August 3, 2001

La Tuberculosis, una enfermedad que exige controles muy rigurosos

Por Norma de la Vega

En un carro poco deteriorado Carlos López va y viene diariamente por recónditas colonias de Tijuana. Los viajes forman parte de su trabajo de entrega de medicinas a enfermos de tuberculosis.

El es promotor del salud de un programa conocido como TAES, que significa Tratamiento Acortado Estrictamente Supervisado y que es implementado por el Instituto de Servicios de Salud Pública de Baja California.

El doctor Paris Cerecer, coordinador de ese programa, dijo que en Tijuana se detecta un promedio anual de 600 personas con esa enfermedad.



Dr. Paris Cerecer

Indicó que Tijuana se encuentra entre las cinco ciudades en el país con mayor incidencia de Tuberculosis.

"Es medio impresionante ¿no?", dijo el médico.

Y ante ese panorama las autoridades han reforzado, con una nueva estrategia, el programa de tuberculosis.

La medida consiste en llevar el medicamento a enfermos que por falta de recursos no asisten al centro de salud.

El Instituto de Servicios de Salud proporciona a los enfermos el tratamiento completamente gratis en todos los centros de salud. La condición es que ellos deben acudir diariamente por las medicinas y tomarlas enfrente de un supervisor.

Estas medidas tan estrictas tienen una razón de ser.

El Dr. Cerecer informó que durante varios años se pensó que la tuberculosis era una enfermedad que se tenía controlada. Pero durante los años 1990s, esta resurgió. Eso debido en gran parte, a una mayor susceptibilidad entre las personas con SIDA, además de que la suspensión temprana del tratamiento por parte algunos enfermos provocó una resistencia a las medicinas, es decir, la bacteria se fortaleció.



Conocer la comunidad implica conocer también a low perros. Carlos López Cerecer es un promotor del departamento de salud del estado de Baja California, quien lleva el tratamiento diario de la tuberculosis a pacientes que están muy enfermos o demasiado débiles para acudir a la clinica.


El médico explicó que la tuberculosis es una enfermedad que tiene un problema de base social. Casi todos los casos de enfermos se encuentran entre personas pobres que viven en condiciones de hacinamiento. Además de que hay una alta incidencia entre los adictos a las drogas.

La doctora Norma Molina, del programa contra la tuberculosis, dijo que la forma temprana de presentación de esta enfermedad es la tos crónica con flema y más de dos semanas de evolución.

"Cuando se detecta esto es tiempo de acudir con el médico", advirtió.

La Dra. Molina indicó que las personas que padecen tuberculosis y tosen, diseminan la bacteria en el aire. El contagio se da solo por exposición directa. Las personas que se contagian empiezan a padecer fibre, pérdida de apetito y peso, sudor nocturno, síntomas provocados por la infección.

La buena noticia es que son pocos los niños enfermos.

Cerecer dijo que el porcentaje de menores de 15 años con tuberculosis no llega al 8 por ciento. Son más los adultos que se infectan.

 

UNA LABOR SIN TREGUA

Carlos López, visita diariamente un promedio de veintiún enfermos a quienes por la pobreza en que viven, les resulta imposible acudir al centro de salud.

Explica que inició su programa de visitas a domicilio hace dos meses. Esa es una tarea importante porque si el enfermo suspende el trata-miento, existe el riesgo de que la bacteria se fortalezca. Además, cuando un enfermo toma adecuadamente el medicamento, el riesgo de contagio disminuye. Es por eso que López le recomienda a los enfermos que sean constantes con el tratamiento.

Lupe, de 32 años de edad está enferma desde hace varios meses.

Ella vive en una muy pobre y pequeña casa con sus cuatro hijos y un novio estadounidense.

López dijo que como parte del programa TAES, que tiene además una labor educativa y preventiva, con frecuencia se le hacen exámenes médicos a los hijos y al novio para verificar su estado de salud.

Cerecer dijo que en México se vacuna a los niños contra la tuberculosis, lo cual ofrece cierta protección contra formas graves de la enfermedad.

El novio de Lupe dijo que ella ha perdido mucho peso. "Ella pesaba 135 libras y si ahora pesa 60, es mucho", dijo.

Lupe se encuentra extremadamente débil y por lo mismo le resulta imposible sostenerse de pie. Tiene ya varios meses postrada en una cama.

Para Lupe, las visitas de López son una enorme ayuda. Dijo que el programa ha sido una bendición y lo que más desea es terminar con el tratamiento.

La doctora Molina dijo que el mayor problema para las autoridades es que los pacientes dejan de tomar sus medicinas. "A los tres meses ya se sienten bien y abandonan el tratamiento y vuelven a recaer", dijo.

López sabe eso, por eso cuando los enfermos le dicen que ya estan cansados del medicamento, les señala: "Si, pero lo mejor es estar seguros que ya están bien sanos, asi que a terminar el tratamiento". López visitó a varios enfermos. Uno de ellos, Jesús, un hombre de más de cincuenta años de edad quien ya esperaba al promotor de salud con una botella de agua en la mano. Varios de los enfermos saludaron a López con visible agradecimiento. Esa es una rutina diaria y los enfermos saben que deben tomar las pastillas enfrente del promotor.

La labor de López es fundamental para muchos.

El problema es que López no se da abasto y podrían ser varios los enfermos que no están recibiendo el medicamento. El riesgo es mayor.

El Dr. Cerecer dijo que son demasiados pacientes para un solo promotor. "Debería de haber un promotor por cada cinco a diez personas porque (el tratamiento) incluye pláticas y educación".

Pero los retos aún son varios.

El Dr. Cerecer mencionó que actualmente está trabajando con los médicos privados para que ellos reporten los casos de tuberculosis que detectan. Esa falta de coordinación entre la instancia privada y pública representa un enorme obstáculo para el control de la enfermedad.

Además, dice, es impres-cindible ampliar el programa de los promotores para reforzar la supervisión médica entre adictos a drogas y alcohol. La cárcel de Tijuana es un sitio que requiere especial super-visión por el alto número de enfermos que se han detectado ahí.

El Dr. Cerecer dijo que se estuvieron dando pláticas educativas debido a que se encontraron varios casos de tuberculosis. "Se dieron las pláticas porque había seis pacientes, y cuando les hablamos de los síntomas y llevamos a cabo los exámenes médicos, salieron 21 pacientes".

López conoce bien los retos de su trabajo, por eso le pone muchas ganas. El realiza ese trabajo por convicción personal. Esta consciente de los riesgos, pero se siente bien llevando la esperanza de sanar a los que padecen de la enfermedad.

"Creo que de la manera en que estamos trabajando vamos a controlar la tuberculosis", dijo.

Reprinted from "Reflexions de la Frontera - Perfiles Sobre Salud Pública" La Iniciativa de Salud Fronteriza, Junio / Julio 2001 Número 30. Published by La Iniciativa de Salud Fronteriza, 148 E 30th Street, National City, 619-791-2601.

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