April 26, 2002

Comentario

¿Quién quedo mal? Los dos

Por Lic. Enrique Davis Mazlum

Con estas palabras se despidió el Presidente Fidel Castro el 21 de marzo de 2002 de la Cumbre de Monterrey: “Les ruego a todos me excusen que no pueda continuar acompañándolos debido a una situación especial creada por mi participación en esta Cumbre, y me vea obligado a regresar de inmediato a mi país”.

Al día siguiente el Canciller Jorge Castañeda (Secretario de Relaciones Exteriores) comentó: “En ningún momento, ningún funcionario autorizado del Gobierno de México le hizo un planteamiento de esa índole o de cualquier otra índole que pudiera semejársele al Gobierno de Cuba. No tenemos en realidad información a qué circunstancia se refería (Castro). Eso habría que dirigir la palabra justamente a las autoridades cubanas. Él mismo decía que vendría por un tiempo mínimo. La palabra que utilizaba en su carta era: mínimo. Entonces, pues no interpretamos nada. Simplemente tomamos nota de que así lo había anunciado y en efecto, así procedió”.

Ese mismo día el presidente del parlamento cubano Ricardo Alarcón respondió: “Personas muy autorizadas del Gobierno de México nos comunicaron antes de la Conferencia, las presiones de que eran objeto de parte del Gobierno de Estados Unidos para que Cuba no participase en la Conferencia y específicamente, no estuviese encabezada por el Presidente del Consejo de Estado, compañero Fidel Castro. Él (Castañeda) sabe bien todo lo que ocurrió. Sabía perfectamente bien que Cuba estaba enterada y podía haber dado explicaciones y que, sin embargo, habíamos preferido no hacerlo”. Después de que los funcionarios de ambos países hicieron sus declaraciones solo quedo una duda: ¿Quién decía la verdad?

La relación entre el Presidente Fox y el Poder Legislativo se complicó, después de estos incidentes. Los Senadores y Diputados solicitaron que el Canciller Castañeda compareciera ante las dos cámaras. El Canciller se negó y dijo que no tenía tiempo. Conforme pasaba el tiempo la situación se agravaba, el Senado de la República le negó al Presidente Fox salir del país a una gira a Estados Unidos y Canadá. El Senado argumento que no se informaba con exactitud el objetivo de este viaje.

El Presidente Fox en cadena nacional atacó a los senadores del Partido Revolucionario Institucional y del Partido de la Revolución Democrática por negarle el viaje. En este discurso dijo que el viaje tenía como objeto discutir con grupos el fallo en contra de migrantes de la Suprema Corte de Justicia (SCJ). El senado estaba muy disgustado y dijo que la solicitud del viaje se hizo el 26 de marzo y el fallo de la SCJ fue el 27 de marzo. La credibilidad del Presidente se deterioro, pero el pleito continuó.

Unos días antes de que se votará la resolución sobre derechos humanos en Cuba, la Cámara de Diputados aprobó un punto de acuerdo en el cual le pedían al Ejecutivo que México se abstuviera en el voto. El 19 de abril de 2002 México votó a favor de la resolución y se autorizó con 23 votos a favor, 21 en contra, y nueve abstenciones, solicitar a Cuba realizar esfuerzos adicionales para avanzar en el campo de los derechos humanos, específicamente los civiles y políticos, y permitir la visita a la isla de un representante de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, Mary Robinson.

Este voto fue la gota que derramó el agua y Castro difundió a los medios de comunicación cubanos y mexicanos la grabación entre él y su homólogo mexicano el día 19 de marzo de 2002.

Los presidentes acordaron que esta conversación sería privada y esto es uno de los puntos que se le critica a Castro. Desde mi punto de vista sí se violo el derecho de privacidad del Presidente Fox y dejó un precedente nunca antes visto. Las intenciones de Castro al difundir esta conversación, puede que sea un acto de venganza por el voto de México en Ginebra o porque no quería quedar ante la opinión pública como el mentiroso. Alguno de los dos gobiernos no estaba diciendo la verdad en cuanto a la salida de Castro de México el día 21 de marzo de 2002 y el presentar la grabación era la única forma de comprobar que Cuba en esta ocasión estaba diciendo la verdad.

