August 20, 2004

Dos generaciones dando lo mejor

Diego Luna y Ramón Inclán destacan en Nicotina

Por Jose Daniel Bort

Se tienen ambos un gran cariño y admiración por su trabajo. En este momento Diego Luna tiene la fama mundial al trabajar con figuras como Steven Spielberg y Kevin Costner, pero entre los latinos, el prestigio y la admiración se las lleva el veterano actor de siete mares, Rafael Inclán.

“Por supuesto que me alegra muchísimo lo que le está pasando a los jóvenes actores mexicanos, sobre todo a Diego. Con esa juventud y ganas de trabajar que tienen, pues que nos lleven a todos nosotros atrás. Mientras más trabajo consigue él, más posibilidades tengo yo de que me consideren” dijo Inclán, en referencia al estrellato súbito de varios jóvenes actores mexicanos.

“Yo conocía a Rafa por su trabajo, pero nunca había hecho nada con él anteriormente. Cuando me dijeron que había quedado en la película me contenté mucho, ya que es uno de los actores mexicanos que más admiro” declaró Luna.

“Yo pensé que no iba a quedar en ésta película. Yo tengo muchos años trabajando, pero no soy bueno para dar audiciones. Entonces, cuando llegue al lugar donde se hacían, vi a Rosa María (Bianchi) con bata de barbera, tijeras, peine y ya metida en el personaje. Yo me dije: hijole, ¡me la puso difícil Rosa María! Yo tan solo me había leído el libreto”, declaró Inclán.

Al final los productores y el director les gustó tanto la química entre los dos actores veteranos que decidieron darles los personajes que audicionaron a los dos. Al parecer a todo el mundo le gustó, ya que ambos se llevaron los premios Ariel (el oscar mexicano) como mejores actores ese año por Nicotina.

La película narra una extraña sucesión de eventos entre ocho personajes que al parecer no tienen relación ninguna entre ellos, pero que unos diamantes en contrabando ponen a todos “en bola”. Diego Luna hace un “hacker” (un especialista en colarse en computadoras ajenas) que tiene una obsesión con su vecina. Esto le hace traer el disco equivocado a unos contrabandistas y esto desata la acción de la película.

Goyo y Carmen (Inclán y Bianchi) son dos humildes barberos en el centro de la capital mexicana al que la oportunidad de enriquecimiento ilícito le hace sacar sus verdaderos colores, con resultados hilarantes. Estos personajes les brindan una excelente oportunidad a los conocidos actores para demostrar todas sus habilidades histriónicas.

“Lo que más me gustó del personaje es lo mandilón que es. Yo soy todo lo contrario, y el hecho de que él me permitió tan solo reaccionar y crear una persona completamente diferente a mí es algo que me fascinó” dijo Inclán.

“Este es el personaje donde me he permitido tomar más riesgos como actor. Mi intención era crear alguien tan metido en su mundo que se encierra completamente del contacto exterior. Tampoco había actuado un introvertido anteriormente. Cuando mi papá lo vio, dijo: ‘Pero ¿qué está haciendo Diego? En mitad del cine. Yo lo escuché y me asusté muchísimo, porque mi papá es el crítico más duro de todos. Al final entendió lo que estaba haciendo, y me felicito”, exclamó Luna.

También el actor tiene un compromiso acérrimo con la película y su promoción, a la cual le ha puesto especial empeño: “Esta es una película pequeñita que pudo, y pienso hacer todo lo posible para que le llegue a la gente. Esta es muy importante para mi”.

Con respecto a la posibilidad de trabajar juntos, Rafael expresó: “Pues yo espero que si, que si Dios quiere a mí me faltan muchas películas por hacer, y Diego va a estar por aquí por mucho tiempo. Quizá más temprano de lo que se lo imaginan”.

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