April 29, 2005

XXX, muévete uno, ponte otro

Por Jose Daniel Bort

XXX sufre de síndrome de doble personalidad. Es el tipo de diversión que trata sinceramente de tomarse en serio como alternativa de acción en estos tiempos en el cine, mientras bromea acerca de las posibilidades que le brinda su superultrarecontra fantástica premisa.

Y este mal esquizofrénico no tiene nada que ver con su antiguo líder Vin Diesel y su sustituto Ice Cube. Diesel está reducido sencillamente a una frase justificando su muerte (y su NO retorno, bajo ninguna circunstancia) y como todo alrededor se acomoda a la imagen pública que tiene el rapero convertido en estrella de cine que tiene como nuevo protagónico.

Así, el nuevo XXX viene del ‘hood, en DC nada menos, en la misma Pennsylvania Ave. Darius Stone lo tiene todo controlado en su vida, menos su libertad. Al parecer, un malentendido con el jefe del ejercito (y ahora ministro de defensa) George Decrekt lo ha dejado fuera de acción por 10 años, y ahora viene con todas las pilas puestas para hacer pagar a todo el mundo mientras salva al líder del mundo libre.

Interpretado por Willem Dafoe, El ministro Deckret se muestra tan ambivalente como la película, a punto de convertirse en una caricatura y a su vez con una presencia que a veces genera respeto, y miedo. Su personaje es la clave para que la película funcione, ya que todas las referencias a la cultura hip hop cortesía del libreto de Simon Kinberg son tan fuera de base que se pierden en el chiste.

Me refiero a carros rápidos, bandas de ladrones con perfecta articulación y sentido del gusto y del honor, una banda de sonido que grita “ghetto” hasta la saciedad y demás lugares comunes. Podría ser divertido si su director Lee Tamahori no pensaría que está haciendo “Los tres días del cóndor” para esta generación.

Ice Cube es el centro lógico de toda la película, y esto se agradece. Aunque sobreactuado en su hablar, demasiado enfático como para hacer entender a todos “No me he vendido al mainstream todavía, puedo ser duro como el que más”, el actor funciona muy bien en las secuencias de acción y en las escenas seduciendo a su antigua novia Lola, quien en las manos de la cantante de R&B Nona Gaye, es una verdadera revelación.

Gaye parece la única que se está divirtiendo en el set, usando su XL cuerpo como una arma mas fuerte y opresiva que los tanques des-tartalados que la producción consiguió en el foso del almacén de la armada y que le dan el carácter “serio” al asunto. La extra complicada trama también envuelve una conspiración en la casa blanca y Tamahori consigue (al menos en efectos especiales) tocar la fachada de la casa blanca, el símbolo máximo de la América que necesita defenderse a toda costa.

Así que cualquiera de los dos, terroristas o barrioboyz de la calle de al lado, se les considere el enemigo, lo importante aquí son las secuencias de acción. Entregadas a reloj cada 10, 11 minutos, la acción se crece hasta el final donde una interesante secuencia en un tren a toda velocidad salva la película del desastre, y deja el buen saborcito de 100 minutos desperdiciados en una muy indulgente cantidad de dinero. XXX, Enemy of the State es divertida y se olvidará al momento de salir de la sala del cine.

XXX, Enemy of the State
Con: Ice Cube, Willem Dafoe, Nona Gaye
Dirigida por: Lee Tamahori
Clasificación: PG-13
Chiles: 3 de 5

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