April 18, 2003

Escondido Da El Último Adios A Su Héroe Hispano

Solemne ceremonia en honor de Lance Corporal Jesus Alberto Suarez Del Solar Navarro del Cuerpo de Marinos de los Estados Unidos “Guerrero Azteca”

16 Noviembre 1982-27 Marzo 2003

Por America Barcelo Feldman

En un marco lleno de tristeza y dolor pero al mismo tiempo con un aire de patriotismo, admiración y respeto la ciudad de Escondido pareció paralizarse el pasado viernes 11 de Abril ante la despedida de su héroe local, el joven marinero Jesus Alberto Suarez Del Solar Navarro, quien murió en combate en Irak el 27 de Marzo.

Jesus Suarez Del Solar fue despedido en solemne ceremonia por todos los residentes de Escondido quienes se unieron a sus padres, familiares, amigos y colegas para reconocer y honrar a quien diera su vida dentro de la actual Guerra en el Golfo, y no sólo fue la comunidad hispana la que sintió y lloró esta pérdida sino que la población en general con diversas muestras de apoyo y cariño se encargaron de hacer de este adios un día especial en la vida de este poblado al norte del Condado de San Diego, y sin duda esta fecha se recordará como un día histórico para esta localidad.

El joven marino, único varón de la familia Suarez del Solar Navarro fue no sólo un valiente soldado que dio su vida sirviendo a esta una nación que aún no era la suya, pues nació y creció en Tijuana, Baja California, Mexico, y alcanzó la ciudadania americana como muchos otros soldados hispanos, después de haber perecido en el campo de batalla.

Jesus, junto con su familia, llegó a vivir a los Estados Unidos a temprana edad, y vivió sus epocas estudiantiles en la ciudad de Escondido, donde no sólo convivió y conoció mucha gente, además sembró en todos cuanto lo conocieron una huella imborrable, pues era una excelente persona y en el testimonio de muchos fue buen hijo, hermano, esposo, padre y amigo, alguien que sin duda, nunca se podrá olvidar pues dejó a su paso constancia de su nobleza, honradez, cariño y respeto.

A este joven soldado de apenas 20 años de edad le sobreviven su esposa de origen filipino, su pequeño hijo de un año y meses de nacido, sus padres Fernando Suarez Del Solar y Rosa Navarro, así como dos hermanas quienes sin duda son las más lastimadas y dolidas ante esta terrible pérdida, y quienes desearon dar a Jesus un último adios especial, con todos los rituales de la iglesia católica la fe en la que nació y profesa su familia; fue así como el señor Fernando Suarez habló con diversas autoridades para que le entregaran los restos de su hijo caído en batalla y poderle dar una sepultura dentro de sus tradiciones mexicanas, siendo así como se organizó esta despedida aún sin imaginar la respuesta multitudinaria que tendría con la asistencia de cientos de personas de toda la comunidad de esta ciudad, quienes los acompañaron dando muestras de apoyo, respeto y cariño.

El Viernes 11 de Abril al filo de las 10 de la mañana llegaron a la Iglesia de Santa Maria los restos del joven marino procedentes de la funeraria Alshier-Comer Mortuary y fueron escoltados por un escuadrón de policías de esta ciudad y donde ya un grupo de jóvenes estudiantes de la escuela de la misma comunidad católica le recibieron agitando con honor banderas norteamericanas, siendo sólo el inicio de una emotiva ceremonia de despedida al héroe hispano local. Y ese día fue marcado por diferentes toques comenzando por pedir a todas las personas que no vistieran las tradicionales ropas oscuras, sino de color blanco, y la familia y allegados de Jesus fueron los primeros en vestir este color que significa la paz y además por complacer el deseo de Jesus que no le gustaba el color negro. Sus padres, familiares y amigos cercanos vistieron una camisetas blancas con la fotografía impresa de Jesus en la espalda y en el frente el escudo de Cuerpo de Marinos de los Estados Unidos y la frase que lo distingue como “Guerrero Azteca”.

