April 19, 2002

Razor Edges of my Tongue

Entrevista con Leticia Hernandez

Por Claudia Hernandez

Mujer extraordinaria, de excelsa sensibilidad por lo cotidiano, Leticia Hernandez, quien fuera engendrada en El Salvador y naciera en Hollywood. Nos presenta su primera compilación de poemas titulada Razor Edges of my Tongue.

Esta extraordinaria e inverosímil femenina es hoy en día no solo muestra de la inspiración, sino también mujer trabajadora, ya que actualmente labora como catedrática en la Universidad de San Francisco, además de impartir clases de arte y letras en la Escuela Primaria César Chávez.

Razor Eges of my Tongue, abraza en sus páginas la armonía y el ritmo que no solo posee en su interior su autora, sino que, además, se exterioriza resultando un muy peculiar estilo en el ámbito literario.

Debido a su cotidiano estilo y empapado, además, de rincones urbanos, Leticia Hernández hace sentir también su tremenda jovialidad, ya que durante los últimos diez años Leticia ha trabajado como consejera juvenil.

El pasado nueve de marzo del año en curso, Leticia presentó a la sociedad sandieguina su primera publicación, Razor Edges of my Tongue, la cual reune poemas tales como: Invocation, For Sale, Va-hee-na y Soledad; por mencionar algunos. El evento de dicha presentación fue organizado por Calaca Press y estuvo hospiciado por Voz Alta.

Por tanto, La Prensa San Diego y una servidora le realizamos una entrevista a dicha autora.

Iniciemos pues...

La Prensa: ¿Cuándo y cómo comienza en este menester de la pluma y el papel?

Leticia Hdez.: Formalmente, en la Universidad, ahí empezé a tener conocimiento tanto de lo bueno como de lo malo de la Historia. Sin embargo, es hasta el último año de escuela cuando comienzo a escribir bajo inspiración de autores latinos, aproximadamente a los 19 años.

LP: ¿Cuál es el primer motor que genera su obra?

LH: La ausencia de historias, la ausencia de arte en castellano y sobre todo salvadoreño. La ignorancia y el sentimiento de urgencia que me produce el escribir acerca de la historia de El Salvador y este afán sobre todo de no solo educar sino de informar.

LP: ¿Cuáles son los aspectos que caracterizan sus líneas?

LH: Un lenguaje cotidiano, urbano, con letras tal como se escuchan en las calles y en la vida misma. Otro aspecto es la música, ya que mi padre es músico, y esto ha influído en mi ritmo, mi rima y mi poesía.

LP: ¿Cuáles símbolos se vislumbran a través de sus letras?

LH: El Pelo, ya que considero que es un símbolo de identidad, porque es allí donde se carga la historia de uno mismo. Siento una profunda conexión con mi cabello. El Pelo como belleza y expresión. Otro aspecto de mi poseía es la comunicación entre hombres y mujeres tanto en sociedad como en las relaciones íntimas.

LP: ¿Cómo ha experimentado el fenómeno de la trasculturación y cómo ha repercutido en su obra?

LH: Repercute al concebirme desde una conciencia bilingüe y expresarme a través de un sentimiento de igual forma. Esto ha constituído definitivamente mi estilo y por tanto mi obra es producto de esta mezcla entre un seno familiar castellano y un contexto en lengua inglesa.

LP: ¿Cuál o cuáles condiciones humanas representan la dicción de sus letras?

LH: La condición, sobre todo de la mujer latina, luchón, que tiene casi siempre una vida difícil, que trabaja duro y soporta sin reclamar, por lo menos, verbalmente. De esta manera, muestro los medios de expresión por los cuales la mujer latina se defiende. Entre estos medios, encontramos la máquina de coser y el confeccionar banderas extranjeras recalcando su condición alógena.

LP: ¿A través de qué armonía se escribe la música de su poesía?

LH: A través de la cumbia, la cual se goza en El Salvador y habla de mujeres francas y claridosas. Sin embargo, cuando veo las portadas de los discos, las imágenes contradicen sus letras. Debido a que mi padre es músico, mi poesía se armoniza con todos los ritmos: ranchera, setentera, afrocubana; en fin, mi poesía es un colash de ritmos y senti-mientos.

Por último Leticia....

LP: ¿Qué fin persigue su pluma?

LH: No sólo compartir, informar o educar, sino inspirar a los demás a crear y sobre todo, a los jóvenes.

Por último, a la que escribe estas letras, no le queda sino agregar que Leticia Hernández a través de su rima conjuga sentimiento y paisaje urbano; y que a través de su talento se mezclan el olor y el sabor sombrío de la ciudad. Sensibilísima mujer, simplemente poetiza.

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