April 23, 2004

Comentario:

Impunidad y emigración

Andrés Lozano

Diversas son las razones de los mexicanos para emigrar a EUA. Se menciona el patético círculo vicioso pobreza-desempleo como la razón más importante. Quizá lo sea. Empero, poco se escrutan razones por las cuales existe este laberinto. Después de todo, México dista de estar desposeído de recursos humanos y materiales. ¡Bajo circunstancia alguna! Entonces, ¿de dónde surge el círculo vicioso? Surge de la impunidad generalizada en el gobierno y sus privilegiados.

Hay un dicho mexicano: Hecha la ley, hecha la trampa. Esto puede carecer de sentido en EUA donde las leyes se promulgan después de intenso debate y existen remedios para conservar legítima la justicia. No ocurre así en México, sin precedente legal y donde los poderes legislativo y judicial son siervos del ejecutivo a escala nacional, regional y municipal desde la época colonial. El legalismo ha prosperado, ¡qué no haya duda! Pero legalidad y justicia han estado siempre ausentes. La ciudadanía no tiene qué ver en la promulgación de las leyes y su aplicación. Por ello, el cuerpo legal en conjunto se resuelve en legalismos inaplicables en el mejor de los casos y en la práctica como medio para justificar la inequidad generalizada. Mientras México fue un país de escasa población dispersa, los diferentes caciques dispensaron sus interpretaciones legales sin recurso de apelación. Mas ocurre que en los últimos setenta años la población aumentó de menos de veinte a más de cien millones. Claramente, la aplicación discrecional de la ley resulta imposible en una sociedad compleja y la ausencia de estructura legal está en la raíz de la parálisis.

Si fuera necesario definir el sistema legal mexicano en una oración concisa, sería: Leyes sesgadas e injustas fraguadas al servicio de intereses creados gubernamentales y sus operadores particulares. Me refiero al derecho civil, si se incorpora el penal, la definición sería más patética. En consecuencia, la justicia es una noción del todo extraña. Sin justicia, sin equidad desde la cual partir, se marchitan proyectos importantes y la gente simplemente no arriesga recursos, sabiendo por anticipado serán atracados por el gobierno, por sus operadores privilegiados o la ilegalidad generalizada. ¿Horrible? La realidad es peor.

Según el Factbook de la CIA el PIB mexicano del 2002, ajustado a paridad de poder adquisitivo asciende a 925 mil millones de dólares. Cuarenta por ciento concentrado en el diez por ciento más rico ó $36,976 per cápita. Mientras, el diez por ciento más pobre percibió sólo 1.6 del PIB ó $1,479 per cápita. El diez por ciento más rico recibe ingreso 25 veces superior al del diez por ciento más pobre. Por ello, cuando se analiza la presión a emigrar, debe considerarse que los emigrantes a nivel del salario mínimo federal americano de $5.15 por hora, pueden ganar hasta $12,360 anuales u 8.4 veces lo que perciben en México, mas vivir en una sociedad legal donde las reglas se aplican. ¿Hay mejores incentivos para emigrar?

Electricidad y petróleo son monopolios públicos. Otros servicios como telecomunicaciones son monopolios privados concedidos a favorecidos. Los sindicatos petrolero y eléctrico son de los más corruptos e ineficientes del mundo. Los líderes sindicales, en conjura con políticos y burócratas saquean y desangran los monopolios públicos. Los sindicatos de burócratas y del magisterio absorben parte sustantiva del gasto público para fines particulares. Las tarifas telefónicas mexicanas son las más caras del mundo. Desde luego, ¡las leyes mexicanas protegen estos privilegios! Es su única finalidad. Típicamente, los presupuestos se consumen en nómina. Sí, la inflación de nóminas es práctica normal. Escasos recursos quedan para el fin social previsto. Por ejemplo, se estima sólo 15 por ciento de la asistencia a los más necesitados llega a sus destinatarios. El grueso se lo tragan gastos administrativos ‘diversos’.

Los mexicanos creían que la corrupción era saldo del unipartidismo prevaleciente durante más de setenta años. Tenían razón parcial. La decadencia legal ocurrió durante ese período, mas en el proceso contaminó al cuerpo político. Durante una década candidatos de oposición han ganado elecciones y se han convertido en autoridad, sólo para actuar como los pillos anteriores. Desde 1997, el PRD, partido de izquierda, ha desgobernado a la ciudad de México, la mayor del país y del mundo. Sus abusos hacen palidecer a los de los ladrones anteriores. Está establecido, sin sombra de duda, que cómplices del jefe de gobierno han defraudado y malgastado millones. Sin embargo, éste hostiliza cualquier investigación y está en desafío abierto de la ley con altas probabilidades de tener éxito. Más aún, es el político más popular a escala nacional y casi seguro ganador de la contienda presidencial del 2006. Así pues, desafiar y romper la legalidad no son obstáculos en México para convertirse en candidato exitoso y potencial presidente. Esto, desde luego, es terrible: implica una mayoría de los electores no considera el respeto de la ley prerrequisito para gobernar, tristemente cierto porque la justicia es una noción extraña como se afirma líneas arriba. Por ello, planteo de nuevo la pregunta. ¿Existen mejores razones para emigrar?

Andrés Lozano en su correo electrónico: alozanoh@msn.com

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