August 16 2002

Encienda Una Vela
Mons. Jim Lisante
Director, The Christophers

Los Peligros De La Red

Lamentablemente los detalles son conocidos. Una adolescente de 13 años decide encontrarse con un joven de 25 en un centro comercial de Connecticut después de haber intercambiado mensajes insinuantes por email. El encuentro fue a principios de mayo. Luego volvieron a encontrarse la semana siguiente, y esta vez las cosas fueron más allá del límite. Según la confesión del joven, estranguló a la muchachita mientras tenían relaciones sexuales en su auto estacionado frente a un restaurant de hamburguesas. Y una vez arrestado, llevó a la policía a donde se encontraba el cuerpo de la víctima.

Los jóvenes y el Internet pueden llegar a ser una combinación peligrosa, como vemos en este caso. Y John Danaher, fiscal federal de Connecticut, advierte: “Nadie permitiría que un extraño entre a la casa a conversar con nuestros hijos. Pero si no estamos al tanto de lo que nuestros hijos hacen en el Internet, eso es precisamente lo que ocurre”.

Qué lamentable es, entonces, que los esfuerzos para ayudar a los padres a proteger a sus hijos de los peligros del Internet casi siempre fracasen. Tantas veces las cortes han impedido los intentos de bloquear el acceso de los jóvenes a la pornografía del Internet, y al final no son los jóvenes los protegidos por la justicia sino los delicuentes.

Consideremos, por ejemplo, la reciente decisión de la corte federal de apelaciones en Filadelfia, que se opuso a una ley que establecía que las bibliotecas filtraran todo material perjudicial para menores. Pues la corte dictó que, así como estaba redactada, la ley también podía llegar a bloquear otro tipo de material que no fuera dañino-pudiendo así violar los derechos constitucionales de toda persona que consulte las bibliotecas.

Esta decisión de la corte federal no sólo decepciona sino que a la vez es irónica. El panel de jueces indicó que entendía las buenas intenciones de dicho proyecto de ley, y que el objetivo del gobierno es proteger a la juventud de los excesos del Internet. Pero, el presidente del panel indicó que “en el mundo real” había limitaciones legales que se lo impedían.

Es difícil saber con exactitud qué papel jugó la pornografía en el crimen de Connecticut, pero el hecho es que si los jóvenes quieren buscarse problemas en el Internet, lo encuentran fácil.

Con tanto en contra, ¿cómo puede seguir funcionando la pornografía? Primero que nada, se trata de un negocio donde corre mucho dinero. Y hay quienes no se preocupan de dónde proviene el dinero, pues tienen mucho que ganar-incluso para pagar a sus abogados en los juicios y para apelar en cortes superiores. También se aprovechan de la ignorancia y la apatía del público. Y también hay gente para quienes “la libertad de expresión” en cualquier forma es más importante.

Si la comunidad realmente quiere proteger a los niños, un día lo va a logar. Pero mientras tanto, todo está en manos de los padres. Deben mantenerse alerta sobre sus hijos y el Internet. Cuando se trata de luchar por los valores tradicionales, por la decencia y por la protección de los niños —en el Internet o en cualquiera otra situación— los primeros responsables son los padres. No descuidemos a nuestros niños.

Para obtener copia gratis de ECOS s-195 “Por nuestros niños”, escriba a The Christophers, 12 East 48th Street, New York, NY 10017 spanish-dept.@christophers.org

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