August 25, 2000


Encienda Una Vela
Padre Thomas J. McSweeney,
Director de The Christophers

¿Por Qué Tuviste Que Morir? Teníamos Planes

Robert tenía cuatro años cuando su mamá murió de cáncer. Era una brillante psicoterapista que enseñaba en la Unviersidad de Columbia, esposa de un exitoso cirujano del cerebro, y especialmente era la mamá de Robert.

La última salida juntos fue al desfile del Día de Gracias, en Point Look Out, Long Island. Y esa misma noche la mamá de Robert cayó inesperademente en coma. Y tres meses después "estaba con Dios".

"¿Por qué con Dios?" Preguntó el niñito angustiado. "¿No podemos ir hasta el cielo y traerla de vuelta cuando Dios no está mirando?" Cuando pierden a la madre o al padre, los niños se sienten desamparados, especialmente cuando no hay ninguna explicación que tenga sentido. El plan de rescatar a la mamá tenía más lógica que todo lo que su padre le podía decir. Y la angustia de Robert explotó en furia cuando oyó que su papá había hecho planes para que cremaran a la mamá.

"¡No!" Gritó Robert. "¡No puedes hacer eso!" No podía tolerar la idea de que algo así le pasara al cuerpo de su mamá. Y de pronto su padre se dio cuenta de lo poco que había entendidio el dolor de su pequeño hijo. Y entonces puso de lado su propia pena de adulto y se concentró en el niño cancelando inmediatamente los planes de cremación de su esposa.

Robert también tenía miedo de olvidarse de la cara de su mamá, de su voz, de su aroma. Necesitaba estar seguro de que la memoria de su madre permanecería viva. Y su papá se dio cuenta de que todo esfuerzo para hacer que el niño se olvidara de la mamá aumentaba aún más el dolor. Y fue así entonces que se aseguró de que su hijo tuviera algún objeto favorito de la mamá y que hubiese fotografías de ella a la vista. Y de vez en cuando hasta cocinaban juntos el plato favorito de la mamá.

Robert tiene ahora seis años de edad. Su papá se ha vuelto a casar. Yo oficié la boda, y ese día viajé hasta Point Look Out desde Manhattan con los abuelos de Robert -los padres de la mamá fallecida. Y lo que pensé que sería una situación no exactamente agradable, resultó toda una inspiración. Los abuelos no dejaban de elogiar a la novia -una mujer magnífica que el papá de Robert había conocido en su profesión médica. "Gracias a Dios por haber traído esta mujer tan buena y cariñosa a la vida de Robert y su padre".

En la ceremonia, un pequeño anillo de oro acompañaba las alianzas de matrimonio. El niño permaneció parado junto a la pareja. Los novios se arrodillaron y pusieron el pequeño anillo en el dedo de Robert. Y luego se sintió la presencia de la mamá fallecida, cuando se cantó su himno favorito, y también en las oraciones creadas para la ocasión -agradeciendo por la mujer que había dado vida a Robert y que había tocado el corazón de padre e hijo tan profundamente.

El buen juicio y el cariño de este maravilloso grupo de gente nos conmovió a todos los que estábamos allí. El cuidado que pusieron por las emociones del niño nos alerta a los adultos sobre la atención que requiere el sufremiento de los niños. Cuando un niño pierde al papá o a la mamá, en un rincón secreto de su alma se detiene en el tiempo. "¿Por qué tuviste que morir? Teníamos planes". Pero con la sensibilidad y el cuidado de la familia, los niños pueden crecer y madurar aún con la pena y los recuerdos como parte de sus vidas.

Espero que todos podamos hacer lo mismo con nuestras penas, y especialmente con la pena de los niños que amamos.

Para obtener una copia gratis de ECOS Cristóforos S-208 "Cuando muere un ser querido" escriba a The Christophers, 12 East 48th Street, New York, NY 10017

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