August 5, 2005

Para ‘lonchear’, las loncheras

Estos carros de comida son toda una tradición en nuestra comunidad.

Por Pablo Jaime Sainz

Esteban Duarte ya va tarde a la escuela de adultos en San Ysidro. Con la prisa, no tuvo tiempo de almorzar en su casa. Así que se sube al trolley con el estomago vacío.

Al llegar a la estación del Boulevard Beyer, mira una ‘lonchera’ llamada “El rey de los mariscos”.

Con el hambre que trae y el poco tiempo que tiene, Esteban llega de volada y pide dos tostadas de ceviche de pescado.

Igual, de volada, Chris y Jezebel Méndez, propietarios de esta ‘lonchera’, le preparan su orden.

Esteban se come las tostadas en menos de cinco minutos y sale ‘juído’ rumbo a la escuela.

No lejos de ahí, en la estación del trolley de la calle Palomar, en Chula Vista, Santiago Rivas Palacio ‘devora’ un burrito de carne asada en la ‘lonchera’ del estacionamiento. “Ahorita voy para la ‘chamba’ pero ya no aguantaba el hambre”, dice, con la boca llena, “y como ésta me quedaba de pasada, pues llegué a echarme un burrito. Casi siempre que ando ‘a la carrera’, llego a comer algo”.

Servicio rápido

Es esa rápidez con que uno puede satisfacer su apetito, lo que Jezebel dice atrae a los clientes a estos camiones de comida móviles.

“La gente es la que busca a las loncheras porque son muy convenientes”, indica. “Ordenas, comes rápido, pagas y te vas”. Eso, según Jezebel, es lo que le llama la atención a la gente: se ahorran tiempo.

“No es como en un restaurant tradicional, donde se tardan mucho en tomarte la orden y en servirte”, dice.

Una tradición

Ya sea para comprar un café rumbo al trabajo o para ‘lonchear’ al mediodía, las ‘loncheras’ son parte fundamental de la alimentación de muchas personas que viven en un ritmo de vida muy acelerado.

Las ‘loncheras’ están por todas partes. Y nuestra gente lo sabe. ¿Qué tal los burritos de carne asada que se come en la ‘lonchera’ afuera de la ‘chamba’ durante su ‘break’? ¿A poco no están bien reportados los caldos de mariscos que se hecha en la que está en la estación del trolley? ¿Y qué me dice de los tacos de ‘al pastor’ con cebollita y todo?

Por lo regular, es común encontrar a estos camiones cerca de obras de construcción, ya que sirven de restaurant para los albañiles. En la parte norte del condado, las ‘loncheras’ cumplen un papel importante en los sembradíos donde trabajan cientos de jornaleros mexicanos.

Para Denis Moody, propietario de Moody’s Lunch Service, una compañía que renta y da mantenimiento a ‘loncheras’desde 1926, estos comedores sobre ruedas atraen a la gente, y en especial a los hispanos, gracias a la variedad de comida típica mexicana que ofrecen.

“Pídelo y lo tienen: tacos de birria, de cabeza, de cachete”, indica. “Tienen todo lo que podrías ordenar en un restaurant mexicano”.

Un negociazo

Es quizá por esta razón que las ‘loncheras’ se han convertido en muy buen negocio. La compañía de Moody, por ejemplo, opera 55 ‘loncheras’, o catering trucks, como son conocidas en inglés. De esas 55, él estima que la mitad son arrendadas por hispanos.

Moody se encarga de rentarlas, pero además se ocupa de darles mantenimiento y de asesorar a las personas que emprenden la aventura de manejar su propio negocio sobre llantas.

Los arrendadores pagan un porcentaje de sus ganancias diarias como renta, dice Moody.

Y si usted está pensando abrir una nueva empresa, podría prestarle atención a esta industria. Según Moody, las ‘loncheras’ no requieren de una inversión inicial fuerte. Se puede iniciar con sólo 2,000 dólares de depósito.

“A ver, traten de abrir un restaurant tradicional con esa cantidad”, dice Moody. “Por lo menos se necesitan 150,000 dólares para poner un ‘taco shop’”.

El permiso

Para operar una ‘lonchera’ no basta con tener el camión y andar manejando por las calles vendiendo comida: todas necesitan cumplir con una serie de requisitos y obtener un permiso.

En el condado de San Diego circulan 254 ‘loncheras’ con permiso para operar, indica Javier Heras, supervisor de inspectores del Departamento de Salud Ambiental del Condado, agencia que se encarga de inspeccionar y otorgar permisos a los restaurantes y unidades de comida.

