April 30, 2004

Comentario:

El Punto De Vista De Un Juez: Reformando El Problemático Sistema Judicial Juvenil de California

Por El Juez Leonard Edwards

Nadie podía mirar sin consternación la golpiza videograbada de un jóven que estaba bajo “cuidado” de las Autoridades Juveniles de California. La golpiza, ocurrida después de una serie de escándalos muy publicitados que plagan el sistema de justicia juvenil del estado—desde suicidios hasta reportes de jóvenes encerrados en cuevas—ha logrado que ciudadanos y políticos del país se pregunten qué pasó de repente y qué puede hacerse para reformar las instituciones juveniles.

Desafortunadamente, estas son preguntas equivocadas. La historia de las instituciones a gran escala para los jóvenes, al estilo de las prisiones, es cíclica y donde el círculo de los abusos y escándalos públicos exigencias de reformas, calmas temporales, entropía y abusos, dan vueltas periodicamente. Buscar formas de construir una mejor trampa para ratones reformando este modelo del siglo XIX de prisión juvenil solamente creará más frustraciones entre los congresistas, ciudadanos molestos y abusos juveniles.

Esto es así porque después de 30 años de experimentar en la justicia juvenil, es mi conclusión que esas grandes cárceles juveniles no funcionan y no pueden ser arregladas. La encarcelación no mejora a los jóvenes, todo lo contrario.

Por supuesto, algunos jóvenes que violaron la ley deben quedar bajo custodia para nuestra protección y la de ellos. Pero estamos encerrando demasiados jóvenes en California y otros estados, y este encierro les está haciendo peor. California tiene el segundo puesto nacional de encarcelación de jóvenes, solamente detrás de Luisiana, que en estos momentos está reduciendo el nivel de jóvenes encarcelados debido a escandalos similares en el sistema de prisiones juveniles. Más aún, mientras que siempre habrá necesidad de mantener bajo custodia a ciertos jóvenes, esto no quiere decir que el estado necesita depender de grandes cárceles donde cientos de jóvenes delincuentes conviven bajo un mismo techo—productor de crímenes.

Afortunadamente, hay algo mejor que depender de un sistema institucional y fuera de contexto. Los líderes de California necesitan solamente seguir tres pasos decisivos:

Primero, el estado necesita reducir sustancialmente el número de jóvenes que encarcela hasta llevarlo a niveles de control. Casi la mitad de los jóvenes actualmente encarcelados en California podrían ser ubicados en programas comunitarios rigurosamente controlados donde no sólo el abuso es menor sino la posibilidad de rehabilitación mucho mayor.

Segundo, el gobernador y la legislatura necesitan destinar parte de los $385 millones del presupuesto de la Autoridad Juvenil a la creación de un permanente sistema de cuidado capáz de trabajar con estos jóvenes en sus comunidades. Estos nuevos programas deberán ser suficientemente rigurosos como para mantener la seguridad pública, y deberían estar “conectados” a la creatividad local por intermedio del estado, en oposición a la dependencia actual a un sistema estatal centralizado y burocratizado. De los $80,000 dólares por año que cuesta la encarcelación de un jóven en California, los líderes estatales no deberían tener dificultades en financiar una red de programas a lo largo del estado que pueda enfrentar las demandas de seguridad pública y la rehabilitación. Programas de servicios intensivos de “protección” han demostrado ser eficaces en numerosas áreas del país.

Una manera en que los condados podrían lograr esto sería por medio de “Cortes de Reingreso” en las cuales un juez de la corte juvenil monitoree el progreso de los jóvenes durante y después de su confinamiento, creando un control menos cerrado de los movimientos de los jóvenes por parte del sistema. Esto es similar al exitoso caso de las cortes para drogas, donde el permanente contacto entre el cliente y el juez fue crucial para muchos resultados positivos. Las cortes de reingreso están siendo utilizadas positivamente en varias regiones y deberían ser institucionalizadas en California.

Tercero y finalmente, para los casi 2,000 jóvenes que deberán seguir encarcelados, los legisladores deberían desarrollar un plan de tres años para reemplazar las grandes instituciones estatales con cárceles de no más de 40 camas y los jóvenes ahí no deberían estar más lejos de dos horas a sus hogares—preferentemente más cerca aún. Desde que Missouri, el estado del Procurador General John Ashcroft, cerró sus grandes instalaciones carcelarias juveniles y habilitó instalaciones de rehabilitación más pequeñas, estilo hogares, los niveles de recurrencia criminal entre los jóvenes decayó ampliamente, al igual que las denuncias de abusos.

Después que se dieran a conocer una serie de reportes detallando las escandalosas condiciones de la Autoridad Juvenil, el gobernador Arnold Schwarzenegger estuvo correcto en establecer de inmediato un panel para que estudie la situación y proponga soluciones. Ese comité, el gobernador y la legislatura deberán ahora actuar decididamente, no solamente arreglando las sillas del barco que se hunde, pero construyendo en California el sistema de justicia juvenil que merece. Los gobernadores del país que buscan una justicia juvenil más compasiva y efectiva deben actuar ahora mismo, antes que un nuevo escándalo surja de sus propias cárceles juveniles.

El Juez Leonard Edwards es Juez de la Corte Superior del Condado de Santa Clara. Fue nombrado Jurista del Año 2004 por el Concilio Judicial de California.

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