August 12, 2005

Comentario:

Guerra de Guerrillas en Irak

Por Humberto Caspa, Ph.D

43 soldados norteamericanos y más de 124 ciudadanos locales murieron a causa de insurgentes nacionalistas o miembros del grupo terrorista Al Qaeda durante las últimas dos semanas en Irak. Una guerra que empezó con la etiqueta de “alta intensidad” ahora se ha convertido en una “guerra de guerrillas”. A este nuevo episodio bélico, el comando militar norteamericano no lo contempló y tampoco tiene una estrategia clara para contrarrestarlo.

El Secretario de Defensa Ronald Rumsfeld y el General Tommy Franks, planeador principal de la estrategia bélica en Irak, son discípulos fieles del filósofo Sun Tzu. A pesar de que su obra seminal, El Arte de la Guerra, fue escrito 400 años antes de Cristo, sus recomendaciones todavía mantienen vigencia en el ámbito académico y militar contemporáneo.

Es importante recordar que durante el periodo de los reinos imperiales chinos, los soldados se medían cuerpo a cuerpo, con espada en mano o a puño limpio; no existían los artefactos electrónicos, ni los aviones de caza, ni los equipos especiales de asalto. Sin embargo, tanto en esa época como en la actual, el objetivo de la guerra siempre ha sido el mismo: vencer al enemigo.

Por consiguiente, Rumsfeld y el General Franks utilizaron muchas de las recomendaciones de Sun Tzu durante la Operación para la Liberación de Irak. Por ejemplo, la adaptación al terreno del enemigo, la flexibilidad de las tropas de asalto, las maniobras sincronizadas y los ataques a objetivos débiles, entre otros, tomaron parte de sus libretos militares.

Los resultados fueron encontrados, tuvieron un inicio de película. El presidente George W. Bush se jactó con un letrero gigante en un barco militar que la guerra había concluido y tuvo un éxito total. El tiempo se encargó de darle la sorpresa. La guerra continúa y cada día se torna más cruenta.

Al final, el equipo de Bush se olvidó de la recomendación más importante del filósofo chino: evitar la guerra prolongada.

En su libro, Sun Tzu nos recuerda que “ningún reino (país) se ha beneficiado de una guerra de muchos años”. Los efectos son devastadores para la población debido a que erosiona, entre otras cosas, la economía del país, crea inflación en el mercado, propicia pobreza, siembra incertidumbre política, y merma “el espíritu de las tropas combatientes”.

Los recientes comentarios de Rumsfeld en torno al nuevo plan en Irak rectifican tristemente los temores de Sun Tsu. “No existe un plan de retiro, sino una estrategia de victoria”, dijo Rumsfeld, aludiendo que las fuerzas militares estadounidenses permanecerán en territorio iraquí, por lo menos, hasta que concluya el periodo presidencial de George W. Bush.

Al parecer, todo hace suponer que los jefes militares tuvieron sólo un plan A y se olvidaron de contemplar los otros, especialmente un plan de contingencia guerrillera. En este sentido, poco pueden hacer los aviones caza o un equipo de artillería moderno, ante un enemigo que se oculta entre sus pobladores, ataca sorpresi-vamente, se repliega y desaparece entre la multitud de la gente.

Las alternativas de guerra contra este tipo de insurgencia son pocas. Existe el ejemplo de Bolivia, donde El Che Guevara fue capturado, asesinado, y su movimiento guerrillero marxista feneció con su muerte. Este modelo no es aplicable en Irak, debido a que la realidad boliviana fue diferente a lo que hoy se vive en Irak. No existía un estado de guerra en Bolivia, los elementos del Che se movilizaban en la selva, y no había un apoyo popular a su movimiento.

Por otra parte, durante la administración de Ronald Reagan, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) contrató a “pandillas de la muerte” en El Salvador para contrarrestar a las fuerzas guerrilleras del FMLN. La estrategia tuvo resultados positivos, aunque a cambio de costos políticos. Los mercenarios no solamente asesinaron a elementos guerrilleros sino también a sus familiares y a gente civil inocente, lo cual enardeció a las instituciones civiles de los derechos humanos. Este tampoco es un modelo a seguir si se quiere establecer un régimen democrático que respete las libertades civiles y los derechos humanos.

El panorama en Irak es duro, pero no imposible. El modelo de Sun Tzu todavía es ponderable ya que la guerra prolongada no es un fin en sí sino un camino no deseado. El gobierno de Bush puede interrumpirla.

Dr. Humberto Caspa, Profesor de economía política en la Universidad Estatal de California San Marcos. E-mail: hcletters@yahoo.com

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