August 27, 2004

Comentario

La difamación del “Swift Boat”

Por Humberto Caspa, Ph.D

Recientemente el Presidente Bush criticó pero no censuró al grupo de ex combatientes “Swift Boat” por sus anuncios televisivos en contra del candidato demócrata John Kerry. La versión de este grupo trata de distorsionar los hechos acaecidos en la Guerra de Vietnam, donde Kerry adquirió condecoraciones militares por su heroísmo en una contienda contra efectivos sudvietnamitas. Como la campaña política de Bush está centrada en el tema del terrorismo y el cuestionamiento a la capacidad resolutiva de Kerry en problemas de seguridad, la aparición del grupo “Swift Boat” encajó como anillo a dedo. Es más, el mensaje difamatorio de este grupo sirvió como preámbulo a la convención Republicana, que se celebrará muy pronto.

Pocos días separan a la convención Republicana. Ante una situación alarmante de los niveles de trabajo, los desempleados abundan en todos los estados de la nación, el tema de la economía será un tabú para los expositores republicanos en su reunión ecuménica. Nadie se ufanará en preguntar a la ciudadanía, si estamos mejor ahora que hace cuatro años. Lamentablemente para Bush, la mayoría está peor. La inflación está por encima de los salarios; se gana menos que antes; los trabajos se van a otros países, sólo unos pocos –los más ricos— aprovecharon el crecimiento económico de más del 3%,

Por otra parte, la Guerra en Irak es un tema que debería haber fortalecido las aspiraciones del Presidente, empero se ha convertido en una debilidad. Las razones son obvias. No se han encontrado las armas letales; capturaron a Sadam Husein pero no comprobaron su nexo con Al-Qaeda; la guerra continúa y los soldados norteamericanos mueren todos los días. Nada bueno aquí para la campaña presidencial de Bush.

Ante este panorama perplejo, la convención Republicana en Nueva York tendrá al terrorismo como tema principal. Y una parte importante que moverá la retórica de los expositores republicanos, aparte de enaltecer los atributos inexistentes de su candidato, será ensombrecer la figura de su contrincante, especialmente el carácter irresoluto de Kerry. El objetivo inmediato será persuadir a los votantes indecisos en los estados claves, como Ohio, Missouri o Arizona, donde el voto electoral puede ir para cualquiera de los dos candidatos.

Los segmentos televisivos del grupo “Swift Boat” fueron difundidos precisamente en estos estados para mermar la tendencia ascendente de Kerry. Según encuestas recientes, el candidato demócrata empezaba a mover la balanza electoral a su favor especialmente en Ohio, donde el desempleo en el sector industrial ha sido un problema recurrente. Por eso, la semana pasada, el “Swift Boat” enfocó su campaña de desprestigio contra Kerry en Ohio, luego Wisconsin y West Virginia; y ahora pretende dirigirse a Nuevo México, Nevada y Pennsylvania, estados también indecisos.

De acuerdo a Roy F. Hoffman, jefe máximo de “Swift Boat”, la tarea principal de sus anuncios televisivos es poner la historia en su lugar: las condecoraciones de Kerry fueron inmerecidas. Si ése es el objetivo, por qué, entonces, los segmentos televisivos no se difundieron en los estados más importantes de la nación, como California, Texas, o Washington D.C. La respuesta es llana y concreta, Hoffman y sus seguidores buscan objetivos políticos y no tiene nada que ver con la reivindicación de la historia.

A pesar de que el Presidente se deslindó de los objetivos del grupo “Swift Boat”, la historia, irónicamente, indica lo contrario. Uno de los principales contribuidores en sus campañas para gobernador, el empresario texano Bob J. Perry, es precisamente el personaje que más donó al grupo. De un total de $450.000 dólares que “Swift Boat” gastó la semana pasada en anuncios televisivos, $200.000 fueron devengados por las donaciones de Perry. Además, este señor es un gran amigo de Karl Rob, consejero especial del Presidente.

¿A quién quieren engañar? El grueso del electorado nacional no fue a las universidades de prestigio, como Yale, Harvard o Berkley, pero cada uno se da cuenta que existen tendencias negativas que quieren manipular los votos a favor de sus candidatos. En vez de estar tratando de lavar el cerebro con publicidades vanas y sin importancia material, tanto Bush como Kerry deben fijar sus metas proselitistas dentro de un contexto constructivo y no destructivo. A la gente le importa más traer el pan de cada día a sus mesas que ver unas tiras televisivas sin sentido. Con las telenovelas, los Latinos tenemos suficiente. ¿No creen?

Humberto Caspa, Ph.D., especialista en temas políticos y económicos.

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