April 21, 2000


Encienda Una Vela
Padre Thomas J. McSweeney, Director of The Christophers

¡Paz! ¡Shalom!

Alguna veces oímos anécdotas que nos resultan inolvidables, y ésta precisamente me ha afectado de esa manera. Se acababa de presentar la premiere de una de las composiciones musicales más hermosas del creador Deems Taylor. La audiencia que colmaba el teatro quedó por un momento como suspendida en la magia. Y luego rompió en aplausos pidiendo una y otra vez la presencia del compositor.

Cuando por fin Deems Taylor apareció en el escenario y saludó con una reverencia, el público se preparó para oir un discurso de agradecimiento. Pero en cambio Taylor permaneció allí, mirando calmadamente a uno y otro lado de la platea -del pasillo del centro a los pasillos de ambos costados- y luego hacia arriba a los balcones.

Quería que todos lo vieran bien. Luego con emoción en su voz simplemente dijo, "ahora pueden ir a decirles a sus amistades que por primera vez en la vida han visto un hombre realmente feliz".

Mi deseo sería que, si ustedes y yo estuviéramos juntos en estas Pascuas, pudiésemos mirarnos a los ojos y encontrar a una persona verdaderamente feliz.

Pienso que eso es lo que debemos hacer por los demás —ser esa persona realmente feliz que el poder de la Resurección hace posible. Esa persona plena de paz, hablando el idioma del amor en la forma en que sea preciso— llevando comida al hambriento, consuelo al enfermo, esperanza al angustiado. Alentando al joven y al viejo por igual, para alimentar y desarrollar esa creatividad que Dios les ha dado. Escuchando a alguien que necesita aliviar su alma.

Precisamente quienes celebramos la paz de Cristo estas Pascuas estamos llamados a hacer todas estas cosas. ¿Por qué? Porque en la Pascua de Resurrección celebramos la victoria final de Jesús, la satisfacción de su vida y su ministerio, y nuestra satisfacción como cristianos. El Príncipe de la Paz ha conquistado, no con el poder de la espada, sino con el poder del amor.

La palabra hebrea para esta satisfacción en toda su plenitud es Shalom —la presencia de armonía en la vida, en forma total. No hay nada mejor que usted pueda desear, para usted mismo y para los demás. Si se detiene a pensar, se dará cuenta del papel importante que Shalom jugó en la vida de Jesús.

Aquella primera Navidad, cuando los ángeles cantaron, pues cantaron, "¡Paz en la tierra!" La última noche de su vida, en ese cuarto del piso de arriba, Jesús dijo, "Les dejo la paz, les doy mi paz. La paz que yo les doy no es como la que da el mundo. Que no haya en ustedes angustia ni miedo". (Juan 14:27)

Y una y otra vez ofreció Shalom. Como Príncipe de la Paz, Cristo hace su paz verdadera para nosotros, y nos delega el hacerla verdadera para los demás. Por cierto una vez que experimenta la paz de Cristo, usted no puede contenerla. Irradia de su propio ser y los demás lo perciben.

Qué maravilloso sería que en estas Pascuas, alguien sintiera la realidad de la paz de Cristo irradiando en usted y en su vida. Mi oración durante Semana Santa será para que usted esté en paz con Dios y consigo mismo, que su regocijo sea tan contagioso como visible. Y recuérdenme trabajando y orando con todos ustedes, para que llevemos la paz del Señor al mundo.

Dios está con nosotros. Dios nos ama. ¡Shalom! ¡Shalom!

Para obtener una copia gratis de ECOS Cristóforos S-213 "Viviendo la regla de oro!, escriba a The Christophers, 12 East 48th Street, New York, NY 10017.

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