August 4, 2000


Violeta Pérez Parra, Niña Prodigio,

Una Pintora Consumada

Por Paco Zavala

Visitamos un monísimo departamento en una de las zonas residenciales de Rosarito, B.C. La casa habitación de la familia Pérez Parra, está compuesta por el Sr. Cipriano Pérez Sánchez, jefe de la familia, por la Sra. Violeta Parra Alaniz, esposa y madre de la familia y por las niñas Violeta Pérez y Paloma Estefanía Pérez Parra.



L-R: Paloma Estefania, Violeta Parra Alanis (mamá), Cipriano Perez Sanchez (papá) Violeta Perez Parra la pintora. Los tres cuadros que enmarcan son de 1998.

La familia Pérez es originaria de la ciudad y Puerto de Mazatlán, Sinaloa. Tiene seis años de residir en Rosarito, trabajando y luchando como buenos mexicanos, para sostener y apoyar a sus dos hijitas, de las cuales una de ellas, la mayor, Violeta de 11 años de edad, es una niña precoz, prodigiosa y maravillosa artista plástica. Esta pequeñita se dedica a promoverse dentro del terreno artístico de la pintura.

Nos cuenta Violeta, que esta inquietud artística la percibió cuando apenas contaba con cuatro años de edad y empezó a garabatear los trazos que con los años ha ido perfeccionando y en la actualidad los ha convertido en una realidad indiscutible. La niña tiene preferencia por adquirir y mejorar las técnicas de óleo y acrílico, para lograr esta proporción artística toma clases desde que cuenta con siete años de edad. En la actualidad toma clases de pintura con el renombrado maestro Mario Urrea y su esposa, lo cual le permite mejorar su técnica.

También Violeta efectúa trabajos de cerámica en barro.

Violeta nos narra, que sus trabajos los realiza primeramente en su imaginación y a continuación los plasma en el lienzo, también nos dice que percibe emociones inimaginables cuando está trabajando en la realización de sus obras.

En la actualidad toma clases en la Escuela Primaria "Abraham Lincoln" cursando el 5to año de Primaria. También participa como abanderada en la escolta escolar. Violeta, tomó clases de inglés y de computación, pero los abandonó por falta de tiempo. Además, siente otras inquietudes artísticas; uno de sus sueños es llegar a actuar y a cantar música popular.

Esta criatura tiene el apoyo conveniente de sus padres y de sus maestros. Piensa que toda su vida vivirá apegada a la pintura.

Violeta tiene herencias artísticas, porque en su familia hay muchos músicos y artistas plásticos; su mamá deseo ser pintora, pero por cosas del destino no lo logró; un hermano de su papá, su tío Luis Enrique Pérez, ha realizado increíbles trabajos en piel.

Ahora bien, ésta artista, a su tierna edad ha participado en exposiciones en Rosarito, B.C. con tres de sus cuadros.

Es verdaderamente asombroso percibir la belleza de sus cuadros. Se percibe algo inimaginable; se siente una sensación de gozo, de emociones diversas y al contemplar la tranquilidad en la carita de la niña Violeta, se imaginan visiones grandiosas para un futuro artístico promisorio y real.

Lamentablemente, las autoridades minimizan el apoyo al arte y la cultura. Creo que lo contemplan como un estorbo o algo que no vale la pena apoyar; me imagino que creen que al apoyar el arte y la cultura están creando demonios o algo semejante o le tienen un terrible temor a los artistas por sus facultades que sobrepasan casi en todas las ocasiones y en todas las vivencias al común denominador intelectual y la facilidad que les proviene de su trabajo para imponerse sobre la sociedd perezosa y contemplativa.

La niña Violeta, necesita del apoyo y de la ayuda de las autoridades competentes y de la sociedad en general para que su trabajo sea conocido en Rosarito, en la región, en el estado, en el país y por qué no creerlo, también allende las fronteras. No hay que esperar con impavidez, tibieza y apatía a que las cosas se den por sí mismas.

Hay que ayudar y apoyar a estos artistas en ciernes. Mañana podrán ser grandes artistas y nos sentiremos orgullosos de tenerlos y de ser nuestros.

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