August 1, 2003

Ganan la carrera hacia la historia

La exposición fotográfica y memorias de la vida en los hipódromos de Tijuana

Por Mariana Martinez

“Empecé este trabajo de recopilación gracias a mi padre, él me llevaba al hipódromo; dicen que fuí por primera vez cuando tenía dos años —claro que no me acuerdo— fuí y crecí en el ambiente, me acuerdo cuando se quemó el hipódromo, me acuerdo cuando lo reconstruyeron...” así empezó el rescate del pasado de Tijuana por parte del historiador David Beltrán hace más de cuatro años que ahora se condensa en un libro: “Historia del Hipódromo Agua Caliente: índice 1929 a 1974 (The Agua Caliente Story)” que sale a finales de este verano.


David Beltrán acompañado de su padre.

Beltrán vive actualmente en Chula Vista y es corresponsal internacional de la revista “A caballo”. Viene a Tijuana de visita con su esposa, para pasar tiempo con su familia aquí. Visitando las librerías de la ciudad se dió cuenta de que no existía un libro que contará a las nuevas generaciones sobre el fuerte desarrollo turístico y comercial que impulsaron las carreras de caballos en esta ciudad, por lo que decidió lanzarse a la aventura de crear lo que hacía falta. “Primero no tenía ninguna clave de por donde empezar. Empecé por el Internet y luego me acordé de mi instructora de catecismo, ella trabajaba en el hipódromo y me dirigió a un entrenador que se llama Cliff Clayton, que vive en Otay. Ya tiene como cien años el señor y él me regaló programas y formas de 1964 a 1988 y me dió algunos nombres; así empecé a buscar por el Internet a la gente, basándome en los apellidos: primero en el directorio telefónico, fueron llamadas y llamadas... cuando encontré una persona, esa persona me dirigió a cuatro otras, y así se fue, como pirámide”.

Recuerda Beltrán con una sonrisa al pensar en el arduo trabajo que para él quedó atrás: recopilar, comparar las fotos e-bay, “que me costaron un brazo y medio” bromea, “a veces me deprimía y decía ‘no, ya no quiero seguir, pero mi esposa me decía -ya te metiste, ya salte: lógralo’”.

Un momento clave para su investigación fue conocer al Dr. Jorge Murga, médico veterinario bajacaliforniano, que trabajó en el Hipódromo Agua Caliente desde 1967 hasta el cierre de éste en 1992, quién es líder de la asociación Los Caballistas de la Vieja Guardia del Hipódromo de Agua Caliente de Tijuana: Una asociación de trabajadores de esta industria, desde entrenadores, jockeys (como el caballista campeón tijuanense Roberto “Bobby” Magaña) herradores y administrativos que se juntan para recordar y buscan revivir el entusiasmo por ese deporte en la ciudad y rescatar su valor histórico.


Dr. Murga, en el micrófono acompañado de un jockey y caballerangos.

Chepe Márquez, caballerango, amansador, herrador y poniador, que se inició en el Hipódromo Agua Caliente en 1940 expresa el sentimiento de los caballistas diciendo “el Hipódromo Agua Caliente fue la casa de todos los caballistas durante muchos años, soy creyente católico y hombre de familia , le pido a Dios que vuelvan a correr los caballos pura sangre inglesa en el Hipódromo Agua Caliente”. Desgraciadamente el desmantelamiento del Hipódromo y la venta de sus terrenos es a la fecha, inminente.

La historia de la cría de caballos en Baja California empieza cuando éste todavía no era considerado Estado, sino territorio, gobernado por el Coronel Esteban Cantú. Fue bajo su gobierno que el empresario estadounidense de box, Jim Coffroth consolidó el proyecto de construcción de los dos primeros hipódromos en Tijuana.

