April 7, 2000


Escuela de Amor

"Brindamos educación católica gratuita a familias de bajos recursos económicos"

Por Iván Barrera

"Me tocó visitar un hogar en donde el papá era adicto a las drogas y al alcohol", comenta la Madre María Saavedra, directora de la escuela Santa Rosa de Lima localizada en la colonia conocida como Reacomodo Sánchez Taboada, en una de las colonias más pobres de la ciudad de Tijuana. Muchas de las familias viven en los cerros, algunas en condiciones muy precarias.

La religiosa de 45 años recuerda que "eran cuatro niñas y dos niños. Ninguno había estudiado. Las niñas mayores tenían 11 y 12 años. Nunca habían asistido a la escuela. No tenían casa. Todos vivían en un cuartito de un terreno prestado. La mamá trabajaba y deseaba que sus hijas recibieran educación, pero carecía de los medios económicos. Las niñas mayores se encargaban de los más pequeños. El papá "brillaba" por su ausencia.

"Motivé a la señora a que enviara a sus hijos a estudiar a nuestra escuela. En un principio fue necesario enseñarles a los niños cosas elementales tales como aseo e higiene personal: lavarse las manos, peinarse, aseo corporal, etc. Después invitamos a la mamá a que asistiera a unas pláticas denominadas Escuela para la Familia otorgadas por psicólogos y otros profesionales. Mediante la Escuela para la Familia, retiros espirituales y otras charlas de formación espiritual que otorgamos las Misioneras de la Cruz, ésta mamá comenzó a involucrarse en la educación de sus hijos, en actividades escolares y parroquiales.

"Al año y medio que la mamá participaba en la escuela y en la parroquia, empezó a asistir el papá de las niñas. El día de hoy, ese hogar es una familia modelo.

"Hemos sido testigos de sinceros cambios de actitud y conversiones hermosas de algunos papás de éstos pequeños", comenta pausadamente la Madre María. "Son conversiones muy fuertes. Trabajamos conjuntamente escuela-parroquia. Por lo tanto, los papás asisten a los retiros de evangelización. Es importante llevar a los padres al conocimiento de Cristo, una evangelización a través de los niños.

Por su parte, el Padre Juan Tasto, fundador de los Misioneros de La Cruz, insiste en la importancia de una educación integral para todos los miembros de la familia, "¡una educación con valores, educación con principios religiosos! Si no tenemos principios, ¿qué será de nuestra sociedad?. Tenemos como ejemplo negativo la sociedad de Estados Unidos que promueven fuertemente la eutanasia y el aborto".

El Padre Tasto afirma que el espíritu de ignorancia que prevalece en la sociedad actual es debido a la falta de educación. El Santo Padre la ha llamado `La Cultura de la Muerte'.

La Madre María comenta tristemente que muchas niñas han sufrido vejaciones e incluso violaciones sexuales.

"Hemos encontrado que muchas de nuestras niñas han sido violadas. Muchos niños no son amados por sus padres. La mayoría de nuestros alumnos vienen de familias desintegradas. Ellos sufren mucho y lo que buscan es mucho, mucho amor. También tenemos hogares que están bien conformados pero les hace falta la fuerza de los valores. Yo creo firmemente que esta obra la inspiró Dios mismo para ayudar a éstas familias".

Durante la entrevista se acerca un pequeño estudiante. "Este es un niño muy especial", afirma la Madre María, dirigiéndose a Alfredito de 6 años de edad quien cursa el primer año de primaria. La religiosa le tiene mucho cariño. "Alfredito es un niño que no tiene mamá y no tiene papá".

La Madre Directora explicó que el pequeño Alfredo es un caso muy especial porque agrede a todos los niños. Las maestras comentan que es difícil disciplinarlo.

"Lo tenemos en tratamiento con el psicólogo. Hace su tarea en mi oficina y me lo llevo a todas partes porque si lo mando a la calle podría convertirse en un `niño de la calle', en un pequeño `vago'".

Durante la entrevista, Alfredito se acerca tímidamente a la Madre Directora y le comenta que terminó la tarea. La religiosa le acaricia suavemente su carita y le ordena amorosamente rezar un Ave María de despedida ante una hermosa estatua blanca localizada a un costado de la capilla. A sus 25 años de religosa, la Madre María mantiene un espíritu alegre y dinámico.

El padre Tasto, quien además es párroco de Cristo Redentor, localizada a un costado de la escuela de Santa Rosa de Lima, alerta sobre las consecuencias de la Cultura de la Muerte en las familias y exclama que se debe advertir a las mujeres sobre las consecuencias negativas del aborto. El sacerdote de 59 años de edad afirma que, debido a la ignorancia, se arrebata la vida a millones de bebitos en el vientre materno.

"Mi trabajo como misionero en el Perú me ha enseñado que cuando el ser humano no tiene acceso a información y educación carece de conocimiento sobre la manera de realizar las cosas. Sucede lo mismo en el ámbito de la doctrina católica: La persona que ha recibido poca formación religiosa no entiende ni conoce su fe. ¿Cómo va una persona a explicar su fe si no la entiende? Al adquirir formación religiosa aumenta el amor hacia la fe católica. Me he percatado que pocas personas participan activamente en la iglesia porque ¡no entienden la Confesión, la Eucaristía y la Santa Misa! El conocimiento y la información son muy importantes para motivar a las personas".

