August 2 2002

LA COLUMNA VERTEBRAL
El Soporte Informativo Para Millones de Hispanos
Por Yhamel Catacora

El blanco delicado de la niñez

Catorce, siete y cinco años: las edades de las más recientes víctimas de raptos y asesinatos en los Estados Unidos y las que han tocado la alarma de alerta, una vez más, ante el rapto y la violación de menores que parecen estar marcando la peor y más vil enfermedad de nuestros tiempos.

Sólo en el año 2001 se reportaron más de 700,000 casos de niños desaparecidos; alrededor de 2,000 por día. Alrededor del 6% de estos casos resulta en asesinato. Y aunque las autoridades están alertando a los padres y madres en todo el país que no caigan en el pánico o la desesperación, esto parece ser inevitable.

Pero la desesperación sólo ahonda el problema en vez de hacerlo más visible, y bloquea el camino que llevan a las soluciones. Aunque muchos se preguntan, ¿Existe una solución viable para eliminar los raptos, la violación y el abuso de menores de la faz del planeta? La información enfatizada en los últimos meses nos ha indicado que los perpetradores pueden ser nuestros vecinos, nuestros párrocos y como lo vimos más recientemente, alguien de nuestro color, como de otro ajeno, un extraño o un conocido, un amigo, un pariente, un joven, un viejo, un hombre o una mujer, que a primera vista, jamás tildaríamos de enfermo y menos de criminal.

Esta enfermedad no tiene características generales y eso es lo más preocupante. Los desafortunados casos de Erica Pratt de 7 años, de Samantha Runnion de 5 años, y de Elizabeth Smart de 14, han revelado al país entero el dolor de sus padres y madres y el sufrimiento de los familiares de los propios perpetradores. No se puede obviar que pueda tratarse de un mal que tal vez proviene de otro mal, de otro abuso, de otra violación, de otro acoso, de otro rapto, de una experiencia traumática que nunca se haya tomado en cuenta, en la niñez.

Las recomendaciones de los expertos son ignoradas frecuentemente por miedo a relacionar estos ‘atroces’ actos con nuestros niños. Pero, ¿cuánto conocemos de nuestros vecinos? ¿Cuánto conocen nuestros vecinos de nosotros? Si nuestros hijos pasan la noche fuera de casa, en una popular fiesta de piyamas, tal vez, ¿conocemos los desequilibrios sexuales de cada uno de los adultos que habiten esa casa ajena? ¿Podemos sacar la radiografía de un abusador de menores? ¿Será posible prevenir que un convidado nuestro, de nuestro propio hogar, aproveche el menor descuido para raptarse a uno de nuestros hijos?

Ese es, infelizmente el mundo que están heredando los más pequeñitos y ante el que deben armarse, porque como en los peores cuentos de hada, ellos son el blanco. El escudo más poderoso, no cabe duda, está virtualmente en el seno del hogar, en Mamá y Papá.

Es imposible construir una barrera de cristal alrededor de los pequeños, sin embargo, como lo indica la organización Missing Kids, se pueden tomar algunos pasos que frecuentemente por aparentar ser triviales, se ignoran, como asegurarnos que los niños no salen de casa sin una identificación apropiada; saben dónde viven, cuál es su teléfono, no andan solos, no hablan con extraños, no reciben golosinas, ni aceptan el ayudar a buscar la mascota perdida de algún transeúnte, una táctica antigua y para mal de los pesares, efectiva.

Muchas veces confiamos tanto en la inteligencia y en los dones de los niños que olvidamos su inocencia y sobretodo su vulnerabilidad.

La buena comunicación es otro aspecto que no debe ignorarse. Tampoco se trata de hacer que los niños vean al mundo con ojos de adultos, pero que por lo menos, sepan advertir los peligros.

“Los hijos son una gran responsabilidad”, frase que escuchamos de nuestros padres y de todos los que son padres o madres, o de los que vemos esa misión de lejos. Pero al contrario de muchas responsabilidades, el ser padre o madre parece ser una que duele desde las entrañas pero una que paradójicamente se disfruta de mil amores.

Tu puedes proteger a tus hijos, informándote. ¿Sabes qué pasos tomar para prevenir el robo o el abuso infantil? Llama gratis a tu línea de ayuda el 1-800-473-3003.

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