August 13, 2004

Comentario

John “Flat” Kerry

Por Andrés Lozano

En su lucidez, el fabulista francés del siglo diecisiete, Jean de la Fontaine, conminó a "no vender la piel del oso antes de haberlo matado". En efecto, una espléndida recomendación, si pudiere haber alguna. Los expertos y todo género de pronosticadores de bola de cristal tienen lucha cuesta arriba para explicar cómo fue posible que Juan ‘sin rebote’ Kerry, se las hubiera arreglado para no obtener avance en las encuestas derivado de la convención nacional demócrata e incluso perder un punto frente a GWB. Por lo pronto, algunas cosas pueden hacer que los electores cambien de opinión rumbo al dos de noviembre y decidir el resultado en cualquier sentido. Pero mientras, JFK está en un brete. Incluso el opaco Walter Mondale, en 1984, tuvo mejor desempeño. Sólo George McGovern, antes de Kerry se las arregló para perder popularidad al salir ungido de su convención por razones del todo distintas, no ser cataplasma una de ellas.

La sabiduría convencional sugiere que para esta etapa de esta campaña el electorado ya decidió a quién enviar a la Casa Blanca. Que sólo un número modesto de electores permanece indeciso e impide cambios dramáticos de preferencias. No hay que creer esto para nada. Súmese 4 por ciento en ambos sentidos al 13 de indecisos y se llega la cifra tradicional de 20-21 por ciento de electores independientes indecisos que deciden el desenlace.

El hecho es que Kerry no se benefició con un rebote se debe a que es un pretendiente insípido montado sobre una campaña de “yo también”. Como regla, electores y consumidores prefieren el original. Súmese al cuadro el hecho que su número 2 recurre a la lucha de clases y se tiene la imagen completa. Sea lo que fuere: a mediados de agosto, JFK no tiene lo necesario para ganar las elecciones de otoño, queda, pues, a Bush perderlas. Kerry perdió en la convención de su partido el poco ímpetu logrado a favor de su antagonista. Por ello, la opción de refrendar un segundo mandato, o no, es de Bush.

Al elector individual le cuesta trabajo calibrar a Kerry porque la suma de las partes no coincide con el total. Inquieta a votantes que candidatos billonarios aboguen por causas populistas. Los americanos tienen sentido común y sospechan de propuestas que, al menos en teoría, chocan contra los intereses de quienes las abogan. Como ejemplo, Kerry es beneficiario de riqueza fabulosa heredada del primer esposo de su esposa. La información al alcance indica que dicha fortuna fabulosa: el imperio del Catsup Heinz, está invertido en sagaces fideicomisos inalcanzables por el fisco; empero, JFK pretende elevarle los impuestos a ingresos anuales por encima de 200,000 dólares. ¿Tiene esto algún sentido? En paralelo, sus mejores credenciales, como joven combatiente en Vietnam se vienen abajo. En “Inepto para el mando”, el relato de las hazañas de JFK, escrito por antiguos compañeros, queda exhibido como fanfarrón de méritos personales inexistentes. Hasta ahora ni él ni su equipo han hecho nada para disipar los alegatos dañinos en contra suya que con certeza turbarán su campaña. Súmese su patrón de votos populista extremo en el Senado, si bien infrecuente, y no tiene con que ofrecerse como candidato moderado, tampoco muy diligente.

Si el pasado es reflejo del futuro y por lo general lo es, Kerry precisa ocurra un milagro para ganar la elección. Milagro sólo dable por enemigos surtidos de EUA. El punto, pues, es: ¿Cómo reaccionará el elector individual frente a la intromisión de terroristas, gobiernos hostiles como el francés y monopolistas petroleros mundiales que aumentan precios para descarrilar la economía americana y dar a su candidato la posibilidad de ganar por desfalco?

Andrés Lozano alozanoh@msn.com

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