August 3, 2001

LA COLUMNA VERTEBRAL
El Soporte Informativo Para Millones de Hispanos
Por Fabian Doman

El Exilio de Gardel

Mis abuelos como tantos otros llegaron al puerto de Buenos Aires hace casi 90 años, cargados de ilusiones y esperanza. Venían de la Europa de la pobreza, las enfermedades y la desilusión a construir otro futuro. Y lo lograron.

La Argentina recibió entre el final del siglo XIX y el comienzo del XX una significativa ola inmigratoria que hizo posible hacer realidad el sueño de un país europeo en el lejano sur de América Latina. Los argentinos somos, sobre todo los porteños, italianos, que hablamos en español.

Un siglo después la historia se revierte. Los nietos y bisnietos de esos inmigrantes ahora forman largas filas en las puertas de los consulados en Buenos Aires buscando un dato filial que les permita reconstruir una historia familiar con raíces en el viejo continente. Los más audaces prefieren el riesgo mayor y se embarcan con las valijas repletas de expectativas para los Estados Unidos, la tierra de las oportunidades.

Los nietos están desandando el camino de sus abuelos. La Argentina está viviendo una de las más profundas crisis económicas que se tenga memoria. El actual Presidente apenas logra que se respete su investidura, y el anterior perdió la libertad hace meses, sin perspectiva de

recuperarla en el futuro inmediato. Un grupo de "piqueteros", mezcla de manifestante y anarquía especialistas en cortas rutas, organizan un "congreso"a la luz pública y las cámaras de televisión llegan antes que una justicia, en la que pocos creen. Sobran los dedos de la mano para enumerar dirigentes políticos argentinos que puedan caminar por la calle sin una sospecha de corrupción.

La crisis tiene agravantes. No parece tener horizonte y perspectiva. Muchos jóvenes y algunos no tanto, han resuelto desatar su destino del incierto futuro que entrega el país y emprender el duro camino del exilio. Solo que esta vez no está impuesto por una dictadura militar que los persigue por sus ideas, como sucedía en décadas pasadas. Ahora es un viaje con boleto de ida. La realidad no permite soñar con un regreso.

Este exilio comienza ya a sentirse tanto en Europa como en Estados Unidos.

Y también en el ánimo de nosotros, los argentinos, insuperables campeones mundiales de la soberbia. La realidad nos ha pegado en la cara con toda su crudeza. Ya no hay más aviones de Aerolíneas Argentinas repletos de argentinos dispuestos a "comprar" Miami, ni tampoco se escuchan más las voces porteñas repetir en español el tristemente célebre "deme dos". Porque no hay más Aerolíneas (virtualmente quebrada a la espera de algún comprador que pagara migajas por ella) ni pasajeros que invadan Miami con espíritu turístico.

Los argentinos antes íbamos a Miami para que nos sirvieran. Ahora servimos. Toda la soberbia, especialmente hacia el resto de los latinoamericanos, está lentamente quedando de lado. Ya no se puede comprar un argentino por lo que vale y venderlo por lo que cree que vale.

La realidad nos ha hecho ver, a golpes, que somos iguales a los demás. Ni mejores ni peores. Que somos Latinoamérica, aunque algunos confundan a Buenos Aires con Paris o Londres. Que no somos el centro del mundo y que hasta otras naciones, con economías más chicas, pero con dirigentes más grandes, nos llevan años luz en el mundo de los negocios. Todo lo descubrimos así y de golpe. Que no hay milagros. Que debe haber esfuerzo. Que el atajo no siempre es el camino.

De nada sirve la soberbia cuando hay que limpiar un baño, atender una mesa, aparcar un automóvil o cargar gasolina (pero para otros). Trabajos que pensábamos estaban reservados para otros y no para nosotros.

La crisis y su consecuencia, el exilio está forjando una nueva raza: los argentinos sin tierra ni nación. Una experiencia ya conocida para mexicanos (varios millones), cubanos (desde la década de los 60) o colombianos en América Latina. Una realidad que también debiera reabrir el debate sobre las responsabilidades de cada país sobre lo que ha hecho puertas para adentro, pero que también plantea interrogantes sobre las políticas que Estados Unidos ha llevado adelante en "su" patio trasero.

¿Cómo seremos los argentinos en el exilio? ¿Estaremos aprendiendo la lección?

¿Tiene algún comentario o sugerencia? Llame gratis y en español a la línea nacional de recursos hispanos, al 1-800-473-3003.

Fabián Doman, director de medios en Argentina y conductor de televisión es actualmente corresponsal en la ciudad de Washington de CVN (Cablevisión Noticias), Radio 10 y el diario BAE

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