August 29, 2003

Despertar amaneciendo

Sundance por fin captura el movimiento de cine de España

Por Jose Daniel Bort

Después de dos décadas de completo y absoluto “desparpajo” la distribución americana por fin está tomando en cuenta el destape del cine español, el cual se realiza a plenitud de condiciones. Es una verdadera lástima que los “elegidos” para su difusión no sean tan interesantes como la camada de cine anterior que lo influencia.

Una vez sacadas las ropitas al aire después de la muerte de Franco (el dictador murió en 1975, pero los españoles lo entendieron al principio de los ochenta), la generación de cineastas se dio a la tarea de darle al cine una nueva “movida”. El líder fue Almodovar (y el que consiguió mayor atención extranjera) pero en el patio se movían también cineastas interesantísimos como Vicente Aranda (cuyos “Amantes” con Victoria Abril y Maribel Verdú de “Y tu mamá” es una joyita), Jaime Chávarri (con “Las bicicletas son para el verano” y “las cosas del querer”, otra maravilla) o Carlos Saura (“Carmen”, “Ay Carmela”, entre otras).

Todas estas películas son antecedentes de “El otro lado de la cama”, la nueva creación de Emilio Martínez Lázaro, que viene haciendo cine desde cuando Franco. Si bien el autor conoce el lenguaje cinematográfico y lo utiliza con control y pulidez, es difícil tragarse lo que vemos en pantalla como una verdadera convención fílmica.

El otro lado de la cama es la historia de dos parejas que se intercambian seducciones. Pedro y Javier (Ernesto Alterio y Guillermo Toledo) son mejores amigos de la infancia, pero cuando Sonia (Paz Vega) decide abandonar a Pedro por Javier, se mal enrolla porque Javier es incapaz de decírselo a Paula (Natalia Verbeke), con quien vive. Mientras se van de Luna de miel, ustedes ya adivinarán a donde va Pedro a llorar por Sonia.

El quite aquí es que los personajes cantan cuando quieren expresar sus sentimientos. Bailarines salen de la nada y se restriegan contra el piso acompañando las mirrias voces de los protagonistas (que ninguno tiene la menor idea de cómo cantar) y las monótonas melodías con letras de estudiante de bachillerato con el corazón roto, repitiendo una y otra vez el coro para dar efecto de reverberación. Sí, es así de vergonzoso.

Si a la película le quitan las canciones, podría pasar como una previsible comedita para rentar de cuarta el fin de semana. Pero lo de las canciones es fatal. Después de que el cine español hizo Ay Carmela y Las cosas del querer, no hay derecho que ésta producción se venda como entretenimiento inteligente. Cuando se cuentan historias como “Amantes” y hasta la pesada “Jamón Jamón” de Bigas Luna, no se pueda esperar nada menos de un cineasta como Lázaro, de tanta experiencia.

Lo notable aquí es que este film haya sido elegido por la nueva distribuidora del festival de “Sundance” para abrir su serie de nuevas voces en la filmografía universal. Este proyecto se viene colando hace años y su entrada al mercado es significativa, ya que intenta difundir cine que el público americano quiza no tenga ni la menor idea al respecto. Es sencillamente una lástima que ésta distribuidora no estuviese lista cuando el cine español no viviese un momento tan maniatado y artificial, donde las producciones que vienen parecen colapsadas en cartón piedra, especialmente viniendo de directores que han hecho muchísimos mejores trabajos con anterioridad.

“El otro lado de la cama” también puede ser tomada con un grano de sal, y vista desde otro ángulo, sin tomárselo muy en serio. Quizá así se pueda disfrutar.

El otro lado de la cama
Director: Emilio Martínez Lázaro
Con: Ernesto Alterio, Paz Vega, Guillermo Toledo, Natalia Verbeke
Chiles: 1

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