August 29, 2003

Comentario

Bustamante, los negros, y la palabra que empieza con “n”

Por Earl Ofari Hutchinson
Pacific News Service

En el preciso momento en que el vice gobernador de California, Cruz Bustamante, dijo que ingresaba al ruedo como candidato de reemplazo en la elección de destitución, la reacción entre la comunidad negra es que se trataba de el que usó la palabra que empieza con “N”.

Ahora que las encuestas muestran a Bustamante en empate virtual con Arnold Schwarzenegger para reemplazar a Davis si se aprueba la destitución, aumenta la ansiedad entre muchos negros.

En febrero del 2001, durante una presentación frente a un grupo de sindicalistas negros, Bustamante, se le escapó la desagradable palabra “N”, un conocido termino despectivo hacia los negros. Cuando un grupo de afro-americanos de la audiencia se retiró en protesta, Bustamante se recuperó rápidamente y juró que fue una mala jugada de su lengua, Expresó varios mea culpas y enfáticamente evidenció sus credenciales como fuerte defensor de los derechos de los inmigrantes, acción afirmativa y el multiculturalismo.

No ha cambiado. Al develar su plan de $12 billones de dólares de ingresos y ahorros para salvar la crisis estatal del presupuesto, Bustamante lanzó el populista tema de aumentar impuestos a los ricos, mandando deliberadamente un mensaje de “soy uno de ustedes” a los sindicatos, negros y latinos—la base demócrata.

Bustamante también se opone vigorosamente a la iniciativa del regente de la Universidad, Ward Connerly, la Proposición 54 que estará en la boleta electoral el próximo 7 de octubre, que los críticos dicen impedirá a las agencias mantener datos raciales de sus clientes. Bustamante aparece como un sólido liberal, incluso algo izquierdista cuando se comparan sus antecedentes con los del cauteloso y centrista gobernador Davis, a quien los negros apoyaron fuertemente en sus dos elecciones gubernamentales.

Pero la ansiedad de los negros respecto a Bustamante no es tanto por su descuido verbal como por el resurgimiento de tensiones políticas entre sectores negros y latinos. Las tensiones se hicieron públicas en 2001 cuando el candidato al ayuntamiento de Los Ángeles, Antonio Villarraigosa, recibió fuerte apoyo de latinos, asiáticos y judíos. Pero su frente multiétnico no funcionó con los negros, quienes votaron ampliamente por el ganador, el centrista blanco James Hahn.

La explosión demográfica latina y su poder de voto, y la posibilidad real de que Bustamante se transforme en el primer gobernante latino en la historia moderna de California, hace que los negros se sientan temerosos de ser más marginados aún de la política estatal.

Es un temor justificado. Hay más de dos millones de votantes latinos en el estado y estos números aumentarán para las elecciones de 2004. En Los Ángeles, los latinos—que no representaban más del 10 por ciento del electorado hace una década—constituyen hoy el 25 por ciento de los votantes. La legislatura del estado tiene un Caucus Latino Demócrata de 24 miembros (que apoya a Bustamante). Por su parte, el número de negros en la legislatura de California se redujo a seis, y los distritos que representan son del área sur de Los Ángeles. Y los latinos son la mayoría creciente en sus distritos. Ahora hay tantos latinos republicanos en la legislatura estatal como negros.

Los latinos representan uno de cada seis asientos en el Congreso estadounidense ocupados por California. Tres de cada cuatro congresistas negros en el estado son de distritos ubicados en el sur de Los Ángeles, donde se enfrentan a un sombrío futuro similar al de los legisladores negros. Los latinos constituyen la mayoría estadística en esos distritos y pronto pasarán a ser la mayoría de los votantes. Aunque no puede descartarse a los políticos negros, si pueden ser derrotados en las urnas. Si no consideran las necesidades de la mayoritaria comunidad hispana, podrían ser despedidos de sus puestos en la próxima década.

Pero a pesar del apoyo de sus correligionarios, Bustamante tiene dos problemas. No podrá derrotar a Schwarzenegger solamente con el voto sindical y latino. Necesitaría un apoyo sólido de los votantes negros. Constituyen el 12 por ciento del electorado de California y son más demócratas que los propios sindicalistas o latinos. En 2000, cerca del 85 por ciento de los negros votaron demócrata, comparado con el 70 por ciento de los latinos.

Además del nerviosismo de los negros respecto a Bustamante, cerca del 15 por ciento de los negros de California votaron por Bush en 2000, el cuarto bloque de votantes negros que los republicanos recibieron de los estados. Si los votantes negros ven a Schwarzenegger como una alternativa social liberal ante los derechistas republicanos, y si él hace un esfuerzo por ganarlos, podría significar un peligro para Bustamante.

En encuestas informales, los negros no expresan la hostilidad reflexiva hacia Schwarzenegger como hacia otros republicanos. Pero seguirán de cerca lo que diga y haga acerca de la Proposición 54, la iniciativa de Connerly. Por ahora, Schwarzenegger se mantuvo mudo en esto y otros temas cruciales. Si Davis continúa su caída en las encuestas, la cotización de Bustamante aumentará más aún entre los demócratas. Esto implica demócratas negros también, si no fuera por aquella palabra con la “N”.

Earl Ofari Hutchinson (ehutchi344@aol.com) es un analista político y autor del libro “La Crisis en Negro y Negro” (Middle Passage Press).

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