August 5, 2005

México del Norte
Jorge Mújica Murias

Tan lejos de Dios

Bilar Damasceno es brasileño, y tenía una panadería en Brasilia, pero la vendió. En un asalto, le pegaron un tiro en la pierna, y el ladrón además le advirtió que si lo pescaban, volvería con major puntería, así que unos días después Damasceno remató su changarro, y voló a México con su esposa Adriana y su hija Yazmine.

Del D.F. se jaló para Hermosillo, y de ahí a la frontera con Arizona. A las 11:30 de la noche cruzaron a Estados Unidos con otros 14 migrantes, y a la una de la mañana estaba en un centro de detención de la migra.

Pero Damasceno traía buena información: la migra generalmente suelta a todos los centro y sudamericanos poquito después de pescarlos, porque no tiene donde meterlos. Los centros de detención, por así decirlo, están reservados para mexicanos.

La historia y la información son ciertas, reportada por Kevin Johnson, del USA TODAY y por nuestra ilustre Exsecretaria de Relaciones Exteriores Rosario Green. Después de algunas horas, Adriana y Yazmina siguieron su camino hasta Nueva Jersey, con una advertencia del juez para presentarse meses después en la corte de inmigración. A Damasceno no le fue tan bien. Por cosas del destino, la Migra había “reservado” cien camas para Centro y Sudamericanos. Las “detenciones por nación” son parte de la estrategia para impedir que se corra la voz de que los no mexicanos pueden pasar al país, reportó un agente de la Migra.

Según Chayito la Verde, que ahora se gana los frijolitos como Directora del Centro Kozmetsky de Temas Globales, Universidad de St. Edward`s de Austin, Texas, “tan sólo en el Valle del Río Grande se han detenido, en este año, a 97 mil 364 indocumentados de los cuales 41 mil 401 son mexicanos y 55 mil 959 no mexicanos, en su mayoría brasileños”.

Tan cerca de Estados Unidos

Alega Rosario que “los indocumentados mexicanos están en una situación de desventaja frente a los de Centro y Sudamérica. Mientras que los primeros, una vez capturados por la Patrulla Fronteriza son puestos en un autobús rumbo al “otro lado de la línea”, los demás se ven “protegidos” por la distancia de sus países. Como no existen suficientes centros de detención, los indocumentados no mexicanos después de aprehendidos son puestos en libertad, previo establecimiento de una fecha en la que deberán comparecer ante una corte que oirá su caso y probablemente determinará su deportación. La cuestión es que a menudo esa fecha implica una espera de meses, lo cual les permite irse del estado, internarse en EU y probar su suerte, mezclándose con los indocumentados de diversas nacionalidades que suman ya 11 millones de personas”. Tiene razón. La Migra admite que el 86% de los “apercibidos” nunca van a la corte.

De manera muy interesante, señala la última canciller del PRI, que “La respuesta del Departamento de Seguridad Nacional en Washington ha sido que ningún indocumentado es liberado si se considera un riesgo para la seguridad pública o nacional”.

Curiosamente, se le escaparon algunos puntos aún más interesantes. El primero, lo del “riesgo a la seguridad pública”, que podría interpretarse como que los Centro y Sud Americanos no son “riesgosos”, pero los mexicanos si, y por eso hay que deportarlos de inmediato.

El segundo, que los demás países no tienen convenios de deportación express (“repatriación voluntaria”, le llaman), con Estados Unidos. La excepción es Brasil, que está discutiendo la posibilidad de un programa así, pero sin muchas ganas de ponerlo en práctica.

Y los dos puntos son básicos. Por un lado, México acepta y participa gustosamente en las repatriaciones “voluntarias” (aunque se ha demostrado hasta el cansancio de que no tienen nada de voluntarias), y manda hasta su casa a los migrantes fracasados. La razón, aducen, es “evitar más muertes en la frontera”.

Por el otro, México acepta que el hecho de que sus nacionales pasen al otro lado es “un riesgo para la seguridad de Estados Unidos”. Así lo refleja el acuerdo presidencial que Vicente Fox le firmó a Bush en marzo, en la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad para América del Norte.

Así las cosas, habrá que cerrar con una frase que lógicamente viene a la mente: “Pobre México, tan lejos de Dios, y tan cerca de los Estados Unidos”.

Contacto Sr. Murias mexicodelnorte@yahoo.com.mx

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