April 20, 2001

¿Estamos Usando un Teléfono de Juguete?

Por Sergio Nogues

Un niño le dice a su mamá: "Papi no me quiere. Hoy lo he llamado varias veces al trabajo con el teléfono que me regaló ayer y no me responde".

La mamá le responde: "Pero ese es un teléfono de juguete. Esa no es la forma correcta de comunicarte con él".

¿No es esta la situación que estamos afrontando algunas veces al orar a Dios? Oramos y El no nos responde, pero ¿Estamos orando de la forma correcta ó estamos usando un teléfono de juguete?

Lo primero que necesitamos hacer para comunicarnos con Dios es mantener nuestro pensamiento en calma. Si estamos ansiosos, inseguros, con temor, la comunicación no se puede efectuar. La calma nos ayuda a pensar pero si nuestro pensamiento tiene temor de algo, esto demuestra que no tenemos plena confianza en Dios y la comunicación correcta no puede efectuarse.

Cuando queremos tomar algo del refrigerador, abrimos la puerta y lo tomamos. No nos paramos frente al equipo y nos ponemos a pensar que la puerta está caliente y nos podemos quemar al tocar la puerta. Sencillamente nos paramos al frente, abrimos la puerta y tomamos lo que queremos. De igual forma debemos pensar al tratar de comunicarnos con Dios. Debemos abrir nuestro pensamiento con la seguridad que encontraremos la respuesta.

Otro factor que nos interfiere para que la comunicación puede efectuarse es la duda. En la Biblia podemos leer que cuando Jesús iba caminando sobre las aguas del mar, Pedro quiso caminar hacia él y empezó a hacerlo, pero de momento tuvo temor y comenzó a hundirse en el agua, clamó a Jesús, el cual extendió su mano, lo salvó y le dijo: "...¿Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?". Debemos estar alerta y no dudar del poder de Dios para ayudarnos. Al comenzar a tener un poco de comunicación con Dios, lo primero que se manifiesta es esa paz interior que sentimos, vemos que poco a poco nos vienen las ideas a nuestro pensamiento pero debemos seguir tranquilos y reconocer que Dios no nos va a abandonar.

Hace muchos años al emigar a los Estados Unidos con mi familia, comencé a trabajar cerca de mi casa y algunas personas me llevaban al trabajo en su automóvil, pero necesitábamos comprar el nuestro. Después de conseguir el dinero para hacer el pago inicial, fuimos a la agencia de venta e hicimos los trámites del financiamiento para la compra. En ese momento yo había perdido mi trabajo y el principal problema era que no tenía transportación para moverme al trabajo. Llené aplicaciones de trabajo en varios lugares y tuve una entrevista en un lugar lejos de mi casa, para el cual nos hacía falta un auto. Al terminar el proceso de los papeles para la compra, el próximo paso era comenzar el mes siguiente a pagar las mensualidades por la compra del auto pero no dudamos que Dios me facilitaría un nuevo empleo. Un jueves nos entregarían el auto y el miércoles anterior me llamó por teléfono el administrador del lugar donde había tenido la entrevista para que comenzara a trabajar el próximo lunes.

Teníamos la necesidad de un automóvil y teníamos la necesidad de un trabajo. Sin el auto era muy difícil trasladarse a los trabajos y sin trabajo no había entrada económica para pagar las mensualidades del auto. Todo parecía un callejón sin salida pero a través de la oración fuimos recibiendo las ideas correctas de los pasos humanos que teníamos que dar. Si hubiera dudado de comprar el auto por no tener con qué pagarlo y hubiera dudado de llenar la aplicación y tener la entrevista en un lugar lejano de mi casa por no tener el medio de transportación, nunca se hubiese resuelto la situación.

Debemos estar bien alerta de escuchar que es Dios quien nos está hablando y no nuestra opinión personal.

Si pensamos que Dios no nos responde a nuestras oraciones podemos hacernos la siguiente pregunta ¿Estamos usando un teléfono de juguete para comunicarnos con Dios?

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