April 19, 2002

LA COLUMNA VERTEBRAL
El Soporte Informativo Para Millones de Hispanos
Por Elbio Rodriguez Barilari

Para la historia universal de la infamia

El fallo de la Suprema Corte de Justicia en contra de los trabajadores indocumentados quedará en la historia universal de la infamia.

Contradiciendo el criterio de la agencia federal encargada de regular las relaciones laborales y de una corte, que en su momento habían sostenido los derechos de José Castro, la Corte Suprema hace retroceder la historia de este país al menos cuarenta años.

Hay que regresar a las épocas en que a la población negra se le negaban su derechos civiles, se la discriminaba físicamente y hasta se le impedía votar, para encontrar algún punto de comparación con este despojo.

Una vez más, como lo hizo al dictaminar que George Bush iba a ser el nuevo presidente de los EE.UU., la mayoría con-servadora de la Corte Suprema, interviene perversamente para adelantar su propia agenda política.

Un voto, cinco a cuatro, y para bochorno de los jueces sensatos, condenó a millones de indocumentados que trabajan y aportan a la riqueza de este país, a quedar a merced de sus patrones.

Esta gente, cuyo delito es tratar de escapar a la miseria y al hambre en los países del llamado Tercer Mundo, y que ha sido frecuentemente maltratada en este país, ahora puede ser explotada con permiso de la mayoría de Jueces en la Corte Suprema.

Ahora los patrones inescrupulosos podrán jugar impunemente con las necesidades de esta gente, sabiendo que no habrá quién los defienda, ya que ni podrán pertenecer a un sindicato, ni a la justicia le interesa lo que pasa con ellos.

La Corte Suprema, con un criterio racista y anticuado, ha puesto los derechos de ciudadanía por encima de los derechos del hombre, que —se supone— tienen valor universal, o, al menos, para los países miembros de las Naciones Unidas.

De un martillazo, esos cinco seres siniestros, amparados en sus togas, dejan a los EE.UU. a la misma altura que países como Arabia Saudita (ese aliado tan querido), China comunista (tan temido), Irán (tan detestado) y Sudán (tan despreciado), donde enormes sectores de la población viven virtualmente en la esclavitud.

Vaya coincidencia: esos países comparten con EE.UU. el dudoso honor de ser los primeros del mundo en cuanto a la aplicación de la pena de muerte...

La sentencia contra los trabajadores indocumentados no es solamente contra ellos. También tiene el efecto de frenar el acercamiento, que tras años de desconfianza, se estaba dando entre el movimiento sindical organizado (la AFL-CIO) y los trabajadores latinos.

La AFL-CIO ya no podrá ayudarlos. Y de paso, estos trabajadores, desamparados y semi-esclavos, servirán como mano de obra super barata y no organizada, para mantener por el suelo los salarios del resto de los trabajadores. El viejo concepto del “ejército de reserva” en su más cruda expresión.

¡Qué lejos estamos de los balbuceos electorales de Bush, coqueteando en su español con los latinos!

Elbio Rodriguez Barilari es el Editor de “La Raza” en Chicago. Envíe sus comentarios a columnavertebral@hrn.org

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