August 24, 2001

Relato de un marine: Coronel Hispana del Cuerpo de Marines Abraza el Reglamento y Hace Historia

Cuando Angela Salinas entró a la oficina de correos de su vecindario en 1974 (era entonces una joven hispana de 20 años), es poco probable que imaginara que se alistaría en el Cuerpo de Marines. No estaba en sus planes.

Sin embargo,así fue.

"Quería adquirir alguna habilidad que me sirviera para volver a la escuela" dice la hoy Coronel Salinas, una veterana de 27 años del U.S. Marine Corps. "Había un reclutador en la oficina de correos. Conversamos y me interesó algo para estudiar en el verano. Terminé alistándome en el programa de reserva - dos días al mes".



Después de aceptar el cargo de manos del coronel T.W. Spencer, la coronel Salinas entrega la insignia de unidad al sargento mayor José D. Madonado.

Lo que empezó como una ocasión para conseguir una pequeña ventaja antes de volver al Colegio de los Dominicos en San Rafael, CA, se convirtió en una serie de oportunidades, cada una mejor y más valiosa que la anterior.

"Las personas decían que no podían concebir que estuviera en el ejército; ahora no puedo imaginarme en otro lugar", dice.

Por un lado, existía la ominosa mística de los Marines. Eran los más duros entre los duros. Si algo existía con más testosterona que esto, ese algo vivía en una cueva subterránea en algún lugar, comiendo piedras y despedazando a sus semejantes. Otro problema: Salinas no tenía interés alguno de hacer una carrera militar. Nunca le pasó por la mente.

El Sargento Mayor Thomas fue muy persuasivo. "Se condujo con una confianza increíble", dice Salinas de su primer encuentro con el reclutador. "Era alto, se veía bien y pulcro. Eso me atrajo. esto era en el año 1974. Estaba en Berkeley - cerca del final de la guerra de Vietnam. Sólo pensaba en la oportunidad de hacer algo sucediera en mi vida. No me sentí intimidada por la reputación (machista) de los Marines. Las cualidades que me mostraron eran cualidades que yo quería para mí. el reclutador no insistió sobre este punto, ni yo tampoco. Yo no sabía mucho sobre los Marines. Vi a un tipo con un uniforme y eso fue todo. No pensé que esto iba a ser los próximos 20 años de mi vida".

Al final de ese verano, que pase trabajando como asistente administrativa en la Reserva del Cuerpo de Marines, Salinas había adquirido la destreza que buscaba, pero el Cuerpo tenía más planes para ella. Los que la rodeaban vieron un potencial en la joven reservista que ella no había visto en sí misma, y la estimularon a desarrollarlo.

"Siempre pensé que era `buena', pero ellos realmente vieron algo en mí", dice. "Proseguí mis estudios, y ellos vieron que tenía ganas y quería hacer algo con mi vida. si ellos no hubieran abierto esa puerta, yo me habría ido después de tres años pero ellos continuaron brindándome apoyo, educación y estímulo".

La estructura y el orden como fomento de la personalidad en el Cuerpo de Marines fueron las primeras cosas que atrajeron a la Col Salinas. Pero las oportunidades y el estímulo hicieron que se quedara.

"Tuve un par de oportunidades para comandar unidades que ninguna mujer había tenido la oportunidad de dirigir", explica. "Eso me hizo sentir bien, lo estaba haciendo por los Marines y por mí. en la medida que iba cosechando éxitos, sabía que estaba facilitando que alguien más de mi género pudiera hacer lo mismo después".

Salinas fue elegida para la Escuela de oficiales en 1977. De ahí pasó a estudiar en la Escuela Básica, y luego en la Escuela Naval, donde fue asignada a la 2da. Brigada Aérea del cuerpo de Marines en Cherry Point, NC como Oficial del servicio Legal. En 1980, fue transferida a la Dirección de Entrenamiento de Mujeres Reclutas, donde sirvió como Comandante de Serie. En 1984, Salinas recibió más entrenamiento aún en la Escuela de Combate con Anfibios. En 1989, se había convertido en la primera mujer en dirigir una unidad de Marines.

"El Cuerpo de Marines abrió las puertas, pero yo tuve que pasar por ellas", dice Salinas. "La gente a mi alrededor siempre creía en mi potencial, pero tuve que hacer el trabajo después de que me animaran a hacerlo".

El Cuerpo motiva a los reclutas al encontrar el espacio idóneo para cada candidato. Existen programas para los que logran mejores resultados que los esperados, para los que no logra resultados tan buenos, para las minorías, para los que buscan una carrera y para los que no logran resultados tan buenos, para las minorías, para los que buscan una carrera y para los que trabajan a medio tiempo. sin importar de donde llegan los candidatos al Cuerpo, hay un denominador común: todos adquieren amor propio y sentido de liderazgo.

La Col. Salinas dice que su sexo y origen étnico no han limitado el desarrollo de su carrera con los Marines.

"Nunca me di cuenta de que hubiera alguna desigualdad", dice. "Yo estaba en una rama del servicio fuertemente enfocada hacia el combate - legalmente, esto excluye a las mujeres. Pero lo bueno del Cuerpo es que todos éramos tratados exactamente igual. Se nos reconocía por nuestros talentos. Yo me mantenía hombro con hombro con mis compañeros. Se me reconoció como líder - no como una hispana o una mujer"

Lo dicho por Salinas tiene mérito. El número de mujeres hispanas en el U.S. Marine Corps está creciendo, especialmente en posiciones de liderazgo. en 1988, habían 63 mujeres hispanas con el rango de sargento mayor en el Cuerpo de Marines. en 1998, la cantidad aumentó a 81. Antes de que Salinas se alistara a mediados de los años 70, habían pocas clasificaciones porque los hispanos no siempre declaraban su origen étnico. Existían hispanos en el Cuerpo, en un pequeño número, pero existían.

Sin embargo, en lo que se frefiere a la Col. Salinas, el desempeño lo confirma todo.

"Hoy en día tenemos más datos al respecto, y que es un área políticamente sensible", explic mientras anota que, al final, el Cuerpo de Marines permitirá que los mejores suban hasta la cima. "Dejemos a la organización utilizar sus mecanismos de promoción, que están basados en la búsqueda de lo mejor. debe darse reconocimiento y poder de mando a los mejores, y así será. No promovemos a las personas por su origen étnico o género. Promovemos a todos por su desempeño".

Para la Col. Salinas, ahora estacionada en San Diego, Ca como Comandante Oficial del 12vo. Distritio del Cuerpo de Marines, los beneficios de servir en el US Marine Corps sobrepasan los vaivenes políticos de razas y géneros.

"La transformación de civil a Marine se da en el período de entrenamiento de reclutas de 12 semanas", asegura. "Les garantizo que si hablan con los nuevos Marines, les dirán que no les importó un bledo el trabajo que tenían (antes del entrenamiento). Ven a las otras personas de forma diferente porque saben que han sido probados. Han sufrido y sus pies han sangrado. Les contarán historias de cómo saltan desde torres de 50 pies de altura, de cómo disparan al blanco desde una distancia de 500 yardas con un fusil M-16. Nostros les pasamos el legado del Cuerpo de Marines, y ellos responden al mismo".

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