El primer Hipódromo de Tijuana o Tijuana Race Track, fue construído a principios del siglo XX, estuvo situado en el lugar donde actualmente está el Edificio Morales Vizcarra del gremio de chóferes Padre Kino, sitio de los taxis amarillos en la zona del Río Tijuana, justo al paso de las vías del ferrocarril Tijuana-Tecate, en el lindero de la calle Juan García, vía de acceso suroeste a la Colonia Libertad. Según testimonio del decano caballista Lawrence “Swede” Jenner, éste Hipódromo estaba situado a 150 metros de la garita internacional de San Ysidro, California y fue inaugurado el día 1ro de enero de 1916 y totalmente destruído diez días después por la inundación provocada por fuertes lluvias, que fluyeron al entonces caudaloso Río Tijuana, cuando en Tijuana aún no existía la Presa Abelardo Rodríguez. El segundo Hipódromo de Tijuana fue reconstruído en el área del actual monumento al Padre Kino y nuevo Palacio Municipal de Tijuana, en donde funcionó hasta 1929, en que las operaciones hípicas se trasladaron al Hipódromo Agua Caliente, inaugurado el día 28 de Diciembre de 1929.

Ahí se consolidó una exitosa operación hípica de carreras de caballos pura sangre inglesa, que incluyó varias ediciones de la carrera anual del Handicap Coffroth, con un premio máximo de 150,000 dólares. Este hipódromo siguió hasta el 17 de Mayo de 1992, aunque fue cerrado por orden del presidente Lázaro Cárdenas en 1935 y luego re-abierto en 1938 cuando el famoso caballo SeaBiscuit ganó el Caliente Handicap.

SeaBiscuit es ahora una leyenda en Estados Unidos, y su triunfo en la ciudad de Tijuana forma parte ahora de la película recién estrenada SeaBiscuit, basada en el libro de la autora Laura Hillonbrand. El libro narra la historia de un jockey parcialmente ciego (interpretado en la película por el actor de El hombre araña), que tiene que boxear para sobrevivir; el vendedor de autos, que no sabía nada de las carreras de caballos y Tom Smith, entrenador que hasta entonces nunca había ganado una carrera.

Juntos conquistan el éxito con un caballo –como ellos– hasta entonces considerado, demasiado pequeño para triunfar. El historiador David Beltrán ha estado en contacto con Hillonbrand, incluso le prestó una fotografía para la edición de colección del libro SeaBiscuit, que incluye una sección de fotografías de la época. Las escenas del triunfo de SeaBiscuit en Tijuana (filmadas en Santa Anita, California) son incluídas en la película que recién está en el cine.

La ubicación y operación de los tres hipódromos de Tijuana, se estableció en función a la comunicación ferroviaria de trenes, para transportación de aficionados a las carreras de caballos, de los caballos corredores, trabajadores de caballerizas, suministros de insumos para los caballos, mercancía para operación de las carreras y de los servicios al público de los hipódromos, floreciendo en parte por la buena ubicación de la ciudad y bajos costos de operación, pero también por el alto nivel de cuidado y entrenamiento que le ganaron fama mundial.

Los trabajadores del Hipódromo pertenecen a una época en que la profesión era un modo de vida y las familias eran parte de una comunidad con estrechos lazos de amistad y cariño, reflejado esto directamente en el cuidado y calidad de los animales que aquí vivían. Para los caballistas de la vieja guardia, el cierre y destrucción de su casa de toda la vida, el Hipódromo Agua Caliente no es sólo una demolición de la historia, sino de sus recuerdos, que ven con ojos humedecidos, desapareciendo.

La exposición fotográfica en el patio del Palacio Municipal, forma parte de los festejos para celebrar el 114 aniversario de la ciudad de Tijuana con el apoyo del Ayuntamiento, la Sociedad Histórica de Tijuana y el historiador Eddie Butler-Bowdon representante del Museo Victoria de Melbourne, Australia, donde se encuentra el caballo campeón australiano PharLap, ganador de un premio de cien mil dólares en el Hipódromo Agua Caliente, en la carrera Caliente Handicap en Marzo de 1932.

La exposición inaugurada el Martes 22 de Julio de este año, incluye fotografías de periódicos, archivos, programas de mano y colecciones personales de los muchos tijuanenses cuya vida está ligada con las carreras y cría de caballos pura sangre inglesa. La colección abierta al público permite conocer fotografías que llevaban más de veinte años guardadas en los cajones de la gente, abarca el período desde 1929 al 4 de Mayo de 1974.

Estará abierta al público de manera gratuita hasta el día 19 de Agosto, para después ser exhibida en la sociedad histórica de Tijuana hasta el 15 de Octubre y luego pasar a ser parte de la exposición permanente en la Casa de la Cultura de Tijuana.

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