August 30, 2002

Comentario

Braceros 

Por Lt. Governor Cruz Bustamante

Este mes observamos un aniversario poco conocido, uno que debería ser una oportunidad para celebrar una hermandad entre dos naciones, pero que es sin embargo un momento obscuro de culpabilidad y vergüenza. Hace sesenta años, en el mes de agosto de 1942, nuestro país se recuperaba del ataque inesperado a Pearl Harbor. Estábamos movilizando un ejército enorme para pelear una guerra en dos frentes y convirtiendo rápidamente cadenas de montaje civiles para producir los materiales necesarios. Cientos de miles de hombres y mujeres americanos dejaron sus trabajos para ser voluntarios en la defensa de nuestra nación.

En nuestro tiempo de necesidad, le pedimos a nuestros vecinos mexicanos que nos ayudaran y ellos respondieron. Cuatrocientos mil Braceros mexicanos dejaros sus hogares y familias y tomaron las herramientas dejadas en los campos y fábricas por trabajadores que se habían ido a la guerra. Los braceros continuaron la producción de comida y otros productos y servicios vitales para nuestra nación. Para nuestro deshonor eterno, nosotros engañamos a nuestros vecinos sobre una justa y completa compensación por el invaluable trabajo que ellos desempeñaron durante la guerra.

El acuerdo Bracero entre los gobiernos de los Estados Unidos y México, requería retener el diez por ciento del sueldo de cada trabajador para depositarlo en una cuenta en el Banco Wells Fargo que pagaría interés. Después, el dinero se transferiría a bancos en México, donde sería guardado hasta que los Braceros regresaran a México a reclamarlo. Lo que pasó después de esto no es tan claro. Quizá los fondos fueron transferidos a México o quizá no. Lo que sí está claro, sin embargo, es que después de sesenta años que se les quitó ese diez por ciento a los Braceros, pocos de ellos han podido recibir sus ahorros forzados.

Aunque no habían encontrado una voz por muchos años, la situación difícil de estos trabajadores ha salido a la luz. Varios grupos de justicia para Braceros han surgido en ciudades y pueblos en ambos lados de la frontera, pidiendo que se les pague el dinero que se les debe. Una demanda ha sido presentada en contra del Banco Wells Fargo, los gobiernos de México y Estados Unidos, y varios bancos mexicanos por parte de los Braceros y sus descendientes. El congreso mexicano abrió una investigación sobre la desaparición de los fondos y legisladores en los Estados Unidos han aprobado resoluciones que apoyan las demandas de los braceros.

En lugar de unirse en la búsqueda de lo que pasó y como corregir la injusticia, los gobiernos de los Estados Unidos y de México (y los bancos) están intentando bloquear la lucha de los Braceros por justicia. Han empleado brigadas de abogados y creado una nube de tecnicismos jurídicos para evadir sus responsabilidades. Alegando un lapso de tiempo considerable, e inmunidad soberana, ellos le están pidiendo a los tribunales americanos que rechacen el caso de los Braceros por motivos técnicos, y no porque al caso le falte mérito.

Esta situación vergonzosa tiene que ser solucionada. Los Braceros entraron a este país no sólo legalmente, sino como invitados de América. Ellos hicieron un gran servicio para esta nación, pero en vez de reconocerlos y honrarlos por su contribución a nuestra prosperidad continua, se les estafó de sus sueldos.

El seis de agosto del 2002 marca el aniversario sesenta de la firma del Contrato Bracero entre México y los Estados Unidos, bajo cual 400,000 hombres trabajaron incansablemente por nosotros. Yo exhorté al banco Wells Fargo, a los bancos mexicanos, y a los gobiernos de México y Estados Unidos que restablezcan nuestra fe en la justicia.

Vamos a poner un alto a los juegos legales y comenzar a buscar la verdad. Cuando los necesitamos, nuestros vecinos respondieron. La conciencia de nuestra nación exige que nosotros ahora respondamos apropiadamente a su grito por justicia. Tenemos que asegurarnos que se les pague a los Braceros lo que ellos se ganaron.

Cartas Por La Prensa Return to the Frontpage