August 26, 2005

Fundación Tabgha

Por Luis Alonso Pérez

En Tijuana, la sociedad ha aprendido a realizar cosas grandes con los pocos recursos disponibles, ya sea reduciendo, reuniendo, reestructurando, reusando o reciclando. En parte, gracias a la imaginación de las personas, pero en gran medida, por las profundas necesidades económicas de la comunidad. Se ha hecho normal “hacer algo de la nada”.

Continuando con el espíritu creativo de la ciudad, fue creado el Bazar Tabgha, una tienda de artículos usados que convierte las cosas que algunas personas ya no usan y deciden donar, en productos accesibles para la población más nece-sitada, con una ganancia destinada a la beneficencia pública.

El bazar fue nombrado Tabgha, en honor al sitio donde Jesucristo realizó la multiplicación de los panes y los peces. Un nombre muy apropiado, ya que esa es exactamente su misión.

Sus cuatro bazares ofrecen ropa, calzado, juguetes, muebles y todo tipo de artículos o accesorios “de segunda” a precios que se encuentran al alcance de los habitantes de las colonias donde se encuentran ubicados. Las ganancias que genera la venta de los artículos usados están destinadas para ayudar a la Ciudad de los Niños, uno de los albergues infantiles más importantes de la región.

Claudia Cabrera, administradora de la Fundación Tabgha comentó “Por el lado que lo veas, la fundación hace muchas cosas positivas, porque además de ayudar a los niños con nuestros donativos, estamos apoyando a la comunidad vendiendo productos a bajo precio, estamos ayudando a la ecología mediante el rehúso, estamos promoviendo el donativo y creando conciencia de que hay gente que necesita lo que uno deshecha”

Antecedentes

Como muchos proyectos sociales de Tijuana, Tabgha inició debido a las dificultades económicas de las instituciones.

Durante el sexenio de Carlos Salinas se creó un ambicioso programa de asistencia infantil como parte del programa Solidaridad, que contemplaba, entre otros proyectos, la ciudad de los niños. Pero la crisis del 94 y la intensa recesión que desencadenó, provocó que los programas rápidamente se quedaran sin presupuesto, ocasionando recortes de personal e intensas necesidades económicas.

En esos tiempos existía una asociación civil que colaboraba con el financiamiento y la administración de los donativos de la Ciudad de los Niños, bajo la administración de la Sra. Conchita Valladolid, quien al ver la difícil situación que estaba atravesando la organización, decidió hacer una venta de banqueta con algunos de los artículos que les habían donado.

La venta funcionó tan bien, que se comenzó a realizar de forma mensual y cada mes acudía más gente, de manera que se pensó en establecerlo como un negocio.

Cuando el hijo de la Señora Conchita, Fernando Valladolid, entró a la dirección de la asociación, se decidió transformar un gimnasio abandonado a un costado del orfanatorio, en un bazar de artículos usados, adoptando el modelo de funcionamiento de las tiendas “thrift stores” de Estados Unidos.

Desarrollo del proyecto

El éxito del bazar ocasionó que en 1999 se decidiera abrir una sucursal en el centro de la ciudad, el cual fue creciendo gracias al esfuerzo y creatividad de la dirección. Una de las estrategias que ayudaron a su crecimiento fue el sistema de recolección de donativos a domicilio.

Otro factor importante fue su presencia en los medios de comunicación, a través de anuncios en los periódicos, el radio y la televisión, complementado con la distribución de volantes, todo a base de pa-trocinios y cooperación de los medios y empresas locales.

Pero la causa principal de su reciente crecimiento son las alianzas que ha establecido con organizaciones civiles e instituciones de asistencia social de Tijuana, como la que se hizo con el Hospital Infantil de las Californias, lo cual consiguió que se abriera un tercer bazar en sus instalaciones de Otay. En marzo pasado se abrió otro en la Plaza Viva Tijuana, en colaboración con la Fundación Internacional de la Comunidad y se planea abrir otro en las instalaciones de la asociación civil Renacimiento Tijuana, en la colonia Grupo México, una de las zonas más marginadas de Tijuana.

Pero lo que más ha acaparado la atención de la fundación es el nuevo bazar, inaugurado apenas la semana pasada en Jauja, otra de las áreas de la ciudad con muchas necesidades económicas. “Nuestra idea es seguir expandiéndonos y creando alianzas con otras instituciones” comentó la administradora Claudia Cabrera.

Los Donativos

Alrededor de 10 donativos llegan diariamente a la puerta de las instalaciones de la fundación Tabgha, el sistema de recolección recoge otros 5 y cada bazar es un centro de acopio de donativos.

Los ingresos mensuales de Tabgha representan alrededor de un 20 % del presupuesto general de la Ciudad de los Niños, suficiente para cubrir el total la nómina de su personal.

Casi el total de los donativos proviene de la misma ciudad de Tijuana, porque el donativo que proviene de Estados Unidos tiene que ser importado, lo que resulta en altos costos de aduanas. Sin embargo Mission Circle apoya habitualmente, trayendo donativos desde San Diego,

Aunque los bazares son comúnmente visitados por coleccionistas de discos, libros o antigüedades y por adolescentes buscando ropa estilo “retro”, sus clientes principales son mujeres con niños y personas mayores, de clase media baja o de escasos recursos. La ropa es el artículo que mas se vende, seguido por zapatos, accesorios, muebles y artículos para el hogar.

“Buscamos que la gente tenga acceso a una buena prenda a precios accesibles, pero siempre pensando en que no se va a regalar nada, de manera que las personas valoren lo que van a comprar” comentó Cabrera.

Si desea saber más sobre la Fundación Tabgha o apoyar con un donativo comuníquese a sus oficinas, al teléfono: 011 52 (664) 621 7628

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