August 19, 2005

Miedo a estrellarse

Red Eye sublima el sentimiento común de muchos americanos

Por Jose Daniel Bort

Una de las maravillosas ventajas del cine como medio de expresión artística es su capacidad de explicar las emociones de la audiencia a través de situaciones emblemáticas en su trama. De ésta forma, personajes se convierten en símbolos de ideas o naciones enteras, secuencias atrapan el contenido visual o emotivo de un sentimiento colectivo de la audiencia.

Muchas veces ésta técnica narrativa funciona mejor que la fidedigna interpretación de los hechos. Los hechos pueden ser vistos a la distancia y asimilados mejor que cuando son expuestos en su completa expresión. Es así como el director Wes Craven usa el personaje de Jackson Rippner para encapsular la ansiedad de secuestro aéreo en la era post 9-11.

Concebida como una película “pequeña”, el objetivo de Red Eye es otorgar todos los bonuses de las costosas películas de verano a una fracción de su presupuesto. La estrella creciente Rachel Mc Adams (destacada en Mean Girls, The Notebook y Wedding Crashers) es Lisa Reisert, la manager de un hotel en Miami que toma un vuelo “red eye” entre Dallas y Miami.

Lo que no sabe Lisa es que el diligente y simpático pasajero que coincide con ella en la entrada al vuelo y su asiento contiguo planea asesinar al encargado de la seguridad doméstica de la nación en el hotel donde Lisa trabaja, y necesita usarla para concretar su plan. Con calmada seguridad, Jackson le muestra sus intenciones a treinta mil pies de altura.

Aunque existen otros de-sarrollos en la trama (Lisa debe lidiar con una crisis telefónica con su asistente personal y su padre secuestrado y a punto de morir si Lisa no acepta cooperar con el plan), una buena parte de la película sucede en la cabina de un avión y con dos actores principales interactuando. No se puede ser más eficiente en materia presupuestaria.

Esto viene a colación debido al continuo rechazo que la audiencia ha expresado este verano a las costosas y huecas producciones cinematográficas. Red Eye funciona como antídoto para un público ávido de sustancia en vez de forma.

Wes Craven se ha hecho un nombre a través de películas de terror (Scream cambió en gran parte la visión del cine a mediados de los noventa), y aquí el director traspasa al género hermano con precisión. Suspenso es horror sin asco.

Cilian Murphy hará una carrera de personajes como Jackson Rippner. Su pálida tez y sus inquietantes ojos azules son capaces de enervar la espina al más pintado. El actor simboliza efectivamente la aprehensión que la audiencia ha sentido desde que vio esas máquinas voladoras llenas de gasolina estrellarse en las torres gemelas. Sin necesidad de efectos especiales, tan solo usando la humanidad de su presencia.

Red Eye tendrá un largo paso por las carteleras y se convertirá en una de las favoritas compras de DVD en el futuro cercano gracias a su combinación de buenas ac-tuaciones y una sólida historia que contar.

Red Eye
Con: Cillian Murphy, Rachel Mc Adams
Dirigida por: Wes Craven
Clasificación: PG-13
Chiles: 4 de 5

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