August 18, 2000


Encienda Una Vela
Padre Thomas J. McSweeney,
Director de The Christophers

Las Pruebas del Matrimonio

Hasta hace poco la única imagen que yo tenía de Abigail Adams, la esposa del segundo presidente de los Estados Unidos, John Adams, era de la obra musical de Broadway 1776, en la cual ella aparece como el único personaje femenino. Ella es la única que puede extraer una reacción cálida de la personalidad comúnmente agria de su esposo.

De vez en cuando la pareja aparece sentada en los extremos opuestos del escenario, escribiendo cartas que tratan de borrar la distancia que les ha impuesto las exigencias de la revolución de la independencia. Un cuadro simbólico del matrimonio presionado por circunstancias especiales.

Y eso me hizo pensar cuán educativa sería la correspondencia entre Adams y su esposa para aquellos interesados en los cambios por los que pasa el matrimonio a través del tiempo, aún cuando básicamente permanece igual.

Por eso que cuando leí el libro de Steve y Cokie Roberts From This Day Forward (De Hoy en Adelante) me encantó encontrar no sólo la historia de John Adams y su esposa sino también otras historias que ilustran los temas fundamentales del amor y el matrimonio, el trabajo y la familia, los padres y los hijos. Lo que es especialmente notable en el libro de los Roberts es la visión de ambos de que —a pesar de la impresión negativa que a veces se oye sobre el matrimonio— hay razones para tener esperanza.

Para Steve y Cokie Roberts, las cartas de los Adams reafir-man un punto básico: la comunicación es para el matrimono lo que la luz del sol es para las plantas —una necesidad fundamental. Cuando John Adams y su esposa celebraron sus bodas de oro, ella le dijo a las amistades reunidas que la única infelicidad con John fue esa larga separación durante los años de la revolución. Sin embargo, Steve y Cokie Roberts muestran en su libro cómo la pareja usó este período turbulento de la historia para apoyarse el uno al otro y fortalecer su unión mientras continuaban creciendo y evolucionando como individuos.

Por ejemplo, John y Abigail diferían, a veces acaloradamente, sobre la educación de sus hijas. Decidida a que sus hijas no fueran privadas de una educación, Abigail aprovechó cada oportunidad para tratar el tema con su esposo, quien a veces decía: "La educación de nuestras hijas siempre está en mi mente. Prepáralas para la virtud, habitúalas a la actividad y el espíritu... Es hora, mi querida, de que les enseñes francés".

Pero la preocupación de Abigail no era sólo de tipo doméstico. Pensando anticipadamente en las nuevas leyes de una nación independiente, Abigail escribió a su esposo: "Deseo que recuerdes a las mujeres y que las favorezcas más de lo que lo hicieron tus antepasados. No pongas tanto poder limitado en las manos de sus esposos. Recuerda que, si pueden, todos los hombres serían tiranos. Si no se presta atención a las mujeres, fomentaremos una rebelión".

La respuesta de John no fue nada prudente: "No puedo dejar de reir... en la práctica tú sabes que nosotros (los hombres) somos los sujetos. Tenemos solamente el título de `señores', y en lugar de entregarlo, lo cual nos pondría a merced del despotismo de las faldas, espero que el general Washington... luche!"

Pero aún así, se percibe en las cartas de ambos la habilidad de estar en desacuerdo pero sin pasar el límite de cada uno. Y el amor de uno por el otro lo superó todo.

Cuando una pareja vive las inevitables pruebas de largos años de matrimonio, aún con amor y pasión, no es simplemente que tengan suerte sino que se han comprometido con seriedad. Y eso será siendo la verdad en otros doscientos años.

Para obtener una copia gratis de ECOS Cristóforos S-202 "Juntos toda una vida", escriba a The Christophers, 12 East 48th Street, New York, NY 10017.

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