August 26, 2005

Exposición Los niños Xi’ui de Las Nuevas Flores

Por Luis Alonso Pérez

Existe un lugar en el Estado de Querétaro, en lo alto de la Sierra Gorda, donde el ruido, el tráfico y las luces de la ciudad no han contaminado los campos verdes y deshabitados que nos transportan a un México de otros tiempos. A este sitio se le conoce como Las Nuevas Flores, una de las comunidades más marginadas de la sierra, donde no existen los servicios básicos como luz y agua. Un pequeño lugar habitado por 11 familias del grupo indígena Xi’ui, una de las etnias más desconocidas de México.

En éste lugar mágico, un grupo de artistas inició cuatro años atrás, el proyecto Voces y Visiones, con el objetivo de crear un taller en el que los niños de la comunidad tuvieran la oportunidad de plasmar libremente sus sueños mediante la pintura. Los resultados de éste taller forman parte de la exposición Los niños Xi’ui de Las Nuevas Flores, recientemente inaugurada en el Centro Cultural Tijuana.

La idea para éste proyecto nació hace cuatro años cuando Circe Peralta -pintora e investigadora- y Carla Pataky -cineasta y escritora- platicaban sobre la idea de comenzar un taller artístico en una comunidad de Sierra Gorda. “Pero no queríamos que fuera como los típicos talleres en los que los niños simplemente hacen lo que quieren y ya” comentó Circe Peralta, quien en esos momentos pintaba mucho sobre los colores y sentimientos que percibía en sus sueños, de manera que propuso que el taller de pintura tuviera esa temática, esperando obtener resultados interesantes. De manera que empacaron sus mochilas y realizaron una primera visita de tres semanas a la sierra de Querétaro.

Cuando llegaron, la belleza del paisaje y la calidad humana de los miembros de la comunidad rebasó por completo sus expectativas. “Nos encontramos con gente maravillosa que comparte todo lo que es y todo lo que tiene, con quien después de cuatro años hemos generado un vínculo de mucho respeto y de amor” comentó Peralta.

Su idea inicial era trabajar con los pequeños tres o cuatro horas, pero cuando comenzaron, el ritmo de trabajo se comenzó a hacer muy intenso, ya que los niños llegaban muy temprano al salón de clases -mismo donde dormían Circe y Carla- porque querían comenzar a pintar y no terminaban hasta que la luz del sol se agotaba. A los niños les encantaba escuchar historias o leyendas, así que les contaban cuentos Mayas y Güicholes, así que cuando terminaban de escuchar un cuento, inmediatamente querían volver a pintar.

“Ellos nunca habían usado pinceles y jamás habían tenido material para trabajar, así que al momento que descubrieron el material, los colores, los pinceles se maravillaron y los disfrutaron como si estuvieran acostumbrados a ellos toda su vida” comentó Circe Peralta.

Su trabajo consistía en motivarlos a pintar sobre lo que veían y sentían en sus sueños, en aquellos que les gustaran, pero también en los que les daban miedo. Lo importante, según la pintora, era retomar el sentimiento de un sueño y plasmarlo por medio de una pintura.

“Estos niños cambiaron nuestra forma de ver, nos metieron a otra manera de percibir todo y con mucha mayor intensidad, no solo con los ojos, sino con todo el cuerpo” comentó Peralta.

Al proyecto se unieron la diseñadora Neri García y la cantante Claudia Martínez. Neri vive en Miami y no ha tenido oportunidad de visitar la comunidad, pero se ha empapado de la experiencia y ha obtenido la información que necesita por medio de un video documental que realizó Carla y del diario que Circe llevaba durante los diferentes en-cuentros que realizaron durante cuatro años, en los que registraba los sueños de los niños y cómo iban desarrollando las diferentes maneras de expresión por medio de la pintura.

Claudia Martínez tuvo la oportunidad de hacer una visita de dos semanas a la comunidad y de realizar un rescate del idioma de la etnia Xi’ui. También logró motivar a las madres para que les enseñaran los cantos de cuna que les cantan a sus niños.

Al final del taller se logró compilar una serie de dibujos creados por los niños de la comunidad y un video documental realizado por Carla Pataky, que actualmente forma parte del Acervo de consulta del Centro de la Imagen, y se ha presentado en diversas universidades y centros culturales del país.

Los trabajos realizados han sido expuestos en diferentes lugares del país y del mundo, incluyendo el Museo Papalote, en el Museo Histórico de Sierra Gorda, en el Festival de la Huasteca 2003, y parte de la obra pictórica se encuentra en Japón.

“Esta experiencia me enriqueció muchísimo -comentó Circe- porque regresé al orígen de crear, a estar contenta con lo que estaba haciendo, ya que cuando entras a un ambiente artístico comienzas a condicionarte y a preocuparte por cumplir con cierta etiqueta. Al ver a los niños pintar sin prejuicios de color o combinaciones me recordó que yo también comencé a pintar por gusto y porque me hacía sentir bien”.

El taller se ha llevado a todas partes de la república y se ha trabajado con niños en comunidades indígenas, en zonas de escasos recursos, con niños de educación especial, con autismo, etc.

Actualmente Circe se encuentra realizando una serie de talleres en la ciudad de Tijuana, la semana pasada impartió un taller en la colonia La Morita, una de las zonas más marginadas de la ciudad y actualmente está trabajando con un grupo de niños y jóvenes en la Fundación Esperanza. También ha recibido invitaciones para realizar un programa en alguna fundación de San Diego.

“El proyecto ha conmovido a mucha gente y ha hecho que nos demos cuenta de que tenemos que retomar lo esencial de nosotros y de comenzar a buscar hacia adentro, no hacia fuera, independientemente de que te dediques al arte o no”

La exposición Los niños Xi’ui de Las Nuevas Flores se encuentra abierta al público todos los días, en la sala de exposiciones comunitarias del Centro Cultural Tijuana. Para mayores informes visite el sitio de Internet www.cecut.gob.mx

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