August 24, 2001

La Columna Vertebral
El Soporte Informativo Para Millones De Hispanos
Por Yhamel Catacora

El Deber de Los Padres en un Nuevo Año Escolar

Muchos padres ya han sufrido los primeros efectos del `regreso a clases' al cumplir con la larga lista de útiles escolares, o al intentar esquivar el bombardeo de propagandas que alertan a los escolares del último grito de la moda. Pero tal vez esos sean sólo algunos detalles del mundo diferente y foráneo que viven los adolescentes en la escuela, particularmente en la secundaria; aquel que muchos padres y madres no se atreven a conocer.

Al parecer basta convertirse en padre o madre para olvidar todas las `boberías' de la juventud. Sólo el implacable tiempo, y la llegada de los hijos, tiene la capacidad de ridiculizar nuestras otrora razones de ser. Sólo entonces, cuando ya no se puede más con los chicos, es que viene a retumbar con eco, la frase de los `viejos' que entraba por una oreja y salía por la otra, `Ya sabrás cuando seas padre o madre'.

Pero al adoptar el papel de madre o padre, muchos de ellos parecen descartar lo que podría servir como el más útil instrumento para lidiar con la difícil etapa de la adolescencia, la propia memoria. Todo ser humano tiene que enfrentarse a ese temido proceso de cambios, en el que a veces nos creemos invencibles. No podemos llegar a la vida adulta sin antes atravesar la adolescencia o el campo de batalla que forma nuestro carácter y personalidad. En ese campo somos todos vulnerables y qué mejor apoyo que el de nuestros propios padres.

"Falta de comunicación entre padres e hijos", es la respuesta más común departe de los jóvenes en Estados Unidos, al señalar al factor principal para la violencia, las drogas, un embarazo prematuro, o el bajo desempeño académico estudiantil, entre sólo algunos de los males que aquejan a los jóvenes.

"Pero si yo converso con mis hijos", es la típica respuesta de un padre que cree conocer a sus hijos, `como a la palma de su mano'. A muchos de esos mismos padres, les sorprende una llamada o una carta de la escuela, alertándoles de las ausencias, de una pelea, de portar un arma, de algo peor.

No, no se puede acusar a los padres de todo el mal que fluye en el ambiente escolar de los Estados Unidos, pero el aporte que cada padre puede brindar desde el hogar, para prevenir cualquier mala situación, es significativo. El primer y fundamental paso según los expertos es hablar, conversar con los hijos. Una madre comienza a platicar con su bebé desde su vientre. A medida que pasan los años, ese diálogo puede y debe extenderse. Existen temas que sonrojan y por lo tanto erróneamente, se omiten.

¿Sexualidad? ¿Homo- sexualidad? `No soy ningún amoral para hablar de esas cosas con mis hijos', dicen algunos padres; los mismos que se congregan a presenciar una telenovela de la noche en la que puede faltar cualquier aspecto menos el romance, y por ende, el sexo. Muchos padres piensan que el oído y la visión de los jóvenes son anti-sexo hasta la edad adulta, dejando así que sean las novelas, los compañeros de escuela, Ricky Martín o Cristina Aguilera, los encargados de brindar a los jóvenes las primeras lecciones sobre su sexualidad.

Según cifras oficiales aproximadamente cuatro de cada diez jóvenes menores de 20 años queda embarazada. La mayoría de las jóvenes adolescentes no concluye la secundaria y tiene mayores probabilidades de depender de la seguridad social.

Conocer a nuestros hijos significa también tomar en cuenta el desarrollo sexual de su edad, y sobretodo tomar en cuenta que existen una y mil enfermedades de transmisión sexual que pueden prevenirse con la adecuada información.

¿Drogas? `En mis tiempos nos existían tales perdiciones', dicen algunos padres. Las drogas están en las calles, en las casas y también en las escuelas. Según la encuesta nacional sobre el abuso de las drogas, la marihuana es tan común como los cigarrillos: mas de la mitad de los jóvenes entre los 12 y 17 años dicen haber probado marihuana. Por su parte el éxtasis, una droga psicoactiva, según algunos jóvenes, es inclusive más accesible que el alcohol.

¿Violencia? Si, los latinoamericanos tendemos a jactarnos que nuestra juventud `es sana', que en nuestras escuelas no se necesitan detectores de metal para prevenir que armas de fuego entren en las aulas entre varias otras. Que no nos confunda nuestros idealismo. El hecho es que ahora estamos aquí, que nuestra juventud hispana o no, ha tenido que enfrentar más de una vez una que otra balacera en los pasillos de sus escuelas, varios jóvenes han perdido la vida. No, no se puede culpar a los padres de los perpetradores por las faltas de los mismos, pero podrían prevenirse muchas desgracias si muchos padres abrieran los ojos a la realidad, y se percataran de las actividades de sus hijos. Echar un vistazo y advertir, por ejemplo, si por si acaso el hijo o la hija que tan bien conocemos, no esta construyendo un arsenal en su propio cuarto.

Y finalmente, si, a la escuela se va también a estudiar. Y qué gusto da escuchar a un joven decir, "Yo estoy matriculándome en Yale, gracias al esfuerzo de mi madre, una doméstica, y mi padre, un albañil". Esos jóvenes también deben sobrepasar todas las vicisitudes de la escuela; pero resulta que lo hacen conscientes del sacrificio de sus padres.

Cada joven es diferente y mientras más orgullo sienta de esa diferencia, más sólida será su determinación en la escuela y a lo largo de su vida. El amor propio sólo puede llegar desde el vientre de su madre, de la cuna, de los únicos y verdaderos pilares que pueden hacer de la juventud un hombre o una mujer de bien.

El año escolar comienza y debe comenzar también el deber de los padres por conocer a sus hijos. ¿Tienes hijos en edad escolar? ¿Quieres saber más sobre la cultura juvenil? ¿Te preocupa su desempeño escolar? La línea nacional de recursos hispanos podría proveerte más información gratis y en español, llama hoy al 1-800-473-3003.

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