April 23, 2004

El anti-héroe mero macho

Man on Fire exalta la creatividad en la venganza

Por Jose Daniel Bort

Desde esta parte del continente, noticias en las que cineastas americanos viajan a latinoamerica a reflejar “la realidad” producen crespos en el espinazo. Sobre todo si planean gastar muchos millones y volar autos, quemar edificios, etc. muy al estilo del cine de acción. La nueva película de Tony Scott, “Man on Fire”, le hace honor a su calidad y expone a la ciudad de México en su embriagante e inusitada maravilla.

Es que Tony Scott (o mejor conocido, el hermano de Ridley, el más famoso) es uno de los pocos directores que puede contar una historia de Hollywood de alto calibre y no morir en el intento. A pesar de que las explosiones y demás triquiñuelas es lo menos interesante de este “Hombre en fuego”. Lo más es el fuego del hombre en cuestión.

Denzel Washington se merece los dos oscares que tiene, y es probable que sea honrado mucho más en el resto de su carrera. Más profundo que Harrison Ford y más con los pies en la tierra que Russell Crowe, a este actor se le hace difícil conseguir material adecuado a su talento (ejemplo: “Out of time” el año pasado), pero cuando da en el clavo, da durísimo. “Man on fire” es una de sus mejores actuaciones.

Bebedor y al borde del suicidio, el antiguo agente Creasy visita a su antiguo compañero Rayburn (Christophen Walken haciendo de bueno y estando magnífico) en México, donde se “enchufa” como guardaespalda de la niña de un acaudalado, (Marc Anthony en un revelador y significativo personaje en su carrera como actor). La precoz Dakota Fanning asume el personaje de Pita con el empuje y la seguridad de un mastodonte glaciar.


Marc Anthony y Dakota Fanning en ‘Man on Fire’.

Gracias al genio del escritor Brian Helgeland, quien ha escrito LA confidential y Mystic River, la película deja asentarse en la relación Creasy-Pita, dándole suficiente tiempo para aflorar y desarrollarse. Cuando a Pita le ocurren los hechos que el tema del film sugiere, las justificaciones para las acciones de Creasy provocan gritos y silbidos de aprobación de la audiencia una y otra vez, no vistos desde la conexión del público de los ochenta con los personajes de Rambo o Terminator.

Creasy no se fija en gastos, su venganza es tan perversa y creativa en sus medios que en manos de otro actor podrían resultar exagerados o risibles, pero no con Washington al volante. La dignidad y la locura mezclados que posee el actor en su mirada puede poner al más pintado a la carrera en segundos, temiendo lo peor. Y lo peor es servido en “Man on Fire” con la sutileza de un huracán categoría cinco.

El estilo de Scott es vigoroso y grandilocuente, usando sus muchos millones en producción a cabalidad. Pero lo más interesante es la atencion a los pequeños detalles, revelados entre las manos de los actores. El cuaderno que Pita deja atrás, propiciando las acciones de Creasy y a su vez abriendo el mundo interno de la niña, es el mapa del tesoro hacia el alma de todos inmiscuidos en la historia.

Fascinante es la ciudad de Mexico. Scott escogió el marco ideal para su estilo de historias en la abundancia y exuberancia de sus calles, en los complicadísimos códigos de conducta en que sus habitantes se relacionan. Es manos de otro director, Man on Fire se podría interpretar como otra transgresión yanqui predando en suelo latinoamericano, pero Scott sabe de cine mucho más, y permite a la historia tomar ambos lados de la realidad con la propiedad de los maestros.

Man On Fire
Con: Denzel Washington, Dakota Fanning, Marc Anthony
Dirigida por: Tony Scott
Clasificacion: R
Chiles: 4 ½ de 5

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