August 5, 2005

Comentario:

El CAFTA-RD: Entre el Beneficio Económico y el Riesgo Político

Por Manuel R. Villacorta O.

Un cable de Associated Press fechado 29 de julio, emitido en Washington, expone que: “En una de sus victorias más importantes, Bush logró el miércoles en la noche el respaldo de la Cámara de Representantes a su Acuerdo de Libre Comercio con Centroamérica y República Dominicana (CAFTA-RD), que había sido aprobado anteriormente en el Senado por 217 votos a favor y 215 en contra”. Según el proceso establecido, el 1 de enero de 2006 el CAFTA-RD entrará en vigencia.

Los promotores del acuerdo han manifestado que serán grandes los beneficios para los países involucrados. Pero poco se ha considerado el impacto político que éste podría generar. El presidente Bush ha manifestado que el acuerdo contribuirá a fortalecer las “frágiles democracias en la región y que contribuirá a mejorar la gobernabilidad”.

Los opositores al acuerdo, que son cada vez más, piensan lo contrario. Creen que éste provocará más pobreza y dependencia económica en la región. Por ejemplo, basta considerar el contenido de otro cable noticioso (AP) emitido el 29 de julio y procedente de Guatemala, el cual expresa: “El tratado comercial lo que traerá será la pérdida de miles de empleos, el incremento de flujos migratorios y la ingobernabilidad en la región porque una de las primeras consecuencias será dividir a nuestros fragmentados países” según el ex insurgente guatemalteco Miguel Ángel Sandoval.

Estas visiones tan opuestas responden básicamente a tres factores: 1. El desconocimiento real de la situación económicosocial vigente en la región. 2. La percepción muy subjetiva del acuerdo al no estudiar detenidamente todas sus características. 3. La falta de “visión de futuro” al no poder hacer “especulaciones proyectivas” basadas en las consecuencias del mismo.

Para aportar elementos de juicio que contribuyan con la mejor comprensión de tan complicado proceso he aquí algunas consideraciones pertinentes:

A. Cuantitativamente el acuerdo no genera un alto impacto en la economía estadounidense, según una nota emitida por la agencia noticiosa BBC: “El CAFTA es un acuerdo más modesto. Según cifras de la Comisión de Comercio Internacional de EE.UU., una agencia federal que analiza el impacto del intercambio comercial en la economía del país, el CAFTA generará una ganancia de sólo 0,01% para la producción estadounidense”.

B. Empresarios norteamericanos invertirán en la región montando empresas de maquila o ensamble. El motivo: el salario mínimo por hora en EE.UU. es $5.15, mientras que el salario mínimo por hora en la región promedia $0.50. Un diferencia extrema que bajará considerablemente los costos de producción de los empresarios. Fenómeno que creará un sensible crecimiento en la oferta de empleo en la región.

C. Las empresas agrícolas (medianas y pequeûas) podrán ingresar más productos a los EE.UU. en mejores condiciones competitivas, especialmente ante productores mexicanos que ya gozan del libre comercio. Productos agrícolas conocidos como “no tradicionales” y cultivos extensivos (azúcar, en particular), tendrán la puerta abierta para competir en el mercado de consumo más grande del mundo.

D. Los productos industriales procedentes de EE.UU. (maquinaria y vehículos) tendrán un menor precio a partir de la vigencia del tratado, hecho que beneficiará a los compradores locales de la región, pero afectará a los importadores de productos industriales procedentes de Europa y Asia (abiertos o encubiertos opositores al acuerdo).

E. Productos de la industria alimenticia estadounidense (lácteos, avícolas, porcinos y harinas de granos, entre otros) ingresarán masivamente en Centroamérica y República Dominicana para competir con los productos elaborados localmente, en donde el precio y la calidad serán favorables para los primeros, generando una beneficiosa alternativa para los consumidores de la región. El beneficio tendrá su costo: productores locales de estos productos experimentarán la baja en sus ventas y tendrán que reducir costos, particularmente cerrando puestos de trabajo, pero en resumen el balance en este renglón será favorable para los millones de consumidores locales.

En términos económicos el resultado final podrá medirse en el año 2007, cuando se posean datos reales del comportamiento de los mercados y en particular de la balanza comercial. Si bien es cierto que México posee mayor desarrollo económico que la región centroamericana, hay muchas similitudes en los modelos productivos; para el caso mexicano, el TLC ha sido favorable, la balanza comercial se inclinó hacia ese país a partir de la vigencia del tratado. Por tanto, es muy probable que algo similar ocurra en la relación EE.UU.CA/RD.

El punto sensible del proceso será sin duda alguna el efecto político que se genere. El CAFTA es un “recurso oportuno” para los que rechazan la globalización y la expansión del capital internacional. América Central y República Dominicana poseen problemas estructurales profundos: pobreza, desempleo y una cada vez mayor violencia común u organizada. Los beneficios que conlleve el CAFTA no serán evidenciados –a pesar de su importancia– como sí lo serán los efectos negativos que se produzcan. Por ejemplo, trabajadores expulsados de sus puestos por los empresarios locales que argumentarán no poder competir en condiciones “desiguales”, serán un atractivo recurso para promover manifestaciones públicas y comunicados de prensa en contra del acuerdo comercial. Podemos estar seguros de que, a partir de ahora, las pancartas que porten las organizaciones que se plantean en contra del proceso, incluirán las letras “CAFTA”, sumándose éstas a la mítica figura del “Tío Sam” y ese mapa del continente, en donde el país del norte abre los brazos y muestra los dientes para “someter” al sur.

Manuel R Villacorta O. es Doctor en Sociología Política. Universidad Pontificia de Salamanca, España. E-mail Sr. Villacorta at manuelvillacorta@yahoo.com

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