April 26, 2002

Cuba/México: ¿Quién Gana, Quién Pierde?

Por Jesus Hernandez Cuellar

La crisis política entre los gobiernos de Cuba y México, que comenzó en febrero pasado cuando el presidente mexicano Vicente Fox se reunió con disidentes cubanos durante una visita oficial a La Habana, escaló nuevos peldaños el 22 de abril, día en que Fidel Castro divulgó el contenido de una conversación privada con Fox.

Durante esa plática se hizo un trato entre “amigos y caballeros”, mediante el que Fox pidió a Castro y éste aceptó llegar la noche antes de la inauguración de la Conferencia Internacional de la ONU para la Financiación del Desarrollo, en marzo pasado, pronunciar su discurso la mañana siguiente, ir a un almuerzo con el gobernador de Monterrey, invitado por el propio Fox, y luego salir del marco de la conferencia a donde el dictador cubano prefiriera. Castro admitió inclusive que su aviso de que asistiría a la reunión fue hecho a última hora.

Antes habían ocurrido otros episodios que oscurecieron las relaciones entre ambos países, como el ingreso en febrero de un grupo de cubanos en la Embajada de México en La Habana en busca de asilo político; la intempestiva salida de Castro de la conferencia de la ONU en México, objeto de la plática, y el voto del gobierno de Fox en apoyo de la resolución de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, el 19 de abril, en la que se pide a Cuba que garantice los derechos civiles y políticos de sus ciudadanos.

Este fue realmente el detonador que llevó a Castro a divulgar públicamente la grabación de su conversación privada con Fox. Los gobiernos mexicanos anteriores, habían sido prácticamente aliados de Castro.

Después de lo ocurrido, muchos se preguntan quién gana y quién pierde con esta crisis. Pero la realidad muestra muchos puntos a favor de México, por múltiples razones.

En principio, vale la pena analizar en qué situación política y económica están ambos países. México vive una nueva etapa de su historia desde julio de 2000, cuando Fox se convirtió en el primer presidente elegido democráticamente en ese país latinoamericano, luego de 71 años de gobierno del Partido Revolucionario Institucional (PRI), organización política que ejerció el monopolio del poder en medio de escándalos de corrupción, fraudes electorales, autoritarismo, asesinatos políticos e ineficiencia administrativa. Su nuevo modelo de gobierno le ha ganado rápidamente un prestigio al país y al presidente Fox en la arena internacional y muy especialmente en América Latina.

Cuba, sin embargo, vive el ocaso de un régimen de 43 años de edad, dirigido por un solo hombre durante todo ese tiempo. Las naciones desarrolladas y las democracias emergentes, ven a Cuba como el último reducto de un sistema de represión política y negación de derechos ciudadanos, cuya agonía comenzó con la caída del Muro de Berlín en 1989. Con una oposición amordazada y acosada, sin otra visión del mundo que la que ofrecen los medios oficialistas, sin partidos políticos legales y sin un sistema judicial independiente del poder ejecutivo, la sociedad cubana creada por el castrismo provoca paternalismo en algunos, y rechazo cada vez más visible, en otros.

En materia económica, México es un país petrolero y rico en recursos naturales, abierto al mundo en cumplimiento de los rigores del siglo XXI, con magníficas relaciones comerciales con Estados Unidos, la Unión Europea, Japón y Canadá, así como con las naciones latinoamericanas.

Cuba, por su parte, vive una de las peores épocas de su historia a nivel económico, sin consumidores, con una deuda externa conocida de más de 10 mil millones de dólares, sin empresa privada, todavía con el Estado como principal propietario de los medios de producción y servicios, con un embargo de Estados Unidos y créditos cerrados en la mayoría de los países desarrollados.

En este punto, Cuba debe a México 380 millones de dólares, que posiblemente el país azteca no cobrará mientras exista el actual sistema comunista en la isla.

Al aplicar lógicas simples, se observa además que no parece haber muchos mexicanos dispuestos a buscar un futuro mejor en Cuba, pero sí hay actualmente miles de cubanos que ya viven en México y otros muchos interesados en viajar a suelo mexicano, aun cuando para ello tengan que entrar por la fuerza en la embajada de México en La Habana, como ocurrió en febrero pasado. Ningún mexicano ha intentado entrar en la embajada de Cuba en la capital de México, con el mismo fin.

México, por supuesto, en el lapso de un año y cuatro meses del gobierno de Fox no ha podido resolver los problemas sociales y económicos dejados por el PRI en siete décadas, pero los mexicanos desde tiempos inmemoriales buscan alivio a sus penurias en Estados Unidos, donde viven 20 millones de personas de ese origen. A ninguno se le ocurrió ir detrás del canto de sirenas de la propaganda oficialista cubana.

Luego entonces, es bastante fácil encontrar una respuesta a la pregunta de quién gana y quién pierde en esta crisis.

Por otra parte, independientemente de los efectos que pudiese tener sobre el gobierno de Fox la grabación divulgada por Castro, el dictador cubano ha demostrado una vez más que es incapaz de cumplir acuerdos y tratos, aunque sea algo decidido entre amigos y caballeros. Aferrado al poder hace más de cuatro décadas y alejado de la realidad que lo rodea, Castro parece no tener conciencia del grave daño que sufrirá su propio régimen en el ámbito internacional, por haber divulgado una conversación privada con un jefe de Estado. Si esto sucedió con un respetado presidente constitucional, ¿cómo tratará Castro a sus conciudadanos? Pero ya se sabe, son caprichos de dictadores.

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