El permiso para operar en el condado cuesta 355 dólares. Además, se debe acudir al ayuntamiento de la ciudad donde vaya a circular la ‘lonchera’ para obtener una licencia de negocio, pues cada entidad tiene sus regulaciones.

Además, cada camión debe tener un empleado que tenga un certificado en manejo y preparación de comida. Heras dice que se llevan acabo de tres a cuatro inspecciones al año para asegurarse que las “unidades móbiles de preparación” y el nombre oficial de las ‘loncheras’, cumplan con las medidas sanitarias y de seguridad.

Y es que son muchas las infracciones que pueden cometer. “Cuando se habla de vender comida, entran varios factores en juego”, apunta Heras, “hay violaciones, claro, pues nadie es perfecto”.

En el pasado se han registrado accidentes, como el incendio de una ‘lonchera’ hace un par de años, por no cumplir con las medidas de seguridad. Entre los requisitos más importantes se encuentran contar con un tanque de agua potable dentro de la ‘lonchera’, estar a una distancia no menor de 200 pies de baños públicos, y tener estufa y espacio suficiente para los empleados. Pero uno que no puede dejarse pasar, es pertenecer a una comisaría, indica Heras.

“Las comisarías son donde se guardan las ‘loncheras’ durante la noche, y donde deben tener resumideros para vaciar el agua usada durante el día”, dice. Moody’s Lunch Service, por ejemplo, es una comisaría aprobada por el condado.

Otra de las funciones de los permisos, es para poder brindar atención a quejas de los comsumidores.

De vez en cuando recibimos quejas de clientes que llaman para decir que en tal ‘lonchera’ la comida es vieja, está caducada, que no son muy limpios”, afirma Heras.

Algunas de las sanciones que pueden recibir los vehículos que cometan faltas incluyen la suspención definitiva del permiso y $105 dólares para realizar otra inspección.

El permiso del condado permite a las ‘loncheras’ circular por cualquier ruta dentro del condado. Pero, sin duda, las áreas más populares son ciudades como Chula Vista, National City y San Ysidro, lugares con altas concentraciones de latinos.

Javier Heras, el supervisor de los inspectores de salubridad del condado, dice que, aunque no se mantienen estadísticas por grupo étnico, existe una gran representación hispana en la industria de las ‘loncheras’ de San Diego.

Competitivo

Sin embargo, este negocio no es para cualquiera, de acuerdo a Mike Yaiken, dueño de San Diego County Catering, una compañía que arrienda los camiones de comida por 80 a 100 dólares al día.

“Lo primero que debes tener es que te guste madrugar, pues las mejores ventas son muy temprano, antes de que la gente entre al trabajo”, dice. Y es tan complejo el manejo de una ‘lonchera’ que Yaiken se rehusa a rentarle a personas que no tienen experiencia.

“Es que si yo veo que no van a tener éxito por no saber nada, yo les digo la verdad, ‘Mira, vas a perder dinero. Mejor no te metas en esto’”, asegura. Moody afirma que tener la ‘lonchera’ no es suficiente, sino que es necesario prepararse para triunfar en el mundo de los burritos con llantas. “Traten de recibir entrenamiento sobre como manejar un negocio”, aconseja. “Una ‘lonchera’ vacía no es nada. Hay que conocer la industria”.

Jezebel Méndez, de la ‘lonchera’ “El rey de los mariscos”, dice que su familia lleva 10 años en el negocio. Y según ella, no es nada fácil mantenerse firme en una industria muy competitiva.

“La gente es la que te busca, pues ya estamos aclientados. Fuimos de los primeros en ofrecer mariscos”.

Pero de acuerdo a Javier Heras, del Departamento de Salud Ambiental, indica que las ‘loncheras’ con permiso pueden vender cualquier tipo de comida. “Siempre y cuando cumplan con los requisitos y tengan el equipo necesario”, advierte. “Por ejemplo, si venden carne asada, tienen que mantener la carne en refrigeración todo el tiempo”.


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Gabriela Fernán ni se imaginaba que las ‘loncheras’ tuvieran tantos requisitos que cubrir. “La verdad son tan convenientes que no sabía que hay que hacer tantas cosas para poder abrir la ventanita y empezar a vender los burritos y comidas así”, indica. “Lo que si sé es que es importante que cumplan con lo que les pide la ley. ¿Qué haría yo sin mi café y mi desayuno de chorizo?”

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