August 19, 2005

Comentario:

Los Hispanos, Esperanza Colectiva Para Estados Unidos

Por Manuel R. Villacorta O.

Se ha llegado a convertir en doctrina: “Estados Unidos es un país de inmigrantes”. Verdad tan evidente y aceptada que fija el carácter nacional de esta gran nación.

Provengo de un país pobre de Centroamérica, Guatemala, en donde la mayoría de la población es indígena, y ha estado sometida por siglos a la explotación, la marginación e incluso, la exclusión total. Como cientista social, siempre me ocupé de estudiar la realidad nacional guatemalteca y llegué a comprender que existen dos formas de tratar a los grupos sociales temporalmente desfavorecidos en relación a su poca o ninguna influencia política en los asuntos del Estado, sea a través de la “asimilación” o a través del “pluralismo”. La asimilación supone una integración valiéndose de la “desintegración”.

Es decir, la sociedad integrada pasa a ser parte de la sociedad receptora pero a condición de renunciar totalmente a sus rasgos culturales tradicionales: su idioma, sus valores familiares y sociales, sus costumbres (alimentación, relación con el arte, o su cosmogonía en términos generales). La pluralidad por el contrario, da paso a la aceptación de un nuevo grupo social dentro de un contexto social ampliado, respetando todo aquello que se relacione con su cultura.

¿Cuál de estas dos corrientes se impone en los Estados Unidos en relación con la comunidad hispana independientemente de sus variantes culturales (país de procedencia)? Creo que la segunda. En Estados Unidos predomina la pluralidad. No existe una asimilación radical que obligue a los inmigrantes a dejar para siempre sus rasgos culturales.

Ciertamente no proviene esta corriente de una decisión política de los anglosajones que en gran medida, gobiernan este país. Ha sido producto del carácter de la comunidad hispana, que evidencia sus fuertes raíces y su fidelidad hacia la prosecución de lo que por siglos ha sido su forma de vida, heredada de generación en generación.

Y ha tenido éxito la pluralidad. Porque se ha demostrado que la comunidad hispana en los Estados Unidos, ha mixtificado una cultura de grandes valores con un sistema legal tan eficiente como el que prevalece en este inmenso país del norte.

A pesar de que la educación integral en los Estados Unidos ha ido experimentando severas desmejorías con el paso del tiempo, es indiscutible que la formación cívica tiene que ser reconocida como una de las mejores en el mundo. El éxito de este país radica creo yo, en el respeto de la sociedad hacia las autoridades, hacia las instituciones públicas, hacia la ley. Lo que evidentemente no ocurre en casi todos los países de América Latina.

Entonces el producto es de gran calidad: una comunidad latina que respeta la ley y que se inserta en la vida urbana con facilidad bajo la convivencia pacífica y ordenada. Y aportando simultáneamente grandes beneficios como por ejemplo el trabajo. Millones de hispanos han dejado sus vidas o las están dejando día tras día, grabadas con el sello de la laboriosidad, sea construyendo una autopista bajo la nieve o el intenso calor, sea dando clases en las escuelas en donde la comunidad hispana crece irreversiblemente, en los hospitales, hoteles, restaurantes, construyendo casas o incluso, dirigiendo empresas propias. Y el color, el sabor, el ánimo, el espíritu vivo de la comunidad hispana se hace sentir en las calles de todos los Estados de la Unión.

Pero más que todo, lo importante es el valor humano. Los anglosajones se admiran de la forma como los hispanos valoran al núcleo familiar y la amistad. Ven con asombro esas relaciones estrechas entre madres e hijas, entre padres e hijos, entre los abuelos y los nietos, marcadas estas por los códigos del respeto y el reconocimiento contante.

Es curioso para los anglosajones como el concepto “familia”, gira en torno a esa mesa en donde el padre es el señor de la casa, la madre el jardin que da vida y luz al hogar y los hijos y nietos que representan esa sangre fresca, cargada de esperanza y futuro. Ese beso colectivo para celebrar un “ya llegué o ya me voy”. Esas paredes cargadas de vivos colores, esa música que vibra en los corazones, y esa exposición de fotos familiares, con la abuela, el tío, los sobrinos y hasta los mejores amigos.

En política, en periodismo, en el arte y los deportes, los hispanos cada vez sobresalen más, estamos tomando auge, estamos dándole el segundo y definitivo “aire” a esta sociedad que como la europea da muestras de cansancio. Los anglosajones y afroamericanos, deben estar satisfechos por el auge y aporte que los hispanos han hecho para consolidar la grandeza de este gran país.

Los hispanos son sin duda, la gran esperanza colectiva para los Estados Unidos, ya no hay duda de ello, la realidad se expresa por sí sola. Con excepción de la población vernácula, hoy reducida a tristes reservaciones, los hispanos fueron los primeros habitantes de este inmenso territorio, y tras un largo espacio temporal en donde los europeos llegaban en exclusiva para quedarse, la sociedad hispana (representada por América Latina) vuelve a prevalecer, vuelve a la presencia cuantitativa y cualitativa. Vuelve a resurgir con más ahínco que antes, con todo por conquistar, simplemente, con el futuro en el bolsillo.

Manuel R Villacorta O. es Doctor en Sociología Política. Universidad Pontificia de Salamanca, España. E-mail Sr. Villacorta at manuelvillacorta@yahoo.com

Letters to the Editor Return to the Frontpage