August 26, 2005

Incógnitas En Las Elecciones México 2006

Por Eduardo Stanley
Pacific News Service

A distancia, las elecciones del 2006 en México serán como las anteriores, cuando Vicente Fox se convirtió en el candidato que derrotó al Partido de la Revolución Institucional (PRI), después de 71 años en el poder. En gran medida, el triunfo del Partido de Acción Nacional (PAN) en el 2000 ocurrió gracias al apoyo ciudadano que buscaba un cambio. El mensaje del entonces candidato Vicente Fox era “cambio” y un “alto” a la corrupción.

Cuando apenas falta un año para que Fox entregue la banda presidencial a su sucesor, sus logros son limitados. Por ejemplo, las diferencias sociales siguieron creciendo—al igual que la migración a Estados Unidos. Ante esto, es comprensible la frustración ciudadana con el PAN y es casi seguro que no repetirá el éxito electoral. Sin embargo, es obvio que los cambios iniciados en años anteriores se consolidaron durante la pre-sidencia de Fox y la ciudadanía puede ahora expresarse más libremente.

El vacío dejado por el PAN—o la falta de liderazgo, como dicen algunos comentaristas—podría ser llenado por… el PRI! Sí, a pesar de todo lo dicho y escrito sobre los increíbles niveles de corrupción de éste partido durante las siete décadas que gobernó México, se perfila como firme candidato a ganar las elecciones.

Pero cómo, no es que Andrés Manuel López Obrador, del Partido de la Revolución Democrática (PRD) lidera las encuestas de preferencias? Sí, pero...

El ex-gobernador de Ciudad de México es resistido por quienes muchos esperaban que lo apoyaran. Cuáuhtemoc Cárdenas, fundador del PRD e iniciador de una tendencia “libertaria” en México en 1988 que generó una importante apertura democrática en el país, insiste en ser candidato a la presidencia. Perdedor de la elecciones de 1988, 1994 y 2000, Cárdenas dijo que renunciaba a la precandidatura del PRD pero coquetea con “fuerzas de izquierda independientes” para ser candidato. Esto debilitaría fuertemente a López Obrador y la opción izquierdista del país.

Pero a López Obrador le salió otro escollo. Nada menos que el Subcomandante Marcos, quien después de criticarlo fuertemente, dijo pretender crear un movimiento de izquierda. Marcos comparó a AMLO con Salinas de Gortari y pidió a sus seguidores no votar por él.

Las izquierdas alrededor del mundo han demostrado una increible incapacidad de organizarse para ganar elecciones y después gobernar sin mayores sobresaltos. Y ésta incapacidad proviene principalmente de una poderosa tendencia autodestructiva.

En México, tanto Cárdenas como Marcos están contribuyendo a debilitar las posibilidades de que el país tenga su primer gobernante “de izquierda”. Aclaremos que AMLO representa una izquierda muy moderada, algo así como una social democracia. O un capitalismo “con rostro humano”. Es quizá por esto que su programa molesta a los más radicales. En todo caso, sus propuestas humanitarias, educativas y de gastos controlados, ya practicadas en la Ciudad de México, podrían ser motivadoras a nivel nacional para generar un despegue económico y social que el país necesita urgentemente.

El caso de Marcos sorprende. Si bien nadie esperaba que apoye a AMLO, sus grandilocuentes ataques al precandidato perredista son cuanto menos divisorios. Y, ¿porqué ahora? ¿Acaso no estaba dedicado solamente a escribir papelitos divertidos y de cuando en cuando a realizar declaraciones provocadoras—como para seguir manteniendo la atención de la prensa?

El surgimiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en 1994 obligó a los gobiernos a prestar atención a la cuestión indígena. Por lo tanto, su importancia histórica está fuera de discusión. Sin embargo, es difícil entender las razones de sus declaraciones altisonantes contra AMLO después de años de inactividad y de haber perdido oportunidades inmejorables para iniciar un serio movimiento de izquierda en México. Esta nueva actitud de Marcos es divisionista y paralizante.

Queda por ver si además de admiradores entre la clase media y estudiantes en Estados Unidos y Europa, Marcos tiene capacidad para movilizar a la sociedad mexicana, motivarla a participar y, eventualmente, a luchar por el poder, obtenerlo, mantenerlo y gobernar y administrar de acuerdo a los intereses sociales y del mercado mundial. Porque una cosa es hablar bonito y otra es saber administrar y hacer política desde el poder sin caer en los vicios tan criticados—incluyendo corrupción y abusos de poder.

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