August 27, 2004

LA GUELAGUETZA, EL PODER DE LA TRADICION

La presentación de la Guelaguetza, tradicional celebración oaxaqueña de bailes y música, atrajo a casi mil personas en el Valle Central de California.

Por Eduardo Stanley
Pacific News Service


FRESNO, CA -- Los 40 danzantes y 30 músicos que llegaron desde Los Angeles, sumados a grupos de bailes y banda musical locales, mantuvieron la atención de la audiencia durante la presentación de La Guelaguetza, auspiciada por el Frente Indígena Oaxaqueño Binacional (FIOB) el domingo 15 de agosto en el Teatro Warnors de Fresno.

El espectacular colorido de los vestuarios y la variedad de los bailes hicieron lo suyo, despertando la admiración del público durante tres horas. “Nunca había visto la Guelaguetza en Oaxaca, fué aquí que tuve la oportunidad”, dijo emocionada Fidelina Espinoza, de 24 años y madre de dos niñas. “Es muy bonito y me gustaría que mis hijas la bailen algún día”.

Originalmente, la Guelaguetza es una celebración prehispánica dedicada a Centéotl, diosa del maíz tierno. La iglesia católica, en su afán por destruir las creencias indígenas, “sobreimpuso” la fiesta católica del Corpus de la Iglesia del Carmen‹construida en las faldas del ahora Cerro del Fortín al que los zapotecas conocían como de la Bella Vista.   


Photo by David Bacon

Guelaguetza es una palabra zapoteca que significa ofrenda, participar cooperando. En ella participan las siete regiones de Oaxaca: Valles Centrales, Sierra Juárez, Cañada, Tuxtepec, Mixteca, Costa y el Istmo de Tehuántepec, Al fín de su presentación, cada grupo distribuye entre el público su Guelaguetza, su ofrenda. Así, los indígenas de lo que hoy son los estados de Oaxaca y parte de Guerrero y Puebla, se congregaban una vez al año para compartir sus productos y agradecer a los dioses por la cosecha.

“Para nosotros es un orgullo que queremos compartir con la comunidad”, comentó Leoncio Vásquez, encargado de prensa del FIOB. “Es la sexta vez que traemos el evento al Valle y esperamos continuar haciéndolo”. Los costos del evento y el esfuerzo requerido superan las intenciones originales del FIOB de organizar anualmente la Guelaguetza con fines de recaudación de fondos para sus actividades comunitarias. “Apenas cubrimos los gastos pero su importancia cultural nos obliga a seguir adelante”, confirma Vásquez.

No es para menos, muchos oaxaqueños descubren la Guelaguetza precisamente en Fresno. “Nos estamos educando, la mayoría de nosotros nunca la vió en Oaxaca, sinó aquí”, afirmó Rafael Flores, de 28 años, integrante del grupo cultural See Savi (“Hijos de la Lluvia”, en Mixteco) de Madera y que aportó tres bailables durante la Guelaguetza de este año. “Queremos seguir creciendo pero no es fácil, muchos de nuestros integrantes se desplazan per-manentemente por razones de trabajo”. See Savi está formado por unos 40 integrantes, quienes participan familiarmente y son de origen campesino temporal.

Inocencia Pérez tampoco había visto la Guelaguetza en Oaxaca. “Para nosotros es muy importante que se presente aquí porque no es fácil viajar a Oaxaca”, dice ésta madre de 35 años. “Además de los bailes, me gusta mucho porque ahí nos encontramos con mucha gente”. Pérez destaca el ambiente comunitario que distingue a la Guelaguetza.

Originalmente, en Oaxaca el evento dura todo un día y la audiencia se renueva constantemente. En Estados Unidos, la base del evento lo constituyen grupos culturales de Los Angeles donde se realiza un evento anual similar integrados mayoritariamente por jóvenes apoyados por sus padres y familiares. Y este ambiente familiar se reproduce en la audiencia.

Igualmente, See Savi surgió hace tres años con las mismas características: una fuerte presencia familiar que ve en estos eventos culturales la continuación y renovación de una cultura milenaria que los llena de orgullo y que desearían sus hijos puedan conservar. “Qué bueno que sigan trayendo la Guelaguetza, tenemos que enseñarles nuestras tradiciones a nuestros hijos”, agregó Pérez.

Aunque se desconoce el número exacto de indígenas oaxaqueños en el Valle, se estima superan ya los 60,000. La mayoría de ellos laboran en el campo. En los últimos 10 años, este segmento de la población creció notablemente en ciudades como Madera, Selma, Arvin, Livingston y Fresno. Aunque la mayoría son Mixtecos, también hay Zapotecos y Triquis. El mapa cultural del Valle también se está ampliando gracias a la pre-sencia de otros grupos indígenas de México, tales como los Purépechas, originarios del estado de Michoacán y Mix-tecos de otros estados, como Guerrero.

Quizá por esto, la Guelaguetza se está convirtiendo lentamente en un evento socio-cultural que trasciende las fronteras imaginarias de Oaxaca en el Valle y que podría llegar a constituir, como lo fué hace centenares de años antes de la llegada de los conquistadores y de los turistas, en un evento catalizador de los indígenas y algunos sectores latinos en el Valle.

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