August 22, 2003

Representan en Tijuana I Pagliacci Ópera de Ruggero Leoncavallo

Por: Paco Zavala

Cerrando la preparación para el montaje escénico de la ópera “I Pagliacci” de Ruggero Leoncavallo (1858-1919), con intensos y exhaustivos ensayos la Opera de Tijuana, se enfrasca nuevamente en la tarea de representar para el público tijuanense los días 22 y 24 de agosto en el Teatro del Cecut una función operística.

En este año del 2003 se representará la ópera de I Pagliacci obra perteneciente al género verista, dividida en un prólogo y dos actos originalmente. Los personajes son: Nedda, esposa de Canio (soprano), Canio, director de una compañía de cómicos (tenor), Tonio, un tonto (barítono), Peppe, un comediante (tenor) y Silvio, cortejador de Nedda (barítono).

Para esta ocasión la Ópera de Tijuana cuenta con el siguiente reparto: Paola Antonucci (Soprano), José Luis Ordoñez (tenor), Salvador Padilla (barítono), John Polhamus (barítono), John C. Edward (tenor), Armando Pesqueira, (director concertador), José Medina (director escénico), Carlos Guridi (dirección coral), Coro y Orquesta de la Opera, Paola Cortés (escenografía) y Sandra Díaz (vestuario). Como comentario adicional a nuestro entender, hace falta el crédito para los peinados, el maquillaje y la iluminación.

Esta joven compañía de ópera cada año representa un montaje en esta ciudad. En el año 2002 trajo a escena Madama Butterfly y este año le corresponde a I Pagliacci.

Esta ópera se basó en un libreto del mismo autor de la música y se representó por primera vez en el Teatro Dal Verme de Milán, Italia, el 21 de mayo de 1892.

Anexaremos algunos datos concernientes a la vida del autor Ruggero Leoncavallo. Compositor, nacido en Nápoles. Estudió en el conservatorio de Nápoles y llevó una vida errante, tocando en cafés cantantes de aquella época, hasta que en 1892 se estrenó en Milan su ópera I Pagliacci, obra que le hizo conocer el éxito. En esta ópera da prueba de sus dotes para el teatro, su sentido dramático y su realismo escénico, hacen de él uno de los representantes del verismo italiano. Escribió otras óperas entre las que se cuentan: Chatterton, Zazá, La Boheme, Roland y Medici.

La ópera se basa en un hecho real ocurrido en Montalto, Calabria y fué publicada en los periódicos de la época. El juez del proceso de este acto fué el mismo padre de Leoncavallo el autor de la ópera. Después de escrito el libreto, la música y ser estrenada, comienza su afortunada carrera por los escenarios de todo el mundo; al cabo de pocos meses de su estreno ya se había representado en: Dresde, Berlín, Londrés, Estocolmo, Zagreb, Nueva York, Burdeos y Paris con un éxito que ni aún hoy ha sido disminuído. Contribuyeron indudablemente los grandes divos que la han interpretado, dentro de los que se cuentan a Caruso. A ésta ópera se le considera como ópera verista ejemplar. Ha sido traducida a varios idiomas. La crítica ha sido fuerte desde su estreno, pero también ha sido benévola.

Esta ópera cuenta dentro de su desarrollo con un aria que se llama Vesti la Giubba y que entona el personaje de Canio. Para algunos conocedores este pasaje es lo más grandioso de la obra, pero se requiere de un alto sentido interpretativo y pasión, no únicamente de una buena voz; esto nos hace recordar al gran Mario Lanza, en que forma la dejó en el acetato.

El argumento de la ópera consiste de un prólogo, en el que Tonio, actor de una compañía de cómicos de la legua, anuncia al público que el espectáculo va a comenzar; en la ficción escénica dice que: se ocultan pasiones auténticas, porque el teatro siempre debe nacer de la realidad.

El primer acto: En un pueblo calabrense, los habitantes acogen alegremente el arribo de una compañía de cómicos. Tonio da la mano a Nedda, la esposa del director, para ayudarla a bajar del carromato, pero Canio le habla con dureza y lo aparta. Los cómicos se alejan rumbo a la posada. Nedda se queda sola conturbada por las palabras de su marido, pero el canto de los pájaros la distrae. Se le acerca Tonio y le confiesa su amor, pero ella lo rechaza y cuando el insiste ella le golpea la cara con una fusta. Tonio se aleja enfurecido, pero no deja de espiar a la mujer y la descubre hablando con Silvio, un habitante del pueblo y amante de Nedda, que le propone huir. Nedda, insegura, duda al principio, pero enseguida promete al joven que se verán después del espectáculo. Su coloquio queda interrumpido por la llegada de Canio, a quien Tonio ha avisado. Silvio, logra huir sin ser reconocido y Nedda se niega a dar el nombre. Entre tanto ha llegado el momento de comenzar el espectáculo y, Canio, debe ocultar su ira, bajo la máscara del Pagliaccio.

Acto segundo: Inicia el espectáculo, dentro del público se encuentra Silvio. Después de una serenata galante, Peppe, vestido de Arlequín concierta una entrevista galante con Nedda. Irrumpe Canio y el Arlequín huye. Canio que se halla en la misma situación que en la realidad, está trastornado y ya no distingue los límites entre la ficción escénica y el drama personal. Arrojándose sobre Nedda le pide el nombre de su amante, esta se niega a dárselo, entonces Canio le infiere una cuchillada de muerte; Silvio que se encuentra en el público, se precipita al escenario para auxiliar a Nedda y Canio también lo mata. Canio se dirige al público y murmura espantado y dice: “La comedia ha terminado”.

Obra de gran fuerza y expresión dramática, ójala el público tijuanense se volque a presenciar esta puesta en escena y apoyen de alguna manera el arte y la cultura en Tijuana.

Si desea información llame a los telófonos: 01800-027-5063 o (664) 681-7084.

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