El Padre Tasto afirma que es necesario educar al pueblo en todo aspecto, incluyendo el religioso. "La verdadera educación no se limita a conocimientos académicos".

Explicó el objetivo de Los Misioneros de la Cruz: "brindamos educación católica gratuita a familias de bajos recursos económicos siguiendo el espíritu de la Madre Teresa de Calcuta. Trabajamos con los niños y con los padres de los niños mediante una evangelización integral. No teníamos la intención de hacernos cargo de una parroquia, pero se nos otorgó la oportunidad de atender a ésta comunidad y decidimos construir la escuela en el terreno adyacente a la iglesia".

La Madre María comenta que actualmente otorgan educación elemental a 250 niños que se encuentran distribuídos entre el primer y sexto año de primaria, y explica que durante el período de inscripción hasta 200 niños están deseosos de ingresar a la escuela, pero desgraciadamente no se le puede dar cabida a todos.

"Por lo tanto, las 9 hermanas visitamos cada hogar y les damos acogida a los más pobres entre los pobres. Son muchos los que desean inscribirse pero debemos seleccionar a los más necesitados. Cuando nos percatamos que en una familia existen fuertes problemas morales y/o serios problemas económicos, les damos preferencia a inscribirse en la escuela".

La escuela Santa Rosa de Lima se inició en 1992. Algunas de las nueve religiosas se han preparado profesionalmente para su vocación y han obtenido su Licenciatura en Educación.

"Todos los niños de Santa Rosa de Lima, de tercer año en adelante, se confiesan una vez al mes y asisten a una misa para ellos cada viernes primero de mes", explica el Padre Tasto. "Fomentamos la participación de los padres de familia en la escuela. Les solicitamos a los padres de familia que colaboren en la escuela con la limpieza. Muchos esposos han decidido casarse por la Iglesia y de esta manera constituyen un hogar bendecido por Dios. Durante la preparación para el Sacramento de Matrimonio otorgamos a las parejas clases sobre el Método Natural de Planificación Familiar (Método Gillings)".

El Padre Juan explica que durante las pláticas pre-matrimoniales se les prepara y explica a las parejas los diversos métodos anticonceptivos que existen en el mundo y se les advierte sobre los problemas que les puede ocasionar el utilizar los métodos anticonceptivos.

"En la mayoría de los casos las parejas no saben que el índice de cáncer es 40% más probable en mujeres que utilizan métodos anticonceptivos. La respuesta que hemos obtenido de las parejas sobre el Método Billings ha sido estupenda", comenta el padre Tasto. "Hemos constatado que muchos médicos sugieren a estas mujeres que se esterilicen y en muchas ocasiones les implantan el Dispositivo Intra Uterino (DIU) sin consentimiento ni conocimiento.

"Esto es un problema moral porque estos dispositivos provocan abortos. Las parejas no están conscientes de esto. Se debe a la falta de educación. No saben. Ellos creen que no pasa nada, pero en realidad estos métodos anticonceptivos asesinan a un(a) bebé cada mes. El Santo Padre, Juan Pablo II, nos pide que todos participemos en la defensa de la vida".

La experiencia que ha adquirido en sus 32 años como sacerdote animan al Padre Tasto declarar que, "a través de la escuela Santa Rosa de Lima, estamos contribuyendo a crear una conciencia de respeto a la vida en los niños, en los jóvenes y en los padres de familia y que sepan vivir una vida con su conciencia limpia. Hacemos lo que podemos con lo poco que tenemos".

Madre María comenta que desean abrir una Secundaria y una Preparatoria pero, "hasta hoy, no contamos con los recursos para hacerlo. La formación humana, moral y espiritual es muy necesaria durante la adolescencia".

"Nosotros dependemos directamente de la providencia de Dios", comenta el Padre Tasto.

"¡Si tú vienes aquí a trabajar te enamoras de los niños y no los vas a querer dejar nunca!. Eso les pasa a nuestras maestras. Ellas son felices de trabajar con los pequeños de ésta escuela. Los niños de aquí necesitan que les des un abrazo, que les ofrezcas una palabra de cariño y son precisamente estas cosas que van transformando a nuestros niños. Aquí, en esta escuela funciona la "Ley del Amor'. Creo mucho en lo que dice Jesús. A través del amor vamos transformando a los niños y a los padres de familia. Como responsable de la escuela soy muy exigente pero al mismo tiempo nuestros alumnos y sus padres están conscientes de que los amamos intensamente".

Madre Maria declara que para establecer esta escuela las Misioneras de la Cruz han sufrido mucho. "En un principio las autoridades no conocían nuestro trabajo y estaban escépticas acerca de nuestra labor".

La religiosa comenta que en un principio tambien los padres de familia estaban renuentes, enojados e incluso algunos no querían colaborar con la limpieza de la escuela. La Madre Directora recuerda sonriendo la ocasión en que una madre de familia se negaba cooperar con la limpieza de la escuela. "Ella me alegaba que yo la había buscado para ofrecerle educación a sus hijos y que por lo tanto no era su obligación cooperar con la limpieza. Fueron años difíciles pero afortunadamente ya hemos superado esa etapa", recuerda suspirando la religiosa.

"¡Soy feliz! Estoy haciendo lo que Dios me pide", concluye la Madre Maria.

Las personas interesadas en contribuir o unirse al hermoso apostolado de la educación católica gratuita a los más pobres, pueden comunicarse con los Misioneros de la Cruz en Tijuana, al teléfono (526) 626-5106.

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