August 2 2002

Comentario

Toque de queda en los Estados Unidos, ayer, hoy y para siempre. Y ya cruzó la frontera

Por Lourdes Davis

El miércoles 10 de Julio de 2002 un muchacho de 17 años de edad fue arrestado a las 3:59 de la mañana por violar el toque de queda vigente en New Castle, Indiana. La población de New Castle está como a 50 millas al este de Indianapolis (famosa ciudad por las carreras de automóviles “Indianapolis 500 mile race”, “Las 500 millas de Indianapolis”).

Un residente de la calle Woodlawn en New Castle, se topó con el joven mientras investigaba el por qué su perro no debaja de ladrar a esas horas de la madrugada. Mientras el hombre le gritaba a su esposa que marcara el número 911 (número de teléfono a nivel nacional para emergencias), el hombre decidió detener al muchacho. En cuestión de dos o tres minutos llegaron al lugar dos patrullas. En la primera patrulla llegaron dos policías uniformados y en la segunda llegó un policía uniformado y un perro policía (K-9 unit).

El joven fue interrogado en el centro de detención de menores y después se procedió a llamar por teléfono a su padres a quienes se les notificó que su hijo estaba detenido por violar el toque de queda vigente y una multa de entre $50 a $300 dólares se tendría que pagar.

El toque de queda se aplica todas las noches en muchas poblaciones pequeñas de los Estados Unidos así como en algunas ciudades grandes. Lo anterior no es algo nuevo, ni como resultado de los ataques terroristas del 11 de septiembre. El toque de queda ha sido parte de las leyes que gobiernan ciertos poblados por décadas. La mayoría de los norteamericanos acepta lo anterior como una medida necesaria para frenar el vandalismo, el alcholismo, el uso de drogas, la delincuencia y la inseguridad.

Sin embargo, el toque de queda en los Estados Unidos tiene reglas muy específicas encausadas a la protección de menores de edad y franca-mente hablando, estas reglas también están diseñadas con el fin de controlar y modificar el comportamiento de algunos individuos.

Mientras que ciertos detalles cambian de población a población, la base fundamental es la misma en cuanto a la manera en que estas normas han sido redactadas. Por ejemplo, en la mayoría de los casos se especifica que se prohibe a todos los menores de 18 años que salgan de sus hogares después de las 11 de la noche durante los períodos escolares, sin un adulto que los acompañe. Asímismo, los sábados y los domingos se les permite estar hasta la una de la madrugada y las multas por violación de estas reglas van de $25 a $50 dólares en Huntington, Indiana y hasta de $300 dólares en Shelbyville, Indiana. Sin embargo, en Indianapolis, la capital del Estado de Indiana, se han visto multas hasta de $2,500 dólares.

Por supuesto que hay siempre excepciones a estas reglas. Por ejemplo algunos estudiantes de preparatoria que trabajan para McDonalds o para Burger King y en otros restaurantes, en ocasiones salen del trabajo después de las 11 p.m., por lo que le es difícil a las autoridades locales determinar cuándo un joven está o no en violación del ordenamiento. Por esto, las cortes locales han aconsejado a la policía el uso de la autoridad que ellos representan para determinar si un menor de edad está violando o no ésta medida preventiva. 

Debido a todo lo anterior, han surgido organizaciones civiles y de derechos humanos que han tratado de acabar con el toque de queda en los Estados Unidos, argumentando que viola los más fundamentales derechos de los menores de edad, como el derecho a la libertad de tránsito y el derecho a expresarse libremente.

En julio del año 2000, Mr. John D. Tinder, un Juez de Distrito, declaró que el toque de queda en el Estado de Indiana violaba los derechos constitucionales de la juventud y por lo tanto debería de ser suspendido. Sin embargo, su decisión fue inmediatamente puesta a revisión dentro de las cortes por personas que encuentran positivos los resultados que ha producido. Entre las personas que apoyan el toque de queda, se encuentra el actual alcalde de Indianapolis Mr. Bart Peterson, el Departamento de Policía del Estado de Indiana y numerosos profesores y padres de familia.

El año pasado en el condado de Johnson en Indiana, 846 jóvenes fueron detenidos por delincuencia, entre ellos el más joven tenía sólo 12 años de edad. Este número incluye ambos sexos a más o menos el mismo porcentaje expresó el Magistrado Juvenil Mr. Craig Lawson, quien también dijo que en su corte ha visto una nueva tendencia juvenil que muestra poco respeto por los adultos, la ley y el orden.

Sea lo que sea, el toque de queda ha sido en el pasado, es en el presente y siempre será parte de lo que rige el orden en muchas poblaciones pequeñas, medianas y en algunas grandes ciudades de los Estados Unidos y parece que ahora ha cruzado la frontera.

El lunes 20 de mayo del año 2002, entró en vigor el toque de queda a jóvenes en Tecate, B.C. Esta resolución fue recibida positivamente por el 68.1% de la población según una encuesta realizada.

Las bases fundamentales de este toque de queda son muy similares a las establecidas en los Estados Unidos. Por ejemplo hay una restricción de tránsito de menores después de las 22:30 horas, a menos que los acompañe un adulto. Sin embargo, una mayoría de los encuestados desconocen las sanciones que recibirán quienes violen la disposición.

La mayoría de la población adulta de esta entidad ve esta medida de una manera positiva, pues esperan que reduzca los índices delictivos. Asímismo, el procurador de los Derechos Humanos de Baja California, Raúl Ramírez Baena expresó que el toque de queda en Tecate resulta inconstitucional y por lo tanto debe de estudiarse cuidadosamente.

En el lado opuesto de México, en Chichimilá, una pequeña población indígena maya ubicada al oriente del estado de Yucatán, el toque de queda se aplica todas las noches desde principios del año. Según el alcalde José Tzab Ortiz, es una medida necesaria para frenar el vandalismo, el alcoholismo y la prostitución. El alcalde panista niega que dicha medida haya sido diseñada para reprimir a su adversarios políticos afiliados principalmente al PRI.

Chichimilá tiene cerca de 3 mil 500 personas, en su mayoría hablantes de la lengua maya. También tiene un alto índice de migración hacia otras partes del estado y al extranjero. El alcalde Tzab Ortiz dice haber recibido amenazas de muerte si no deroga el toque de queda, pero al mismo tiempo expresa que “se trata de meter orden... que no hay violencia ni represión”.

Ms Davis is a resident of Indiana and a regular contributor to Mexico.com.

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