Con una iglesia llena ante todos aquellos que desearon acompañar al joven combatiente miles de personas escucharon la misa celebrada en su honor, la cual fue impartida tanto en inglés como en español, pues los asistentes eran de todas las razas, en esta ceremonia acompañando a la familia se encontraban autoridades de la ciudad de Escondido, quienes junto con militares y marinos unieron sus votos y plegarias para la vida de Jesus Alberto. Al inicio de la ceremonia el parroco dio la bienvenida y agradeció a los asistentes de otras religiones unirse a la Fe Católica para pedir por el eterno descanso de la vida de este joven héroe. Dentro de los sermones dedicados fue realzado que no obstante la juventud y la corta vida que tuvó Jesus él había cumplido con un ciclo, y además se subrayó que el tomó la decisión de entrar a las fuerzas militares tomando todos los riesgos que esto implica, y no como muchos decían para poder obtener más oportunidades, puesto que en este país existen miles de oportunidades.

Con mensajes de amor y sobre todo de confortación para su familia el sacerdote pidió al final de la ceremonia a sus allegados que dirigieran unas palabras. Con gran entereza su joven viuda habló conmoviendo a los asistentes, pues con la garganta cerrada de dolor y lágrimas y haciendo gran esfuerzo deseo que todas las personas creyeran como fue en realidad este hombre. “El fue una persona amorosa y buena, fue buen hijo, esposo, padre, hermano y amigo; yo les pido que lo crean pues el fue así, y así hay que recordarlo”. Acto seguido el señor Fernando Suarez del Solar, padre del occiso expresó con un conmovedor ejemplo la nobleza de su hijo, quien antes de irse a Irak, al haberle llamado la atención su papá, corrió a comprarle un niñito hincado con una lágrima que decía: ‘lo siento’; “ese era mi hijo, noble y bueno, que si un día Dios me lo dio con agrado, hoy con gusto se lo entregó, pues él no se ha muerto, sólo cambio de domicilio” expresó Suarez del Solar.

Culminando la ceremonia religiosa, a la salida ya esperaba un cuerpo de militares para enfundar el féretro de Jesus Alberto con la bandera norteamericana. Con gran dolor y llanto su ataúd fue colocado en la carroza fúnebre que partió seguida por un multitudinario cortejo, pues a la ruta de la procesión se unieron más de 300 vehículos, que acompañaron al joven marino en su último recorrido por las calles de la ciudad que lo vió crecer y hacerse hombre a este valiente soldado.

El recorrido se hizó por los lugares más representativos para Jesus Suarez, y él por última vez los visitó, pues pasó por cada lugar que significó mucho para él, entre los cuales estaban sus escuelas preparatorias San Pascual y Valley High School, el centro comercial North County Fair, el parque Carson, el corazón del centro de Escondido donde entre otros, se ubica la oficina de su padre y su casa. Este recorrido fue enmarcado por las grandes muestras de cariño, agradecimiento y apoyo de los habitantes del lugar, pues por cada calle circulada, cientos de personas salieron de sus casas, oficinas y escuelas que con banderas norteamericanas y pancartas expresaban su agradecimento y amor. Así se leyeron carteles escritos en su mayoría en inglés, los cuales se leían entre otros: “Gracias por tu sacrificio”, “Te honramos Jesus Suarez”, “Dios te bendiga”, o simplemente “Gracias Jesus”.

A lo largo de la ruta de procesión se podían ver a las personas con gran tristeza despidiendo al joven héroe de esta localidad, entre civiles, veteranos de guerra, cuerpos de bomberos y policías, niños pequeños, adolescentes, ancianos, madres y padres de familia, maestros. En general, ésta comunidad se unió para honrar y brindar el último adios a un valiente joven que murió luchando por este país.

Y de esta manera con un aire mezclado entre patriotismo, tristeza, dolor y respeto llegó el momento del adios. La procesión funebre llegó a la que hoy es su última morada el Cementerio Oak Hill Memorial ubicado al Este de Escondido. A la entrada, con gran respeto, tres veteranos de guerra con sus banderas militares resguardaban el lugar, quienes como muchos otros militares retirados acudieron voluntariamente a honrar a un héroe más.

