidente de la Universidad de California.

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