April 28, 2000


Encienda Una Vela
Padre Thomas J. McSweeney, Director of The Christophers

¿Qué Tiene que Ver el Cristianismo Con el Judaismo?

Durante la visita del Papa Juan Pablo II a Tierra Santa, colaboré con varios periodistas de televisión en la estación de cable MSNBC. Y cada día, en una forma u otra, surgía la misma pregunta: "¿qué tiene que ver el cristianismo con el judaísmo?"

Observando al Papa mientras seguía los pasos de Jesús, de Belén a Jerusalén, me impactó sus ansias de recibir la fe judía en la que Jesús había nacido y crecido. Antes, un gesto de esta magnitud no hubiese ocurrido. Al contrario, durante mi niñez, el Viernes Santo de cada año rezábamos en la iglesia por "los judíos infieles". Nos decían que los judíos no creían como nosotros creíamos, y por lo tanto no había una necesidad religiosa del judaísmo. Esa era la actitud católica oficial de aquel entonces.

Volviendo al presente. El Pontífice llegó a los lugares sagrados del judaísmo — un gesto público de arrepentimiento y rechazo de la mentalidad antigua y sus consiguientes pecados. Pero esto no es todo lo que el gesto del Papa significa. Su testimonio personal y público advierte a los cristianos el hecho de que, para que la fe cristiana sea sincera consigo misma, necesita de la fe judía. Cada una tiene su lugar en los designios de Dios.

En la gran sinagoga de Roma en 1986, Juan Pablo afirmó: "La religión judía no es `externa' a nuestra religión sino que, en cierto modo, es una parte esencial. Y es así que tenemos una relación con ella como no tenemos con ninguna otra religión. Ustedes son nuestros hermanos favoritos... nuestros hermanos mayores".

Acentuando la intensidad de la identidad judio-cristiana, el Papa repite periódicamente la proclamación de Jesús, "...la salvación viene de los judíos" (Juan 4:22).

¿Entonces cómo explicamos que durante siglos tantos cristianos hayan vivido como si se hubieran olvidado de sus raíces, o peor aún, que hayan despreciado a sus "hermanos mayores"? ¿Y en virtud de qué milagro cristianos y judíos se reúnen, ahora después de 2,000 años, para examinar sus relaciones conflictivas que han tenido en el curso de la historia?

Observando sus pasos, estoy convencido de que el Papa Juan Pablo nos exhorta a mucho más que sólo descubrir la riqueza de nuestro patrimonio común con el Dios de Abraham. Ha llegado el momento de que nuestra espiritualidad en común dé sus frutos. Es decir examinar a fondo la misión que el pueblo judío aún tiene en los designios de Dios. Finalmente reconciliados, cristianos y judíos darán testimonio de la misma esperanza, aguardando "el Dios que viene".

Las palabras y acciones del Papa nos llevan al punto donde debemos reconocer en el judaísmo una función salvadora. Como sugiere San Pablo en sus epístolas, debemos reconocer honestamente que el significado máximo de la historia de la salvación es aún un misterio puesto que la clave es Dios. De modo que debemos admitir que no todo está aclarado puesto que no todo se ha cumplido.

Dicho de otra forma, los cristianos están felices con el ahora de la iglesia, pero los judíos nos recuerdan del no todavía.

Juan Pablo II nos señala que ha llegado el momento en que judíos y cristianos vivan la experiencia de lo que es ser hermanos y hermanas, miembros de una misma familia, y que caminemos juntos. Nos pide que colaboremos en la defensa de los derechos de esta "comundiad de seres", por la justicia y la paz de los hijos de Dios.

Las primeras palabras que Dios dijo a nuestro padre Abraham todavía suenan verdad para todos: "Bendeciré a quienes le bendigan... En ti serán bendecidas todas las razas de la tierra". (Génesis 12:3)

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