Cientos de carros y personas llegaban con flores y dolor a acompañar en su partida a Jesus Suarez del Solar. Ya en el lugar se encontraban soldados apostados, quienes primeramente cargaron el feretro y lo depositaron ante la fosa fúnebre, y dio así principio la ceremonia final, la cual se inició con breves palabras de los sacerdotes que dieron la despedida e hicieron la última oración. Acto seguido, se realizaron los honores militares completos, donde primeramente en una valla los soldados marcharon para dar el adios; después se escucharon los disparos de salva al aire y finalmente se tocaron los acordes de respeto al mismo tiempo que se dobló la bandera que junto con una insignia militar fue entregada a su viuda, y con respeto sus padres recibieron una igual. Después en uno de los momentos más conmovedores de la ceremonia se pidió se colocará la bandera mexicana sobre el feretro, y donde todos los asistentes con dolor, la voz entrecortada y lágrimas cantaron el Himno Nacional Mexicano.

En ese ambiente de tristeza volaron palomas y globos blancos como símbolo de paz. Poco antes de iniciar el doloroso decenso del feretro con los restos de Jesus Alberto Suarez, su padre habló con una fuerza y entereza admirable entre las lágrimas de todos los presentes agradeció su presencia y expresó “no estamos enterrando a mi hijo, estamos sembrando a un héroe, estamos sembrando paz, mi hijo es símbolo de paz para las futuras genraciones”; y fue así como dió principio el más triste paso, la desaparicion paulatina de los restos de Jesus. La gente se acercó para ofrecerle sus flores y honores; poco a poco la gente fue lanzando los ramilletes de flores en su mayoría de color amarillo, blanco y rojo. Sus com-pañeros, amigos, vecinos y familiares lloraron con dolor esta pérdida, pues sin duda fue un joven admirable.

Muchos de sus compañeros de escuela preparatoria, mujeres y hombres, hoy lo recuerdan como un muchacho alegre, bueno, honrado, sonriente. “Yo estoy segura que él está ya descansando con Dios, estoy tranquila porque sé que el cumplió bien en esta vida, el cerró su ciclo y me dejó una gran enseñanza que nunca olvidaré y siempre lo voy a recordar y extrañar”, comentó Paulita de la Torre. “Fue sin duda el gran amigo que se fue a quien muchos van a recordar con alegría pues él dio muestras de ser una persona feliz y buena; hoy lloró su muerte, pero cuando me acuerdo de él se me viene una gran sonrisa a mi cara, pues con él vivimos muchos momentos felices y así lo queremos recordar” puntualizó Araceli Nuñez, ambas compañeras y amigas de Jesus, quienes junto con sus demás amigos recordarán con alegría, admiración y respeto al gran amigo, quien sin duda dejó una buena cons-tancia de amor y nobleza.

A sus amigos Paulita, Araceli, Claudia, Memo y Luis entre otros a quienes agradecemos sus palabras y que además desean expresar algo para la posteridad, hoy están colectando fondos para realizar una placa con una última inscripción y depositarla junto a su tumba; en ella se leerá… “A Jesus, nuestro amigo a quien tanto queremos, nunca te vamos a olvidar y te recordaremos con cariño. Con amor tus amigos de la escuela Valley”.

Fue así como no sólo sus amigos sino la mayoría de los habitantes de la ciudad de Escondido sintieron y expresaron su respeto y agradecimiento uniéndose a la pena y dolor de la familia Suarez del Solar Navarro, y que en una emotiva acción masiva salieron a las calles para con honor brindar el último adios a un residente de la ciudad de Escondido, en un acto que sella el patriotismo y sobre todo la expresión de agradecimiento a un joven valiente, que es el representante de los más de ciento veinte soldados caídos en la guerra en Irak. Hoy Escondido tiene un héroe local, que es orgullo no solo por luchar por este país cuando todavía no era suyo, sino por ser además hispano, un hombre bueno, recto, alegre que nunca dejará de estar en la memoria y corazón de quienes lo conocieron y amaron, pero además en la de todos los residentes de esta localidad del condado de San Diego.

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