August 17, 2001

LA COLUMNA VERTEBRAL
El Soporte Informativo Para Millones de Hispanos
Por Eduardo Salinas

Mexicanos en Estados Unidos y la posible regularización migratoria

Sin saber una palabra en inglés y con sólo unos cuantos dólares en los bolsillos, Rafael Hernández decidió emigrar de su natal México a Estados Unidos con el afán de mejorar su estilo de vida. Era el año de 1990 cuando el joven campesino logró burlar el cerco fronterizo para llegar al estado de California donde consiguió su primer empleo lavando platos, en un restaurante chino.

"Han pasado once años desde que llegué a este país. En ese tiempo he logrado ahorrar para mudarme a una casita en la ciudad de Atlanta, traer a mi esposa y dos de mis hijos", destacó Rafael, quien lamenta no haber tenido aún la oportunidad de hacerse residente estadounidense para conseguir un mejor trabajo y visitar a sus parientes en México, sin tener que arriesgar la vida de su familia cada que cruza la frontera.

Afortunadamente para Rafael y millones de trabajadores mexicanos indocumentados que viven en la misma situación, por primera vez en 20 años su ilusión de conseguir una tarjeta de residente tiene amplias posibilidades de convertirse en realidad, luego que el presidente George W. Bush diera a conocer que su gobierno estará enviando al Congreso un proyecto de ley que prevé la regularización de entre 3 y 4 millones de inmigrantes.

Según Mercy Vianna, portavoz de la Casa Blanca, "la creación de una comisión de alto nivel entre los cancilleres y procuradores de Justicia de Estados Unidos y México demuestra que esta posibilidad —que no se ve desde la amnistía otorgada a 3 millones de extranjeros por el presidente Ronald Reagan en 1986— va en serio".

Prueba de ello podría ser la sonada reunión del pasado 9 de agosto en Washington entre el secretario de Estado norteamericano Colin Powell, el procurador de Justicia estadounidense John Ashcroft, y sus contrapartes de México Jorge Castañeda y Santiago Creel, respectivamente, donde ambos gobiernos coincidieron en citar que la ansiada "regularización" de millones de trabajadores mexicanos se llevará a cabo "a pesar de lo complejo y difícil" que será la negociación. Sin embargo, no existe una fecha específica para su implementación debido a que "la prisa no es el factor primordial del plan, sino la importancia de que beneficie las necesidades de ambos países".

Este giro en la política migratoria, que hasta hace un par de años habría sido considerada como imposible, "apunta a que los inmigrantes estamos pasando por un gran momento" afirmó Cecilia Muñoz, vice-presidenta del Concejo Nacional de La Raza, quien al igual que la organización sindical más grande e influyente del país, AFL-CIO, apoyan una reforma migratoria.

Afortunadamente para la comunidad hispana, pese a no estar listo aún el proyecto de la Casa Blanca, la oposición que enfrenta el plan continúa siendo favorable para los inmigrantes latinos.

Adelantándose al presidente Bush, la bancada Demócrata en el Congreso presentó a finales de julio el más ambicioso proyecto de ley de los últimos 15 años. El plan basado en las recomendaciones de los legisladores demócratas que integran el llamado Comité Hispano de la Cámara baja del

Congreso, y avalado por sus correligionarios en el Senado, busca ir más allá de la regularización migratoria de tres millones de mexicanos abogando por un sistema de legalización de extranjeros sin importar su origen y "en base a méritos", dio a conocer Dick Gephardt, líder demócrata en la Cámara de Representantes.

De acuerdo a Gephardt, "quienes merecen ser beneficiados por medio de una reforma migratoria son todos los extranjeros que llevan varios años en Estados Unidos, y que hayan demostrado alta calidad moral sin historial delictivo, y que en pocas palabras cumplan con los requisitos indispensables para convertirse en dignos ciudadanos de este país".

Ambos proyectos legislativos podrían comenzar a ser debatidos en el Congreso en las próximas semanas, dejando abierta la posibilidad de que la nueva ley migratoria este aprobada a fines del 2001, o principios del próximo año, y según Robert Menéndez, representante demócrata en el Congreso por el estado de Nueva Jersey, "el presidente Bush tiene ahora todo el poder político necesario para convertir en ley una posible amnistía, aunque los demócratas no estemos de acuerdo en que este beneficio sea únicamente para trabajadores mexicanos".

Afortunadamente para los hispanos un significativo avance que parte de esta política es ver cómo en contraste con los acostumbrados titulares destacando las redadas realizadas por el Servicio de Inmigración y Naturalización (INS), o las constantes muertes de inmigrantes en la frontera sur —que ya suman 269 hasta la fecha—, desde hace unos meses importantes medios de comunicación latinos y anglosajones han destacado la necesidad de permitir la legalización de millones de indocumentados.

Tan pronto se den a conocer las bases y el procedimiento de legalización aprovechemos ese momento, evitando la apatía que desafortunadamente sufrieron otros programas como el de Protección Temporal (TPS), diseñado para hondureños y nicaragüenses, que no logró atraer la atención de más de la mitad de los posibles beneficiados.

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