El Presidente Fox insinúa a Castro que no debe de asistir a la reunión en Monterrey y Castro no acepta. Podemos pensar que Castro no es una persona que respete los derechos humanos y que no permite que Cuba sea un país democrático, pero fue invitado a la reunión por las Naciones Unidas y estaba en todo su derecho de asistir. Castro le advirtió al Presidente Fox que podía hacer un escándalo mundial si no lo dejaban asistir participar, publicando lo que le acababa de decir.

La idea del Presidente Fox era que Fidel saliera el jueves y así no se toparían el Presidente Bush y Castro en la Cumbre. Castro quiere llegar el miércoles en la noche y así puede dormir en México y escuchar a Koffi Annan, a esto responde Fox. Los acuerdos continuaron y el Presidente Fox le pidió un último favor a Castro:

Fox.- Fidel, ¿te puedo pedir otro favor?

Fidel.- Dígame.

Fox.- Que estando en casa a mí me serviría muchísimo que no hubiera declaraciones sobre el tema de la Embajada o de las relaciones México-Cuba o de ese evento que vivimos en estos días pasados.

Fidel.- No tengo ninguna necesidad de hacer declaraciones allí.

Fox.- ¡Qué bueno!

Fidel.- Dígame, ¿en qué más puedo servirlo?

Fox.- Pues básicamente no agredir a Estados Unidos o al presidente Bush, sino circunscribirnos...

Fidel.- Óigame, señor Presidente, yo soy un individuo que llevo como 43 años en política y sé las cosas que hago y las que debo hacer. No le quepa la menor duda de eso, que yo sé decir la verdad con decencia y con la elegancia necesaria. No albergue el menor temor, que no voy a soltar ninguna bomba allí. Aunque la verdad es que estoy en desacuerdo con el consenso ese que han propuesto ahí. No, yo me voy a limitar a exponer mis ideas básicas y fundamentales, y lo haré con todo el respeto del mundo. Yo no voy a tomar aquello como una tribuna para agitar ni mucho menos: voy a decir mi verdad. Y puedo no ir, y la digo desde aquí, la digo mañana por la mañana, así que para mí no es...

El acuerdo final era que Castro saliera de México después de la comida y así al Presidente Fox no se complicaría su agenda del viernes, que era cuando estaba programada la llegada del Presidente Bush. Pero la situación cambio; el Presidente Bush llego el jueves, un poco después de que Castro saliera de México. ¿Hubo presiones, para que Castro saliera de México? Estoy seguro de que sí las hubo y el problema aquí es que hay varios puntos que se están confundiendo: 1) el Presidente Fox no le dijo la verdad al Poder Legislativo y por medio del Canciller Castañeda reto a Castro a que presentara pruebas de tales presiones, 2) Castro violó un acuerdo pactado entre él y el Presidente Fox. El que Cuba no respete los derechos humanos de sus habitantes, no justifica al Presidente Fox en sus acciones. Me atrevo a decir que los dos Presidentes están cometiendo errores, uno más que otro. Cada uno pagara sus costos políticos internamente e internacionalmente.

Por lo pronto, en México, el Presidente Fox empieza a sufrir las consecuencias por no haber dicho la verdad. El Senado de la República por medio de su coordinación política (representada por todos los partidos) envió un comunicado a la Secretaria de Gobernación, en donde retiraron la solicitud de comparecencia del Canciller Jorge Castañeda, por no ser un hombre de confianza. Con esta decisión el Senado le pidió al Poder Ejecutivo que ya no les diga medias verdades y que sea franco y para poder dirigir al país es necesario recuperar la confianza. Si el Presidente no recupera la confianza de los senadores y diputados, el mismo es el obstáculo del cambio que los mexicanos pidieron el 2 de julio.

Enrique Davis Mazlun es director de la revista Vórtice: análisis y propuestas de políticas públicas del ITAM y Director General de Grupo IDEM. davismazlum@hotmail.com y davismazlum@gidem.com

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